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AUTOR TÍTULO LECTOR CURSO IDIOMA

J. D. Salinger

 "Un día perfecto para el pez plátano", Nueve cuentos

Rebecca Martin

2º Bachillerato
 


J. D. Salinger


"Linda boquita y verdes mis ojos", Nueve cuentos


Ana Rita Teixeira


2º Bachillerato
 


E. A. Poe


"Berenice", Cuentos


 Rebecca Martin

2º Bachillerato

 


E. A. Poe


"Eleonora" , Cuentos


 Maria Leonor F. Crespo



2º Bachillerato
 

Jean Molla

 "Le portable noir", La revanche de l’ombre rouge Sofía Viana 1º Bachillerato

Anna Gavalda

 "Le Fait du Jour", Je voudrais que quelqu’un m’attende quelque part Inês Gomes-Tielas 2º Bachillerato

Anna Gavalda

 "Le Fait du Jour", Je voudrais que quelqu’un m’attende quelque part Ana Antunes 2º Bachillerato  




Jerome David Salinger, "Un día perfecto para el pez plátano", Nueve cuentos, Alianza editorial, 2011; 8,50 €

Un día perfecto para el pez plátano es un cuento que surgió en el contexto de la segunda postguerra mundial y refleja los sentimientos que esa experiencia provocó en el autor. El personaje principal, Seymour Glass, cuyo apellido significa ‘cristal’ no por azar, es un ex-militar que se encuentra de luna de miel con su mujer y siente la opresión y el abandono provocados por la indiferencia con que reaccionan ante él las personas que lo rodean.

Salinger reflejó en este personje su rechazo de una realidad chillonamente superficial y materialista que, a la vez, susurra dolor y desesperanza: la de unos seres humanos con quienes Seymour se bloquea emocionalmente. Mediante su famoso Pez Banana, el autor de El guardián entre el centeno nos habla de aquellos supervivientes que prefirieron ignorar que hubo una guerra, olvidando todo lo que condujo hasta ella, así como a quienes se sacrificaron para que otros pudieran seguir llevando una vida trivial y despreocupada.

Rebecca Martin, 2º de Bachillerato

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 Jerome David Salinger, "Linda boquita y verdes mis ojos", Nueve cuentos, Alianza editorial, 2011; 8,50 €

Linda boquita y verdes mis ojos fue escrito hacia 1948 y se publicó en la revista New Yorker tres años después.
Joanie, la joven protagonista, casi no habla; sólo la vemos incorporándose sobre el brazo derecho de Lee, mientras éste atiende al teléfono. Al otro lado de la línea está el marido de ella, Arthur, quien llama preocupado al hombre canoso para contarle que Joanie no ha llegado a casa.
El marido, desesperado, pregunta a Lee si la habrán raptado; pero luego piensa que no, porque nunca fue necesario la fuerza para llevar a Joanie a ningún sitio. Mientas Lee da unos consejos banales al amigo a quien intuimos que está traicionando, Arthur se define como un hombre débil que ya no sabe si quiere o no a su mujer. Es en esos dos personajes masculinos y en el de la chica indolente donde Salinger refleja a cierta sociedad norteamericana.
La noche va pasando y cuando ya nadie espera nada, Arthur llama para decir que Joanie ha aparecido. Llega el final y todos seguimos con la duda de si la mujer de Arthur es la misma chica acostada con el amigo. Salinger no expresa nada de forma clara y la conversación de los personajes es un alarde de incomunicación; acaso la prueba evidente de la traición.

Ana Rita Teixeira, 2º Bachillerato

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Edgar Allan Poe, "Berenice", Cuentos, Alianza editorial, 2010, 2 vols., 30,40 €

Edgar Allan Poe es uno de los creadores del cuento moderno. Entre los que escribió, destacan los relatos de terror. Berenice es uno de los más significativos, porque condensa una serie de temas que se reiteran en la mayoría de sus cuentos.
Partiendo de experiencias personales (son evidentes las similitudes entre la biografía del autor y la del personaje, cuya prometida es su prima y acaba muriendo muy joven), Poe nos plantea aquí una serie de paradojas de la vida real, que tienen la virtud de provocar la contrariedad y la suspensión del ánimo en el lector, porque no habíamos reparado en ellas antes.
Más allá del saber libresco, científico o académico, hay una comprensión de la realidad, cuyos límites (entre materia, energía y espíritu; entre el sueño y la vigilia, ideas y sentimientos, vida y muerte) Poe explora en sus relatos. Es, asimismo, una narración pionera en el análisis de algunas parafilias como el fetichismo y la necrofilia.
El autor mantiene la tensión narrativa a través de deducciones e inferencias que hace el lector a medida que avanza en la lectura. Hasta que, de pronto, al darnos cuenta de algo que no se dice pero que comprendemos, sentimos el miedo corriéndonos por la espina dorsal.

Rebecca Martin, 2º de Bachillerato
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Edgar Allan Poe, "Eleonora", Cuentos, Alianza editorial, 2010, 2 vols., 30,40 €

El narrador de este relato, escrito en 1842, se pregunta si la locura, a la que llama "enfermedad del pensamiento", no será una forma privilegiada de la inteligencia que nos permite alcanzar "atisbos de eternidad".
La anécdota parte, como es frecuente en Poe, de referentes biográficos: la muerte de su esposa, la adolescente prima Virginia, a los pocos años de casados. Lo cual precipitó al autor en el abismo de los delirium tremens, provocados por el alcohol y el opio. Poe es el primero de los escritores malditos.
Como el autor, el protagonista de este cuento es expulsado del Paraíso (el locus amoenus que describe al principio). El narrador en primera persona se define como un loco y la historia de Eleonora es una reelaboración del idealismo romántico, que se adentra en la esfera de lo morboso. Pero paradójicamente, tiene un final purificador o catártico. Porque la melancolía que impregna este relato no procede de la búsqueda infructuosa en el pasado, a través del recuerdo, sino de la necesidad del olvido para poder vivir.


Maria Leonor F. Crespo, 2º de Bachillerato
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Jean Molla,"Le portable noir", La revanche de l’ombre rouge,
Thierry Magnier Nouvelles, 2007, 9.50€

C´est l´histoire de Pauline, une adolescente, qui se promenait avec ses amis, Alexandra et Sébastien, quand, seule, sur un ponton, elle trouve un portable noir avec une étrange quantité de noms.
Curieuse, elle téléphone à sa grand-mère, une amie appelée Camille, et Louise, sa correspondante anglaise. Après, elle retourne avec ses amies.

Quand Pauline revient chez elle, elle rencontre sa mère. Elle lui dit que sa grand-mère était morte. Désespérée par cette nouvelle, elle se couche dans son lit avec le portable et découvre le nom de sa grand-mère dans le répertoire. Elle s’est demandé si appeler des gens avec le portable provoquait la mort. Elle décide d´appeler Camille mais elle découvre qu´elle était morte aussi.

Pour confirmer sa théorie, elle téléphone à quelqu´un qui était dans le répertoire du portable: Ils étaient morts. Terrorisée, elle décide de détruire le portable mais elle n´y réussit pas.

Quelques jours plus tard, Sébastien visite Pauline sans Alexandra, sa petit-amie. Jalouse, Alexandra téléphone à Pauline et lui interdit d’approcher Sébastien. Pauline, pleine de colère, lui téléphone avec le portable noir : le lendemain Alexandra était morte.

Après l´enterrement, Sébastien et Pauline commencent à sortir ensemble. À la suite d´un après-midi chez Sébastien, Pauline retourne chez elle et elle se rend compte qu´elle avait laissé le portable noir chez Sébastien.

Soudain, son petit-ami l’appelle pour lui dire qu´il avait le portable noir. Paulin lui demande s´il y avait touché et Sébastien lui répond qu´il lui avait téléphoné avec le portable mortel…

J´ai beaucoup aimé l´histoire et surtout la fin: Ça a été unique!

Je pense que la fin est très juste: Pauline méritait la mort car elle avait tué sa meilleure amie à dessein par jalousie. Le KARMA à sa plénitude!

D´autre part, j´aimerais savoir ce qui se passe avec Sébastien et la famille de Pauline après sa mort!


Sofía Viana, 1º Bachillerato
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Anna Gavalda, "Le Fait du Jour", Je voudrais que quelqu’un m’attende quelque part. J’ai lu, 2001, 5 €

Il s’agit d’un rapport qu’un homme écrit sur ce qui s’est passé ce jour-là, parce qu’il ne peut pas dormir. Il nous raconte tout sur son travail (il est agent commercial chez Paul Pridault, une entreprise qui vend des produits dérivés du porc.

Le jour sur lequel il écrit, il avait un rendez-vous avec un client et il y avait tellement de brouillard sur la route qu’il avait failli rater la sortie. Quelque temps plus tard, sa femme lui a téléphoné pour lui dire qu’il y avait eu un accident catastrophique sur l’autoroute qu’il avait prise.

Quelques heures plus tard, l’homme découvre que cet accident a été à cause de lui : tout s’est passé parce qu’il avait reculé pour rattraper la sortie qu’il avait presque ratée. Donc, il s’est rendu compte qu’il était le coupable de tous les morts et blessés.

Alors, à la fin de l’histoire, nous avons un dilemme moral : cet homme devrait-il, même sachant qu’il ne l’a pas fait exprès, aller à la police et se rendre coupable ? Ou devrait-il ne rien dire à personne?

S’il va à la police, il se sentira probablement mieux avec sa conscience mais, en même temps, ses enfants et sa famille vont vivre avec ce fantôme pour toujours. De l’autre côté, s’il ne dit rien, personne va savoir que c’est lui qui a causé la catastrophe, mais il vivra toujours avec la faute, avec ce poids sur sa conscience.

À mon avis, il faudrait qu’il aille à la police parce que moi, au moins je ne pourrais pas vivre de cette manière : toujours en me sentant coupable. D’ailleurs, je comprends aussi l’autre possibilité de rester silencieux mais je ne sais pas si je serais capable d’agir comme ça.

Inês Gomes-Tielas, 2º Bachillerato

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Anna Gavalda, "Le Fait du Jour", Je voudrais que quelqu’un m’attende quelque part. J’ai lu, 2001, 5 €.


Cette histoire d’Anna Gavalda est sur un homme, Jean Pierre Faret, qui est agent commercial d’une entreprise de charcuterie appelée Paul Pridault, très connue par le jambon. Comme par son travail il doit se déplacer beaucoup en voiture, un jour où il allait à un rendez-vous, dans un moment d’inattention il rate une sortie et recule pour l’attraper. Sans se rendre compte, ça cause un accident très grave qui produit beaucoup de blessés et la mort de neuf personnes. Quand il arrive chez lui, il voit les nouvelles et il réalise qu’il est le coupable de cette tragédie. Alors, le pauvre homme doit prendre une décision, il doit choisir entre s’inculper pour homicide involontaire et aller en prison, ou ne rien dire parce que personne ne l’a identifié. Sa femme lui demande de se taire pour protéger leurs enfants et c’est pour ça que Jean Pierre est dans un dilemme moral, il ne sait pas ce qu’il doit faire.

À mon avis, je crois qu’il est dans une situation terrible et très compliquée Vraiment, je ne suis pas capable de me mettre à sa place et de décider ce qui serait le mieux. D’un côté, si Jean Pierre se rend à la police, ses enfants, sa femme et sa famille vont avoir la conséquence de le perdre pendant des années où il va être en prison, quand en réalité il n’a rien fait volontairement, tout est arrivé par une seconde d’inattention. Mais c’est aussi vrai que même si les personnes qui sont tuées ne vont pas retourner, qu’il soit arrêté servirait au moins pour consoler leurs familles et tous les affectés. De l’autre côté, s’il ne dit rien à personne et continue sa vie comme si rien ne s’était passé, probablement la conscience lui pèsera parce que les choses ne seront plus jamais les mêmes. En conclusion, même s’il n’a pas provoqué cette tragédie volontairement, la réalité est qu’il est le coupable, et sa décision seulement dépendra de ce qui le fera sentir le mieux et ce qu’il pense qui sera le plus adéquat pour tous.

Ana Antunes, 2º Bachillerato

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