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REVISTA redELE > NÚMERO CERO. MARZO 2004 Versión PDF

 

Análisis de la lengua y enseñanza del español en Italia

 

FRANCISCO MATTE BON

Universidad de Salerno, Italia

 

El presente trabajo se publicó inicialmente en el volumen coordinado por Maria Vittoria Calvi y Félix San Vicente La identidad del español y su didáctica (Viareggio, Baroni, 1998), que recogía las ponencias presentadas a lo largo de un ciclo de encuentros sobre la enseñanza del español como lengua extranjera que se celebraron en el Instituto Cervantes de Milán en el curso 1996/1997 [1] .

Este artículo debía recoger las ideas que expusimos en el ámbito de una jornada sobre La enseñanza de la gramática coordinada por Maria Vittoria Calvi, que se celebró en Milán el 22 de noviembre de 1997. Sin embargo, al disponer de un espacio limitado, para aprovecharlo mejor, decidimos limitarnos a los aspectos más específicos relacionados con la gramática y la descripción de la lengua en la enseñanza del español en Italia [2] . Dado el público más amplio al que se dirige esta nueva versión, al final he añadido algunas observaciones de carácter general sobre las estrategias de programación que se pueden adoptar, y se adoptan a veces, en un curso de español pensado para italófonos.

 

 

1. INTRODUCCIÓN

Abordar la cuestión de la gramática en la enseñanza del español en Italia supone, por una parte, plantearse cuestiones generales como el papel de la enseñanza de la gramática cuando se trabaja con un público de una lengua próxima, como el italiano, qué tipo de gramática enseñar y cómo enseñarla; por otra parte, la cuestión nos lleva inevitablemente a preguntarnos por las especificidades y los problemas de la descripción gramatical en torno a la que se organizará nuestro trabajo, independientemente de la forma de presentación adoptada. En las páginas que siguen, en un primer momento, concentraremos nuestra atención esencialmente en el segundo tipo de problemas, y nos limitaremos a expresar algunas reflexiones de carácter general en lo que respecta al primer grupo. Esta decisión por nuestra parte está motivada por el hecho de que, cuando se afronta el tema de la enseñanza del español en Italia, suele hacerse especial hincapié en las dificultades[3] que se derivan del parecido entre los dos idiomas. Esto es lo que lleva a la mayor parte de los autores que se han ocupado de la cuestión a auspiciar el desarrollo de una didáctica específica del español para italófonos[4]. Si estudiamos la cuestión más detenidamente, notaremos que en lo que más se insiste es en las diferencias entre los dos idiomas en dos ámbitos específicos, el léxico y la gramática, enfocados esencialmente desde la perspectiva de la descripción de la lengua. Un vistazo a los diferentes materiales para la enseñanza del español así como a los estudios sobre la lengua española publicados en Italia lo demuestra claramente. Por otra parte, en muy raras ocasiones se encuentra alguna observación, siempre de carácter general y no respaldada por los datos empíricos, sobre el complejo proceso de adquisición por el que pasa el discente. En la segunda mitad del presente trabajo propondremos algunas reflexiones generales relacionadas con estas cuestiones.

 

 

2. LOS PROBLEMAS QUE TIENE QUE AFRONTAR EL ESTUDIANTE ITALIANO DE ESPAÑOL

Decíamos en el párrafo anterior que cuando se habla de enseñanza del español en Italia en lo que más se hace hincapié es en las disimetrías léxicas y gramaticales existentes entre los dos idiomas. Ahora bien, es frecuente que las descripciones se queden en los aspectos más generales o en los tradicionalmente reconocidos como problemas: en el ámbito del léxico, suelen presentarse listas de falsos amigos, pero en pocas ocasiones se encuentran trabajos que ahonden en los diferentes matices de términos con usos muy próximos en los dos idiomas; en gramática, se describen las diferencias en los usos del subjuntivo y del condicional o las construcciones que conllevan diferencias en el uso de algunas preposiciones, por ejemplo, pero no otras cuestiones menos evidentes, como las diferencias en los usos de los demostrativos, el orden de las palabras, la organización del discurso, etc.

 

Veamos algunos de los problemas con los que se encuentra el estudiante italiano de español.[5]

2.1. PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL LÉXICO

2.1.1. FALSOS AMIGOS EVIDENTES

Es bien sabido que el italiano y el español son dos lenguas con un nivel muy alto de similitud, y que numerosas palabras son idénticas o casi idénticas, pero lo que expresan en cada una de las dos lenguas puede variar sensiblemente. Las listas de ejemplos pueden ser interminables. Veamos algunos de los más universalmente conocidos.

 

manzana (esp.) = mela (it.)

melanzana (it.) = berenjena (esp.)

salir (esp.) = uscire (it.)

salire (it.) = subir (esp.)

subire (it.) = sufrir / soportar / ser víctima de (esp.)

aceite (esp.) = olio (it.)

aceto (it.) = vinagre (esp.)

burro (esp.) = asino (it.)

burro (it.) = mantequilla (esp.)

 

Este nivel es el nivel de dificultad más superficial, el que menos problemas plantea en la enseñanza del español en Italia. Todos hemos oído relatos de situaciones cómicas surgidas a raíz de estas dificultades. En muchos casos, las listas de este tipo no son más que meras curiosidades lingüísticas que pueden hacernos sonreír por los equívocos que pueden generar los términos a los que se refieren. Sin embargo, para el estudiante que aprende español en Italia estas palabras con frecuencia constituyen el primer momento de toma de conciencia del hecho de que se halla ante dos lenguas que se parecen menos de lo que pudiera pensarse en un primer momento.

 

2.1.2. FALSOS AMIGOS PARCIALES

Palabras o expresiones casi idénticas en las dos lenguas, cuya significación y cuyo uso sólo coincide en algunos casos porque tienen una distribución diferente.

 

Más allá de los casos mencionados arriba, evidentes para todo el mundo, existen numerosas palabras o expresiones casi idénticas en ambas lenguas, que sin embargo no se utilizan de la misma manera. En algunos casos, los problemas son muy parecidos a los que acabamos de ver en 2.1.1. Simplemente se trata de escoger entre las diferentes acepciones de una palabra para buscar su equivalente en la otra lengua. Esto es lo que sucede con palabras como:

 

(it.) carta = (esp.) papel, carta -naipe-, tarjeta -de crédito, de visita, etc.-

(esp.) carta = (it.) lettera -correspondencia-, carta -naipe-

 

(it.) mirare = (esp.) apuntar -a un blanco-, aspirar a

(esp.) mirar = (it.) guardare

 

A pesar de las dificultades iniciales que estas disimetrías pueden plantear, por lo general no es difícil identificar el equivalente correcto en la otra lengua, porque se trata de usos bastante bien delimitados. Sin embargo, a diferencia de las casos mencionados en 2.1.1., que después de una breve etapa inicial de adquisición del código extranjero dejan de ser un problema, las palabras de las que nos ocupamos aquí sí plantean problemas de interferencia aun a personas que se mueven con soltura en ambas lenguas. Así, por ejemplo, no es infrecuente entre los hispanohablantes que viven en Italia el uso de carta de crédito o carta de visita en lugar de tarjeta de crédito y tarjeta de visita.

 

En otros casos, los problemas que tiene que resolver el estudiante italiano de español son aún mayores, porque los diferentes usos no son tan fáciles de reconocer. Así, por ejemplo, tanto en español como en italiano disponemos del verbo servir (esp.) / servire (it.). Y si traducimos los usos españoles de este verbo al italiano, en la mayor parte de los casos podemos echar mano sin dificultades de su equivalente italiano:

 

esp. ¿Para qué sirve este aparato? / it. A cosa serve quest'apparecchio?

esp. Esto no me sirve para nada. / it. Questo non mi serve a niente.

esp. Sírvete un poco más. / it. Servitene ancora un po'.

 

Naturalmente, esto no significa que el verbo servire italiano represente siempre la mejor manera de traducir el verbo servir español. En nuestro último ejemplo, lo normal en italiano hablado sería más bien Prendine ancora un po'. Pero esto no quita que el uso de servire sea posible. La diferencia, en este caso, depende más que nada de los hábitos nociofuncionales de los hablantes de ambos idiomas. Análogamente, al pasar del italiano al español, notamos que en muchos contextos se puede traducir servire con servir. Sin embargo, las limitaciones en el uso del verbo servir español son decididamente mayores. Por una parte, en algunos contextos nociofuncionales el uso de servir no sólo es muy extraño, sino casi imposible. Así, por ejemplo, es frecuente que en las tiendas italianas los dependientes se dirijan a los clientes con la pregunta La stanno servendo? En estas situaciones el español tiende a rechazar el verbo servir y prefiere atender: ¿Le están atendiendo? Por otra parte, el verbo servire italiano puede expresar conceptos que su equivalente español no acepta. Es lo que sucede con el enunciado Per fare questo dolce servono due uova, tre etti di farina, un po' di burro, etc. En la traducción de este enunciado, el español no puede utilizar servir: Para hacer esta tarta se necesitan dos huevos, trescientos gramos de harina, un poco de mantequilla, etc. Simplificando un poco el problema, estas observaciones pueden resumirse de la siguiente manera:

 

esp. servir - it. servire

esp. necesitar - it. avere bisogno di

it. servire - esp. servir / necesitar / atender / etc.

 

Análogamente, el verbo español denunciar puede traducirse en todos sus usos con denunciare. No ocurre lo mismo con el verbo denunciare italiano: en algunos de sus usos la forma denunciar española es totalmente inadecuada:

 

it. la denuncia dei redditi

esp. la declaración de la renta

 

it. In Italia, in teoria ogni volta che si ha un ospite per più di due giorni andrebbe denunciato in commissariato.

esp. En Italia, teóricamente cada vez que uno tiene un invitado durante más de dos días habría que declararlo en la comisaría.

 

El uso de denunciar en español en este último ejemplo sería totalmente inadecuado porque este verbo queda reservado, más bien, para crímenes, injusticias, abusos, etc., así como para sus autores.

 

En algunos casos, la expresión española y la italiana son casi idénticas y tienen un sentido parecido pero no se corresponden en todo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la expresión española en aquel entonces y la italiana in quel mentre. El parecido formal entre las dos expresiones es tan grande que en una obra como el diccionario de falsas analogías de S. Sañé y G. Schepisi Falsos amigos al acecho (Bolonia, Zanichelli, 1992), dedicada a las dificultades del español, y no se puede decir que sean pocas las que señala, las dos expresiones son tratadas como si fueran equivalentes. Sin embargo, en la mayor parte de los contextos, en aquel entonces equivale a in quell'occasione / in quel periodo / in quell'epoca. Por otra parte, in quel mentre puede expresarse mejor en español con entretanto / durante ese tiempo / a la misma hora / en ese momento / etc. Si se comparan estas traducciones que proponemos para las expresiones en aquel entonces e in quel mentre, ambas parecen significar más o menos lo mismo, y los matices que las distinguen a una de la otra no son fáciles de percibir. Ahora bien, si analizamos lo que aporta cada una de ellas al desarrollo del relato y las estrategias discursivas adoptadas, que con estas expresiones el enunciador pone de manifiesto, saltan a la vista las diferencias. Con en aquel entonces el enunciador introduce un suplemento de información, que se añade al relato que se está desarrollando, y lo completa. Por el contrario, con in quel mentre el enunciador interrumpe momentáneamente su relato para pasar a hablar de otro sujeto y/o de una situación paralela. Es decir, que con este operador el enunciador aparca su relato para volver atrás y contar algo que se desarrolla en el mismo lapso de tiempo que aquello de lo que acaba de hablar, introduciendo así en el relato un paréntesis que constituye un cambio de perspectiva que permitirá entender / colocar mejor los diferentes datos proporcionados. Generalmente, después de dicho paréntesis el enunciador reanuda su relato interrumpido y las dos perspectivas acaban juntándose.

 

Un ejemplo interesantísimo de microsistema de oposiciones entre elementos casi idénticos por su forma en español y en italiano y que, sin embargo, tienen una distribución diferente y no expresan los mismos matices en las dos lenguas, está constituido por los grupos diferente(s) - distinto/a(s) - diverso/a(s) - varios/as - variado/a(s) [esp.] y differente/i - diverso/a/e/i - vario/a/i/e - svariati/e [it.].[6] Como en muchos otros casos, no suele hacerse hincapié en las diferencias entre las dos lenguas en este ámbito y son frecuentes las interferencias aun entre personas con un elevado grado de dominio de los dos idiomas.

 

Por último, hay casos en los que la diferencia en la distribución de una palabra está relacionada con la categoría morfológica a la que pertenece en cada una de las dos lenguas. Es lo que ocurre por ejemplo con el término símil que en español se utiliza normalmente como sustantivo, frente a simile que en italiano se utiliza como adjetivo.[7] En algunos casos, a las diferencias de categoría morfológica se añaden los hábitos codificados en cada una de las dos lenguas: frente a las formas vicino y lontano, que pueden ser adverbios o adjetivos (vicino/a/i/e - lontano/a/i/e) , el español dispone de adverbios cerca y lejos distintos de las formas adjetivales cercano/a(s) y lejano/a(s). Ahora bien, son frecuentes los casos en los que el italiano utiliza el adjetivo y el español prefiere el adverbio: [it.] è lontana la farmacia? No, è vicinissima - [esp.] ¿Está lejos la farmacia? No, está cerquísima. En contextos como éste no es infrecuente que los estudiantes italianos intenten utilizar los adjetivos lejano y cercano.

 

Según el tipo de dificultades, esta clase de disimetría puede llegar a plantear problemas aun a las personas con un alto nivel de conocimiento de los dos idiomas. Es significativo, a este respecto, el hecho de que en numerosos trabajos escritos en español por personas que viven en Italia presenten interferencias de este tipo.[8] Desgraciadamente, ni los diccionarios ni los libros de gramática suelen tratar de manera adecuada la mayor parte de las palabras o expresiones que plantean dificultades como las que hemos descrito aquí. Sólo en algunos casos, y si ya se es consciente de que puede haber algún problema, se pueden encontrar respuestas en los diccionarios bilingües entre líneas.[9] Sin embargo, la falta de explicaciones y comentarios explícitos dificulta enormemente la tarea para el estudiante italiano de español. En este sentido, sería interesante concebir diccionarios distintos, que tuvieran en cuenta los problemas que se derivan de la proximidad entre lenguas.[10]

2.1.3. PALABRAS O EXPRESIONES INEXISTENTES EN UNO DE LOS DOS IDIOMAS

El alto grado de similitud entre el español y el italiano induce a menudo a los usuarios de estas dos lenguas a utilizar palabras que no existen en la lengua en la que se están expresando, calcadas de la otra. En este caso también, es significativo que en trabajos dedicados al estudio contrastivo de estos dos idiomas, escritos por personas que son sensibles al problema, encontremos palabras cuya existencia es más que dudosa, como por ejemplo, paradojal en lugar de paradójico, lexical en lugar de léxico/a, embastir una frase en lugar de hilvanar (o, eventualmente, embastar), basilar en lugar de fundamental / elemental / básico, complesivo en lugar de de conjunto o global, etc.

 

2.1.4. EXPRESIONES DE UNO DE LOS DOS IDIOMAS QUE PODRÍAN EXISTIR Y QUE SON PERFECTAMENTE COMPRENSIBLES EN EL OTRO, PERO NO SUELEN UTILIZARSE

Existen numerosas expresiones que pueden traducirse al pie de la letra de uno de los dos idiomas al otro, pero que, sin embargo, no se utilizan. Así, por ejemplo, existen numerosas expresiones que en italiano se construyen con fare, que teóricamente en español también podrían construirse con hacer, y que, sin embargo, se construyen con dar:

 

it. fare un passo / esp. dar un paso

it. fare un salto / esp. dar / pegar un salto

it. fare un giro    / esp. dar una vuelta

it. fare una passeggiata / esp. dar un paseo

it. fare marcia indietro / esp. dar marcha atrás

it. fare un bagno / esp. darse un baño / bañarse

it. fare una doccia / esp. darse una ducha /ducharse

it. fare un esame / esp. hacer / dar un examen

it. fare lezione    / esp. dar clase

it. fare una festa / esp. (hacer) / dar una fiesta

it. fare paura / esp. dar miedo

it. fare schifo / esp. dar asco

 

Por la misma línea, hay numerosas expresiones que en italiano se construyen con fare + infinitivo en las que el español utiliza verbos como dar, poner, volver:

 

it. far venire fame / esp. dar hambre

it. far venire sonno / esp. dar sueño

it. far venire sete / esp. dar sed

it. far venire i brividi / esp. dar escalofríos

it. far venire la nausea / esp. dar náuseas

it. far capire / esp. dar a entender

it. far innervosire / esp. poner nervioso

it. far ammattire / impazzire / esp. volver loco

it. far venire in mente / esp. recordar

 

Llamar la atención de los alumnos sobre estas cuestiones puede constituir una manera muy útil de ayudarles a desarrollar estrategias que les permitan resolver numerosos problemas. Para ello necesitaríamos contar con estudios sistemáticos de estos fenómenos. Además, debemos plantearnos las maneras de trabajar estos problemas integrándolos en nuestros sílabus, para evitar que nuestras clases vuelvan a caer en lo que eran, con frecuencia, hasta hace algunos años, las clases de lengua coloquial: presentación desordenada de listas de expresiones, y poco más. Para que esto sea posible, necesitamos contar con una tipología sistemática de los problemas y un estudio de sus manifestaciones y su incidencia en las producciones de los alumnos italianos de español que no se base únicamente en la experiencia y las intuiciones de quienes enseñamos español en Italia.

 

2.1.5. DIFERENCIAS EN LOS MECANISMOS DE FORMACIÓN DE LAS PALABRAS

En algunos casos existen en las dos lenguas mecanismos análogos de formación de las palabras que inducen al estudiante a producir formas inexistentes en una de las dos lenguas. Así, por ejemplo, frente al prefijo italiano ri- que expresa por lo general repetición disponemos en español de un prefijo análogo: re-. Sin embargo, en español este prefijo es decididamente menos productivo que en italiano. En italiano puede añadirse a cualquier verbo: fare / rifare, dire / ridire, leggere / rileggere, scrivere / riscrivere, studiare / ristudiare, vedere / rivedere, parlare / riparlare, chiamare / richiamare, cucire / ricucire, correggere / ricorreggere, andare / riandare, venire / rivenire, dipingere / ridipingere, stirare / ristirare, telefonare / ritelefonare, squillare / risquillare, etc.[11] En español es limitadísimo el número de verbos que toleran dicho prefijo: hacer / rehacer, escribir / reescribir, leer / releer, ver / rever (este último tiene usos limitados en comparación con su equivalente italiano, generalmente en infinitivo), etc. En la mayoría de los casos, lo que en italiano se expresa con este prefijo, en español se expresa con volver a o con de nuevo: estudiar de nuevo / volver a estudiar, ir/venir de nuevo / volver a ir/venir, volver a corregir, coser de nuevo / volver a coser, planchar de nuevo / volver a planchar, sonar/ tocar de nuevo / volver a sonar/tocar, etc.

 

Por otra parte, el hecho de que en algunos casos un prefijo tenga usos análogos en español induce con frecuencia al estudiante a generalizar la analogía y aprovechar el mismo mecanismo aun en casos en los que su valor en italiano es distinto y no puede transferirse al español. Así, frente a cucire / scucire, tenemos en español coser / descoser, frente a abbottonare / sbottonare, abrochar / desabrochar, etc. Esto induce a veces a nuestros estudiantes a crear palabras inexistentes: frente a cuocere / scuocere no tenemos en español cocer / descocer, sino cocer / recocer; frente a campana / scampanato, tenemos en español campana / acampanado, etc. Estos errores se deben a menudo a una falta de reflexión sobre el valor del prefijo en cuestión en italiano y en español.[12]

Como ya hemos señalado en otro sitio[13], los prefijos i-, in- des- con valor negativo o privativo son extremadamente productivos en español y muy poco en italiano, lo que con frecuencia genera dificultades de comprensión para los alumnos italianos de español. Frente a parejas como hacer / deshacer, envolver / desenvolver, enrollar / desenrollar, que tienen sus equivalentes italianos en fare / disfare, incartare / scartare, arrotolare / srotolare, en español son numerosos los derivados que aprovechan este prefijo y que en italiano no tienen equivalente: andar / desandar, quedar / desquedar (coloquial), merecer / desmerecer, cumplir / incumplir, etc. Además, el español utiliza a veces estos derivados para crear nuevas palabras, lo que en italiano es totalmente imposible. Así, frente al it. utile / inutile el español dispone de útil / inútil - inutilizar; frente al it. legale / illegale, el español cuenta con un verbo más: legal / ilegal - ilegalizar.

 

Para evitar algunos de los problemas que pueden surgir en las producciones de los alumnos italianos de español debido a las disimetrías de este tipo, puede resultar conveniente ayudarles a desarrollar el hábito de consultar los diccionarios toda vez que no estén seguros de la posibilidad de aplicar en español los mismos mecanismos de creación léxica que en italiano.

 

2.1.6. PALABRAS DE UNA DE LAS DOS LENGUAS QUE EXPRESAN CONCEPTOS QUE EN LA OTRA LENGUA SE EXPRESAN CON DOS PALABRAS DISTINTAS

Existen numerosos casos en los que una palabra de una de las dos lenguas puede traducirse a la otra con dos palabras con distribución complementaria. Desde la perspectiva de un estudiante italiano de español, como en los demás casos presentados arriba, es más frecuente que este problema se plantee al pasar del italiano al español que al pasar del español al italiano.[14] Así, los verbos italianos chiedere y domandare —más o menos intercambiables en el uso— se expresan en español con dos verbos distintos que no son intercambiables, pedir y preguntar. El verbo italiano avere, con tener o haber; essere con ser o con estar; etc. Junto con el grupo de falsos amigos más evidentes al que nos hemos referido en 2.1.1. las oposiciones de este tipo son las más estudiadas y suelen estar tratadas en la mayor parte de los libros de gramática española independientemente del público para el que están pensados. Nos hallamos aquí ante uno de los casos en los que la frontera entre léxico y gramática es menos fácil de establecer.

 

2.2. PROBLEMAS GRAMATICALES[15]

De todas las disimetrías que existen entre el español y el italiano es éste, probablemente, el ámbito más estudiado y mejor descrito. Constantemente se insiste en las diferencias que existen en el uso del subjuntivo[16] o del condicional entre el español y el italiano, en las diferentes maneras de expresar lo que en italiano se expresa con c'è / ci sono de las que dispone el español, o en las dificultades que plantea el uso de las preposiciones o de las perífrasis verbales, por poner tan sólo algunos ejemplos escogidos entre los más tópicos. Sin embargo, en este ámbito también, hay numerosos fenómenos poco observados, e igual que en el caso de los problemas relacionados con el léxico presentados arriba, se encuentran numerosas interferencias en los trabajos escritos en español dedicados al análisis contrastivo de las dos lenguas.[17]

2.2.1. OPERADORES GRAMATICALES CASI IDÉNTICOS DESDE EL PUNTO DE VISTA FORMAL Y QUE NO TIENEN EL MISMO VALOR NI LOS MISMOS USOS EN LAS DOS LENGUAS

Existen numerosos operadores que aparentemente se corresponden en las dos lenguas y que, sin embargo, no tienen el mismo valor o no se construyen de la misma manera. Es frecuente que dichos elementos planteen problemas aun a las personas que se dedican al análisis contrastivo del español y el italiano. Es lo que sucede por ejemplo con como, que en español, a diferencia de lo que sucede en italiano (por ejemplo, en Come arriva, ti chiamo), no suele tener usos con valor temporal; con así que, que no suele utilizarse para presentar la finalidad (a diferencia de lo que sucede con cosicché en italiano en contextos como Gli ho prestato la macchina cosicché potesse venere anche lui ); con apenas, que suele referirse al presente de la enunciación (Apenas se entiende lo que dice / Apenas nos vemos ) o al momento pasado del que se está hablando (por ejemplo en (No) nos veíamos apenas ) o estar proyectado en el futuro (Apenas llegue, te llamo ) o en el futuro con respecto a un momento del pasado (Sabía que apenas tuviera la solución, me avisaría ), pero no puede utilizarse para hablar del pasado en sí: l'ho appena visto se expresará en español con la perífrasis acabar de (acabo de verlo); con en cuanto, que no tiene valor causal (para eso el español utiliza por cuanto).

 

2.2.2. ESTRUCTURAS O MICROSISTEMAS DIFERENTES EN LOS QUE NO SUELE HACERSE HINCAPIÉ

Hay estructuras y microsistemas parecidos en español y en italiano que presentan interesantes disimetrías que no suelen estar descritas en los trabajos dedicados a estas cuestiones. Así, por ejemplo, en la construcción comparativa de igualdad, el segundo término de la correlación puede introducirse en italiano tanto con quanto como con come: tanto... quanto... / tanto... come... En español suele utilizarse como (tanto... como...) pero no cuanto. En otros casos, las diferencias están bastante bien estudiadas pero no suelen tratarse de forma lo suficientemente extensa en los manuales para la enseñanza del español a italófonos. Es lo que sucede con las oposiciones ante / delante, bajo / debajo, o con las más complejas también / hasta / además / incluso / siquiera, o tampoco / ni siquiera[18].

 

En el caso de algunos microsistemas ligeramente más complejos, los alumnos y profesores de español tienen, a veces, hipótesis inexactas sobre el funcionamiento del español. Pocos profesores de español se han planteado realmente los problemas del orden de los pronombres complemento[19], las diferencias reales que existen entre que y de después de una construcción introducida por más o un comparativo[20], o las relaciones que existen entre el it. quanto y el esp. lo en contextos como parla meglio di quanto no pensassi / habla mejor de lo que pensaba. Algo análogo ocurre con los demostrativos, ámbito en el que existe una creencia bastante común según la que la forma este/a/os/as correspondería en italiano a questo/a/i/e, y las formas ese/a/os/as y aquel/aquella/os/as equivaldrían a quello/a/i/o.[21] Sin embargo, si se analizan atentamente los usos de los demostrativos en español y en italiano se descubre que en numerosas ocasiones el italiano utiliza questo/a/i/e en contextos en los que el español utiliza ese/a/os/as:[22]

esp.

Vamos a dibujar una habitación rectangular. En el medio de la habitación hay una mesa. Encima de esa mesa hay una lámpara...

 

it.

Disegniamo ora una stanza rettangolare. In mezzo alla stanza vi è un tavolo. Sopra a questo tavolo, una lampada...

 

Otro problema similar se plantea con el uso de la primera persona de plural. Hay contextos en los que en español y en italiano no se interpreta de la misma manera: ante el enunciado Ieri sera stavamo parlando con Gianni delle differenze tra lo spagnolo e l'italiano en italiano puede pensarse que el grupo "noi" estaba compuesto por el hablante y Gianni o bien por el hablante, Gianni y una tercera persona. En español, ante el equivalente del mismo enunciado, tiende más bien a prevalecer la segunda hipótesis.

 

Un ámbito muy interesante desde la perspectiva de un hablante italófono es el de las maneras de hablar del futuro. Además de una amplia gama de expresiones como pensar + infinitivo, querer + infinitivo, algunos usos del verbo gustar, y algunos usos de formas como el imperativo, para hablar del futuro el español dispone de tres recursos más o menos codificados que se manifiestan con una gran frecuencia: el futuro gramatical, el presente de indicativo, y la perífrasis ir a + infinitivo. Frente a estas tres posibilidades, el italiano sólo cuenta con dos: el presente de indicativo y el futuro. En ambas lenguas los usos están fuertemente codificados. Es especialmente interesante, pues, el estudio contrastivo de este ámbito en las dos lenguas[23].

 

Todas estas observaciones nos llevan a una conclusión: es urgente un estudio sistemático de los parecidos y las diferencias entre el italiano y el español en el que nada se dé por descontado y todo se analice de manera rigurosa teniendo en cuenta las percepciones de los hablantes y dejando de lado todos los prejuicios que tenemos sobre estas dos lenguas: sólo así se evitarán las críticas a los supuestos errores de los traductores, por ejemplo, basadas en hipótesis erróneas sobre las relaciones entre los dos idiomas y en falsas equivalencias.

 

2.3. PROBLEMAS NOCIOFUNCIONALES Y USO DE LA LENGUA

Éste es otro de los ámbitos en los que muy poco se ha hecho y en el que sería utilísimo poder contar con estudios sistemáticos detallados. Si se analizan las producciones de los estudiantes italianos de español partiendo de una descripción del funcionamiento de los diferentes exponentes nociofuncionales y de sus usos, se descubren numerosos problemas e interferencias. El italiano utiliza el operador veramente para señalar a su interlocutor que lo que va a decir puede no gustarle[24] o para señalar que está esforzándose por ser sincero. En estos casos el español no utiliza verdaderamente sino otros recursos como la verdad, o en realidad.

 

A diferencia de lo que sucede con su equivalente italiano en muchos contextos, en español la expresión en efecto sólo se utiliza antes de decir algo que confirma, demuestra, corrobora otra idea expresada justo antes. Para expresar desacuerdo de manera respetuosa el italiano utiliza la forma dici? En español, el uso de ¿dices? no resulta fácilmente interpretable.[25] El desacuerdo se expresa más bien con ¿Tú crees? Al despedirse los italianos utilizan a menudo la forma ci sentiamo, en español se prefieren las expresiones nos hablamos o nos llamamos.

 

Pero los problemas en este ámbito no se refieren exclusivamente al uso de algunas palabras o expresiones.[26] Es frecuente que los problemas se sitúen en otros niveles como la organización del discurso (el italiano, especialmente en los registros formales, parece estar gobernado por la regla "no digas con una palabra lo que puedes decir con dos" —operare una ristrutturazione en lugar de ristrutturare, apportare delle modifiche en lugar de modificare, etc.—, por lo que con frecuencia las producciones de nuestros alumnos o de quienes escriben en español en Italia parecen pesadas; el italiano demuestra cierta predilección por el uso de ciertos adjetivos —differenze programmatiche— en contextos en los que el español usará la estructura de + sustantivo), el registro (las diferencias entre los distintos registros parecen ser más marcadas en italiano que en español), etc.

 

2.5. PROBLEMAS RELACIONADOS CON LA LÓGICA

Muchas de las cuestiones a las que hemos aludido en estas páginas parecen depender de diferencias en el funcionamiento del español y el italiano con respecto a la lógica. Siguiendo el modelo propuesto por Ignacio Matte Blanco[27] para el análisis del funcionamiento de la mente humana, puede decirse que no todas las lenguas tienen el mismo grado de tolerancia hacia la simetría. El italiano parece ser una lengua que simetriza las relaciones en una proporción decididamente mayor.

 

2.6. PROBLEMAS CULTURALES

Por último, no podemos concluir este breve elenco de ámbitos en los que la similitud entre el italiano y el español se hace a veces problemática, sin señalar que también surgen a veces problemas en relación con la cultura.[28] Así, por ejemplo, el italiano tolera mejor los cumplidos que el español, e incluso los acepta con un "grazie" en contextos en los que el español tendería a rechazarlos o a justificarse. El uso de las formas de tratamiento (tú / usted) es sensiblemente distinto en español y en italiano.

 

2.7.

Muchas de las cuestiones a las que hemos aludido aquí forman parte del acervo de cualquier profesor con cierta experiencia en la enseñanza del español en Italia. Sin embargo, debemos notar que la mayor parte de estos problemas no se abordan de manera sistemática en los manuales destinados a la enseñanza del español a italófonos, por lo que, aun cuando son conscientes de las dificultades, profesores y alumnos no saben adónde acudir para encontrar descripciones que les ayuden a superarlas. Es verdad que a lo largo de los años han ido apareciendo trabajos que abordan diferentes aspectos de manera contrastiva.[29] Sin embargo, numerosas cuestiones, como por ejemplo, los usos españoles de la expresión en cuanto y sus disimetrías con el sistema italiano, a las que aludíamos arriba; las diferentes maneras de las que dispone el español para expresar lo que en italiano se expresa con proprio; o las diferencias que existen en el uso de los demostrativos entre el italiano y el español[30], no han sido objeto de estudios sistemáticos.[31] Así pues, podemos afirmar que, si bien existe una clara conciencia de las dificultades que plantea la enseñanza del español en Italia y de la necesidad de afrontarlas en las clases, no disponemos aun de descripciones sistemáticas de los problemas y mucho queda por investigar. En este sentido, ya lo hemos señalado, es significativo el hecho de que aun en los trabajos dedicados al estudio contrastivo de estos dos idiomas, escritos por personas sensibles a los problemas más frecuentes, abunden las interferencias y los calcos.

 

 

3. EL ENFOQUE CONTRASTIVO: VENTAJAS E INCONVENIENTES

Decíamos al principio del presente trabajo que es frecuente que, cuando se habla de enseñanza del español en Italia, se abogue por el enfoque[32] contrastivo.[33] Por lo general, se utiliza esta etiqueta para referirse a un enfoque que haga especial hincapié en las diferencias que existen entre el español y el italiano. Se considera que dicho planteamiento puede resolver los problemas con los que se enfrenta el estudiante italiano de español mejor que cualquier otro. Además, en numerosas ocasiones nos hemos encontrado con colegas que afirmaban que, en el fondo, en Italia no es tan útil organizar los cursos desde una perspectiva que haga más hincapié en la comunicación y en los usos de la lengua, porque al ser el español una lengua tan parecida al italiano, se supone que los estudiantes italianos aprenden a expresarse en español sin mayores dificultades. Se cuenta así con los efectos de la transferencia positiva.[34]

Sin embargo, si se analiza detenidamente el proceso que viven, en general, los estudiantes de español en Italia, se constata que, como bien señala M. V. Calvi[35], a medida que va creciendo en ellos la conciencia de que se encuentran ante dos idiomas que, aun siendo muy similares entre sí, son distintos, y de que el aprovechamiento sistemático de los parecidos puede generar numerosas ambigüedades o incomprensiones, va aumentando paralelamente la desconfianza, por lo que durante un largo período de tiempo los efectos de la transferencia positiva[36] tienden, en el caso de muchos estudiantes, a quedar en entredicho —a tal punto que con frecuencia nos encontramos con alumnos que nos preguntan por el significado de palabras o frases idénticas en italiano[37]—, y sólo serán recuperados más adelante en el proceso, cuando el discente ha alcanzado un nivel más alto de competencia en la lengua meta. Esta hipótesis es la única que puede dar cuenta de los numerosos casos, que tantas veces nos parecen incomprensibles a los que enseñamos español en Italia, en los que se producen errores que teóricamente no tienen explicación, en contextos en los que las estructuras, las expresiones o la organización del discurso utilizadas normalmente son idénticas o casi idénticas en ambas lenguas. ¡Cuántas veces hemos oído o exclamado nosotros mismos "¡Pero si es igual que en italiano!"! Ante esto me pregunto a veces por qué nunca ningún estudiante nos contesta "¡Pero yo cómo lo voy a saber!", "Sí, pero el italiano y el español son dos lenguas distintas y yo no estaba seguro" o "Pero si usted mismo me ha dicho muchas veces que tenemos que desconfiar y no traducirlo todo al pie de la letra". Sería interesante llevar a cabo un estudio sobre los efectos de estas actitudes por nuestra parte: ¿ayudarán realmente al estudiante? ¿no generarán más interferencias entre las dos lenguas? ¿no producirán en el discente una sensación de desconcierto por hallarse ante un mundo totalmente arbitrario? Hasta ahora, en la mayor parte de los casos, las respuestas a estas preguntas están basadas en prejuicios más que en estudios verdaderos sobre el proceso por el que pasan los discentes italianos de español. No debemos olvidar que nuestras intuiciones y seguridades, así como nuestras actitudes en la clase y frente a los errores del alumno, están enfocadas desde la perspectiva de quien ya conoce las dos lenguas y sabe las respuestas. En realidad, no contamos ni siquiera con estudios que nos permitan saber qué entiende exactamente del español un italiano que nunca ha estudiado español, ni qué entiende del italiano un español que nunca ha estudiado italiano. Éste podría ser un punto de partida interesante, que podría proporcionarnos una serie de indicaciones para la programación de nuestros cursos.

 

Naturalmente, el hecho de que la transferencia positiva y las estrategias controladas por el discente puedan quedar en entredicho no implica mínimamente que deje de haber transferencia de algún tipo. Salvo en los casos de aquellas raras personas que monitorizan[38] todo lo que dicen, hasta el punto de no conseguir producir casi nada en lengua extranjera, siempre suelen quedar niveles en los que las lenguas conocidas o estudiadas desde hace más tiempo tienen repercusiones en el proceso de adquisición / aprendizaje del español, especialmente cuando se trata de lenguas próximas.

 

Pero la hipótesis del aprendizaje / adquisición que parte de las lenguas conocidas, y sobre todo de la lengua materna del alumno, plantea otros problemas que no debemos infravalorar. Es frecuente que se tienda a interpretar los errores como el fruto de la influencia de la lengua materna o de las lenguas aprendidas anteriormente.[39] Sin embargo, como hemos podido observar, los alumnos producen a veces errores cuya relación con las lenguas conocidas no es nada evidente. Veamos dos ejemplos.

 

Es frecuente que los aprendices italianos de español confundan la primera y la tercera persona de singular del pretérito indefinido, y utilicen formas como dije, fui, tuve o hablé al referirse a la tercera persona, o viceversa, fue o tuvo para la primera persona. Ante esto, cabe constatar que estas confusiones no tienen una explicación clara si sólo se piensa en el italiano o en las demás lenguas más estudiadas por los italianos, como el francés, el inglés o el alemán.[40] En realidad, es probable que los errores de este tipo estén motivados por falsas generalizaciones inconscientes por parte de los alumnos, en las que se entremezclarían algunas propiedades del sistema español (por ejemplo, el hecho de que en algunos tiempos verbales las formas de primera persona coincidan formalmente con las de tercera persona) con aspectos más propios del funcionamiento del italiano.

 

Por otra parte, en un porcentaje alto de casos hemos observado que nuestros estudiantes producen enunciados como Se ha pasado algo grave. Ante estas producciones, durante mucho tiempo estuve convencido de que debía tratarse de interferencias de alguna otra lengua conocida o estudiada por el alumno. Para comprobarlo, hace meses ya, empecé a preguntar sistemáticamente a los alumnos que proferían tales enunciados qué idiomas estudiaban o habían estudiado y, en concreto, si hablaban francés o ruso, idiomas en los que la forma equivalente se construye con un reflexivo. En numerosas ocasiones la respuesta ha sido negativa. En esos casos, para intentar entender el problema, he preguntado explícitamente "¿Por qué dices se ha pasado ?". Algunas personas no han sabido contestar, pero muchos me han explicado que tenían la sensación de que en español había muchos verbos reflexivos, probablemente más que en italiano, y que les parecía que la forma reflexiva en este contexto encajaba mejor con el sistema español.

 

Estos dos ejemplos ilustran de manera muy clara la verdad de esa observación que tantas veces hemos leído en los trabajos sobre adquisición de lenguas extranjeras[41], según la que no todos los errores son debidos a la influencia de la lengua materna del estudiante; y demuestran que aun en el caso de lenguas tan próximas como el italiano y el español, además del indudable peso de las lenguas conocidas por el discente, intervienen otros factores que no debemos infravalorar: he aquí un ámbito en el que está prácticamente todo por hacer en la enseñanza del español en Italia. Sería interesante estudiar, además, los efectos de los comentarios y las descripciones que en lugar de desalentar el aprovechamiento de la lengua materna lo estimulan, en el intento nada despreciable de generar el desarrollo de estrategias.[42]

Más allá de las diferencias que existen entre las dos lenguas y de la observación atenta de las dificultades con las que se enfrentan nuestros estudiantes, sería conveniente emprender otro tipo de estudio para establecer cuánto y cómo aprovechar mejor el parecido entre ambas lenguas. Todo el que ha enseñado español en Italia sabe que en un tiempo muy corto puede utilizar exclusivamente el español con sus alumnos, y que al final de un curso de un primer año de facultad universitaria se puede proponer la lectura de novelas de escritores contemporáneos, o trabajar con programas grabados de la televisión, lo que parece resultar más difícil cuando la lengua enseñada es el alemán o el ruso. Tras un primer momento de dificultad, en general los alumnos responden bien y aprenden a entender la lengua escrita o hablada en contextos naturales sin mayores dificultades. Sin embargo, si dicho trabajo no se hace desde el principio, la capacidad de entender de los alumnos italianos es análoga a la de hablantes de otras lenguas. Esta consideración nos lleva a una constatación: si por un lado el italiano y el español se parecen mucho, por lo que la adquisición de una de estas lenguas por parte de hablantes de la otra debería verse favorecida, en la realidad esto no sucede todo lo que se pudiera esperar si no se aprovechan los parecidos y no se acostumbra a los alumnos a aprender a entender la otra lengua. Si se comparan los niveles de español alcanzados por los estudiantes de diferentes universidades italianas en números de horas y en condiciones comparables, se constata que existen enormes diferencias. Esto significa que la adquisición de una lengua como el español para hablantes del italiano no es nada automática, y que debemos estudiar las maneras de aprovechar más y mejor el bagaje lingüístico con el que nos llegan nuestros estudiantes.

 

 

4. CONCLUSIONES

Por su proximidad con el italiano, el español puede constituir un terreno privilegiado de toma de conciencia de hábitos culturales y lingüísticos de los italianos. Analizando y observando lo que hacen los demás nos conocemos mejor a nosotros mismos, nuestra lengua y nuestra cultura. En este sentido, la enseñanza del español en Italia, especialmente en las escuelas y en la universidad, podría desempeñar un papel formativo de primera importancia. A la vez, el hecho de trabajar con dos lenguas tan próximas puede llevarnos a notar y describir matices y mecanismos específicos de cada una de ellas, desde un observatorio privilegiado, por lo que la aportación del hispanismo italiano a los estudios y el conocimiento de la lengua española podría y debería ser muchísimo más consistente de lo que ha sido hasta ahora.[43]

Se habla con frecuencia de la necesidad de desarrollar una didáctica específica del español para italófonos. En la mayor parte de los casos se tiende a limitar la cuestión a un estudio contrastivo sistemático de estas dos lenguas hermanas. Hemos visto en estas páginas que mucho queda por hacer en este ámbito. Sin embargo, existen numerosos otros aspectos en los que no se suele hacer tanto hincapié, como el aprovechamiento de los parecidos entre la lengua materna de los alumnos y la lengua extranjera, y que podrían resultar igual de interesantes y enriquecedores. Por razones de espacio no hemos tocado numerosas otras cuestiones, como el uso de la traducción en la clase de lengua, la dinámica de la clase, el diseño del sílabus, etc.

 

 

 

 


[1] Agradezco a Maria Vittoria Calvi y a Félix San Vicente, así como al editor Mauro Baroni de Viareggio (Lucca) por la autorización para volver a publicar aquí este artículo. En esta nueva versión se han corregido o matizado pequeños detalles de la versión inicial y se han adaptado algunas notas y algunas referencias bibliográficas.

 

[2] Ya hemos expresado en otros lugares nuestro punto de vista sobre los problemas relacionados con el análisis gramatical en la enseñanza del español como lengua extranjera. Véase por ejemplo F. Matte Bon, "Gramática, pragmática y enseñanza comunicativa del español como lengua extranjera" en Carabela, n° 43, Madrid, SGEL, 1998. Para una bibliografía más amplia sobre los problemas relacionados con el tipo de análisis remito al lector a la rica base de datos del Instituto Cervantes: http://cvc.cervantes.es/obref/biblioteca_ele y http://www.cervantes.es/ABSYS/abwebp.exe/X6102/ID26584/G0. Entre las obras publicadas en Italia que los profesores que trabajan en otros países podrían no conocer, para los problemas de la gramática en la enseñanza de la lengua, siguen siendo muy útiles: M. T. Prat Zagrebelsky, Grammatica e lingua straniera, Florencia, La Nuova Italia, 1985; R. Titone, Grammatica e glottodidattica. Nuove prospettive, Roma, Armando, 1992; H. Besse y R. Porquier, Grammatiche e didattica delle lingue, Milán, Bruno Mondadori, 1986; P. Giunchi, Teorie grammaticali e implicazioni e pedagogiche, Roma, Lombardo editore, 2000; P. Giunchi, (ed.), Grammatica esplicita e grammatica implicita, Bolonia, Zanichelli, 1990; P. Desideri (ed.) L’universo delle lingue: confrontare lingue e grammatiche nella scuola, Florencia, La Nuova Italia (Quaderni Giscel), 1995. Para una obra completa que aborda desde diferentes perspectivas los problemas relacionados con la enseñanza del español en Italia, véase M. V. Calvi, Didattica di lingue affini. Spagnolo e italiano, Milán, Guerini, 1995.

 

[3] Es curioso que en las reflexiones más teóricas sobre la enseñanza de lenguas afines se considere más a menudo el parecido entre las dos lengua desde el punto de vista de sus aspectos problemáticos y en muy pocas ocasiones se encuentren observaciones de algún tipo sobre las ventajas que puede entrañar. En realidad, una actitud más equilibrada debería considerar tanto los problemas como las ventajas, para estudiar globalmente las estrategias de programación de los curso aprovechando los aspectos que se pueden aprovechar y resolviendo las dificultades que puedan surgir.

 

[4] A este respecto, son significativos algunos títulos como Glotodidáctica del español con especial referencia a italófonos (de J. M. Saussol), o Didattica di lingue affini. Spagnolo e italiano (de M. V. Calvi).

 

[5] La lista que presentamos a continuación no tiene ninguna ambición de exhaustividad. Debe interpretarse, más bien, como elenco de ámbitos en los que nos parecería interesante desarrollar estudios sistemáticos tanto desde el punto de vista de la descripción de la lengua (¿cómo funciona el fenómeno estudiado? ¿qué otros problemas análogos se plantean?) como desde la perspectiva de la enseñanza (¿cuál es la manera más rentable de abordar estas cuestiones en clase? ¿cómo programar los cursos para ayudar al discente en estos ámbitos? ¿qué peso debe atribuirse a estos aspectos? etc.) y del aprendizaje o la adquisición —en el sentido propuesto por S. Krashen para estos términos, véase H. Dulay, M. Burt y S. Krashen, La seconda lingua, Bolonia, Il Mulino, 1985— (¿qué pasa en la cabeza de los alumnos? ¿cuáles son los problemas que plantean más dificultades? ¿qué es lo que genera la transferencia? etc.). (El hecho de que utilicemos aquí lo oposición adquisición / aprendizaje no debe interpretarse como señal de que suscribimos en todos sus aspectos las hipótesis de Krashen.)

Por su parte, los rótulos que utilizamos en la tipología de problemas que sigue deben interpretarse con la máxima flexibilidad y tienen como único objetivo el permitir agrupar diferentes tipos de fenómenos. Es evidente que los límites entre los diferentes grupos no son nada fáciles de deslindar: ¿cómo establecer de manera clara y rigurosa, por ejemplo, las fronteras entre léxico y gramática?

 

[6] Lamentablemente, por problemas de espacio, no podemos detenernos aquí a analizar estos microsistemas. Nos limitamos a llamar la atención sobre el hecho de que palabras prácticamente idénticas en las dos lenguas, como diverso/a(s) [esp.] y diverso/a/i/e [it.], aun expresando ideas muy parecidas en las dos lenguas, no tienen el mismo valor: en español, diverso/a(s) antepuesto al sustantivo parece hacer más hincapié en la heterogeneidad que su equivalente italiano diverso/a/i/e, que con frecuencia se limita a marcar el número.

 

[7] Ésta es otra de las confusiones que se encuentran a veces en los trabajos escritos por personas que utilizan las dos lenguas.

 

[8] Así, por ejemplo, en numerosos trabajos hemos encontrado usos inadecuados de en cuanto (para introducir la causa, en lugar de por cuanto), de argumento en lugar de asunto, cuestión o problema, o de en fin (por infine para cerrar una enumeración, en lugar de por último); en conversaciones con hispanohablantes hemos oído en repetidas ocasiones usos de ordenar en contextos donde en español se utilizaría más bien pedir o encargar y en italiano lo normal sería ordinare: ordenar un libro, calcado de ordinare un libro, por pedir / encargar un libro; ordenar la cena, calcado de ordinare la cena, por pedir / encargar la cena.

 

[9] Los diccionarios bilingües español - italiano - español no siempre afrontan adecuadamente los problemas que mencionamos en este artículo porque con demasiada frecuencia no los explicitan suficientemente, y confían buena parte de la solución de las ambigüedades y los problemas a los ejemplos. Esto se debe esencialmente a que los diccionarios bilingües se conciben a menudo como herramientas de soporte que ayudan a recordar posibles traducciones a quien conoce ya las dos lenguas y traduce de la una a la otra, más que como valioso instrumento al servicio de quien está aprendiendo una lengua. De ahí las dificultades con las que se encuentra frecuentemente el usuario de diccionarios bilingües, obligado a un complejo trabajo de exégesis de los ejemplos y de los silencios de cada diccionario. Sobre estas cuestiones y para algunas observaciones sobre diccionarios bilingües español - italiano véase F. Matte Bon, "Las herramientas del traductor: concepciones de la lengua y diccionarios bilingües español-italiano" en A. Melloni, R. Lozano, P. Capanaga (eds.), Interpretar traducir textos de la(s) cultura(s) hispánica(s), Bolonia, Clueb, 2000.

 

[10] Se trataría de concebir diccionarios que más que presentar traducciones posibles, ilustraran y explicaran una lengua a la luz de la otra, para hablantes de la otra. Véase F. Matte Bon, "Las herramientas del traductor: concepciones de la lengua y diccionarios bilingües español-italiano", op. cit. Por esta línea es muy interesante el Dizionario di apprendimento del francese de Michèle Fourment Berni-Canani, Turín, Paravia, 1998.

 

[11] En algunos casos el uso de este prefijo puede adquirir un tono coloquial. Es significativo, a este respecto, el irreverente titular publicado por un periódico cuando murió, al cabo de un pontificado que duró pocas semanas, el Papa Juan Pablo I (Papa Luciani): "È rimorto il Papa".

 

[12] En el primer grupo de verbos se trata de prefijo que indica que algo se quita (valor privativo) o se deshace. En el segundo (scuocere, scampanato), tiene más bien un valor perfectivizante.

 

[13] F. Matte Bon, "Las herramientas del traductor: concepciones de la lengua y diccionarios bilingües español-italiano", op. cit.

 

[14] Sin embargo también existen casos en los que el problema se plantea al pasar del español al italiano: es lo que sucede, por ejemplo con querer, que en italiano puede expresarse con amare, voler bene o volere.

 

[15] Naturalmente, son numerosas las gramáticas contrastivas del español para hablantes del italiano (desde las ya clásicas de Biancolini, Ambruzzi, Bellini, hasta las más recientes). Con resultados variables según los problemas tratados, todas ellas analizan los principales problemas morfosintácticos con los que se encuentra un estudiante italiano de español. Entre todas merece una mención especial, por ser una de las más recientes y la más completa de las que se han publicado hasta la fecha, la Grammatica spagnola de M. Carrera Díaz (Bari, Laterza, 1997).

 

[16] Para una hipótesis sobre el funcionamiento del subjuntivo en español y algunas observaciones contrastivas generales con respecto al italiano véase F. Matte Bon, "Il congiuntivo spagnolo: alla ricerca di una teoria unitaria" en L. Schena, M. Prandi, M. Mazzoleni (eds.), Intorno al Congiuntivo, Bolonia, Clueb, 2000 y F. Matte Bon, "Il congiuntivo spagnolo come operatore metalinguistico di gestione delle informazioni", en Rivista di Filologia e Letterature Ispaniche, IV, 2001, Pisa, Edizioni ETS.

 

[17] Así, por ejemplo, hemos encontrado problemas en el uso de algunas preposiciones —como por ejemplo, servir a en lugar de servir para; Vive en una casita preciosa sobre las montañas, en lugar de en la(s) montaña(s)— y calcos estructurales —como, por ejemplo, no sabe cuánto fatigoso es este trabajo en lugar de no sabe lo cansado (fatigoso) que es este trabajo.

 

[18] Si bien no se han resuelto todavía todos los problemas con los que se enfrenta un estudiante extranjero de español, debido en gran medida a los límites del enfoque argumentativo, el que quizá más ha influido en este ámbito, mucho se ha dicho en los últimos años sobre los operadores también, tampoco, ni siquiera, hasta, además, incluso, siquiera, especialmente en los estudios sobre los marcadores del discurso (véase, por ejemplo, J. Portolés, Los marcadores del discurso, Barcelona, Ariel, 1998, obra utilísima para todo el que quiera dedicarse a la enseñanza del español como lengua extranjera).

 

[19] En la búsqueda de reglas sencillas, caemos a veces en "reglas" que, si bien nos permiten resolver cierto número de casos, bien miradas, se revelan del todo inadecuadas: decimos, por ejemplo, para resolver el problema del orden de los pronombres complemento, que los indirectos van antes y los directos después. En realidad, esto es verdad sólo a medias: las secuencias te me, se me, se te, te nos, me os, etc. permanecen siempre iguales, sea cual sea la función sintáctica de los pronombres y la interpretación que demos de su uso (en cuanto entro en casa con la compra, se me come toda la fruta / Se me ha ido / No se me quiere bañar / el ogro se me va a comer), y no es difícil inventar ejemplos jocosos en los que al producirse un intercambio de papeles entre el enunciador y su interlocutor se invierte la función sintáctica de los pronombres sin que por ello cambie el orden: - No te me vayas todavía, que te necesito. // + Lo siento, te me voy, estoy hecho polvo.

 

[20] Se dice habitualmente que el segundo término de una comparación va introducido por que salvo en los casos en que se trata de un número o de una expresión introducida por lo. En estos casos, iría introducida por la preoposición de. En realidad, en los casos en los que se usa la preposición de no se trata de verdaderas comparaciones, sino más bien de situarse con respecto a un punto de referencia. De hecho podemos encontrarnos tanto con tres es menos que cuatro como con tres es menos de cuatro. En este sentido, es significativo el hecho de que con los comparativos mayor y menor sólo pueda usarse que: mayor que tres, menor que cuatro.

 

[21] E incluso hay estudios críticos sobre traducciones en los que se censuran algunas decisiones de los traductores porque no respetan este sistema de equivalencias.

 

[22] Por razones de espacio no podemos analizar aquí este microsistema que será el objeto de un trabajo que publicaremos próximamente.

 

[23] Sobre el funcionamiento del sistema español, véase F. Matte Bon, "Maneras de hablar del futuro en español entre gramática y pragmática: usos y valores centrales del futuro gramatical, ir a + infinitivo y presente de indicativo", en prensa.

 

[24] Véase Gruppo Meta, Uno. Corso comunicativo di italiano per stranieri. Primo livello, Roma, Bonacci, 1992.

 

[25] Por lo que hemos podido observar experimentando con hablantes nativos que no conocían el italiano, ante un ¿dices? la mayor parte de la gente tiende a pensar que se le está pidiendo que repita lo que acaba de decir.

 

[26] Puede verse un buen ejemplo en R. Lenarduzzi, "Pragmática contrastiva de las formas de saludo en español e italiano. Estrategias didácticas" en Rassegna Italiana di Linguistica Applicata, 23, 2.

 

[27] Véase I. Matte Blanco, L'inconscio come insiemi infiniti, Turín, Einaudi, 1981. Para una aplicación de estas ideas al análisis de la lengua, véase F. Matte Bon, "Lingua, analisi della lingua e bilogica" en P. Bria - F. Oneroso (eds.), L'Inconscio antinomico. Sviluppi e prospettive dell'opera di Ignacio Matte Blanco, Milán, Franco Angeli, 1999. Véase también F. Matte Bon, Curso de Lengua Española III. Carrera de Humanidades, Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 1997.

 

[28] Para una reflexión sobre la cultura en la enseñanza de una lengua extranjera, véase Dossier Cultura. En Cable. Revista de didáctica del español como lengua extranjera. núm. 9, abril de 1992. Se recomienda especialmente el artículo de Lourdes Miquel y Neus Sans, "El componente cultural: un ingrediente más de las clases de lengua". Véase además: Lourdes Miquel, "Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática: algunos ejemplos aplicados al español", en Frecuencia-L, núm. 5, julio de 1997, Madrid, Edinumen, 1997.

 

[29] Para una bibliografía detallada remito al lector a M. V. Calvi, Didattica di lingue affini, op. cit.

 

[30] Para un estudio contrastivo del funcionamiento de los determinantes del sustantivo véase R. Lenarduzzi, Estudios contrastivos español - italiano (artículos, demostrativos, posesivos), Udine, Benvenuto Editore, 1990. Si bien se trata de una obra bien planteada, que aborda numerosas cuestiones (especialmente los aspectos formales) de manera bastante detallada, no menciona algunos aspectos, como aquél al que nos hemos referido arriba.

 

[31] Es significativo, a este respecto, el hecho de que muchas de las cuestiones que hemos mencionado aquí no se traten ni siquiera en obras que abordan de manera bastante sistemática las diferencias y los falsos parecidos entre el italiano y el español, como por ejemplo, el diccionario de falsas analogías de S. Sañé y G. Schepisi Falsos amigos al acecho, Bolonia, Zanichelli, 1992, o el de J. Díaz González, Falsos parecidos entre el español y el italiano (Curiosidades idiomáticas), Roma, 1975.

 

[32] Sobre el concepto de enfoque en contraposición con método —conceptos que con demasiada frecuencia se confunden en los trabajos sobre la enseñanza de idiomas modernos—, véase J. C. Richards y T. Rodgers, Approaches and Methods in Language Teaching, Cambridge, Cambridge University Press, 1986, especialmente capítulo II.

 

[33] Sobre los enfoques contrastivos véanse las obras ya clásicas H. Dulay, M. Burt y S. Krashen, La seconda lingua, op. cit., capítulo quinto; S. Pit Corder, Introduzione alla linguistica applicata, Bolonia, Il Mulino, 1983, especialmente capítulos 8 y 10; T. van Els et alii, Applied Linguistics and the learning and teaching of Foreign Languages, Londres, Arnold, 1984 (obra muy rica en referencias bibliográficas), capítulo 4; H. Besse y R. Porquier, Grammatiche e didattica delle lingue, Milán, Bruno Mondadori, 1986, págs. 176-185; F. Marcos Marín y J. Sánchez Lobato, Lingüística aplicada, Madrid, Síntesis, 1991, págs. 59-61.

 

[34] Sobre este concepto, véase H. Dulay, M. Burt y S. Krashen, La seconda lingua, op. cit., pág. 148. Para algunas observaciones relacionadas con él en lo que respecta a la enseñanza del español a italófonos, véase M. V. Calvi, Didattica di lingue affini, op. cit., especialmente el tercer capítulo.

 

[35] M. V. Calvi, Didattica di lingue affini, op. cit.

 

[36] Debemos constatar, sin embargo, que los efectos positivos se deben con frecuencia a estrategias conscientes de aprovechamiento de la lengua materna o de otras lengua conocidas utilizadas para soslayar problemas en la lengua extranjera más que a verdadera transferencia.

 

[37] Esto no nos autoriza en lo más mínimo a sacar conclusiones sobre el grado de inteligencia de los alumnos. "Es tonto" o "es muy lento" dicen algunos colegas a veces ante estas situaciones.

 

[38] Sobre este concepto véase H. Dulay, M. Burt y S. Krashen, La seconda lingua, op. cit.

 

[39] Y no debemos olvidar que, en Italia, como señala M. Calvi, en la mayor parte de los casos el español es la segunda o tercera lengua extranjera estudiada por el discente. Véase M. V. Calvi, Didattica di lingue affini, op. cit.

 

[40] Para analizar la cuestión hay que fijarse en diferentes aspectos. Por una parte, están las terminaciones de los verbos: desde esta perspectiva, el análisis del sistema italiano nos da respuestas contrastantes, que no permiten sacar conclusiones claras. Hay verbos que en la tercera persona de singular del passato remoto en italiano terminan en -e: se trata de los verbos de la segunda y tercera conjugación, y de los irregulares. Esto podría explicar el uso erróneo de la forma dije para la tercera persona en español, pero no tanto el de hablé. Por otra parte, no hay formas verbales del passato remoto en italiano que terminen en -o ni en -e en la primera persona. Sin embargo, no es infrecuente que los alumnos italianos produzcan formas como dijo o fue en relación con la primera persona. El análisis del sistema italiano no nos permite entender estos errores. A esto, debemos añadir otras observaciones: la forma española de primera persona fui es idéntica a una forma italiana de primera persona también (fui) —si bien las dos formas no se corresponden semánticamente en todos sus usos—: sin embargo, en más de una ocasión hemos observado que algunos alumnos italianos utilizan la forma española para referirse a la tercera persona. Por otra parte, habría que analizar las disimetrías que existen entre los dos sistemas en términos de acentos, ya que éstas también pueden influir en las producciones de los alumnos.

 

[41] Para una visión de conjunto de este ámbito, rica en referencias bibliográficas, véase R. Ellis, Understanding Second Language Acquisition, Oxford, Oxford University Press, 1985. Para el español, véase S. Fernández, Interlengua y análisis de errores en el aprendizaje del español como lengua extranjera, Madrid, Edelsa, 1997.

 

[42] Nos referimos a aquellas observaciones con las que llamamos la atención de los alumnos sobre el hecho de que a menudo en español hay una consonante sonora donde en italiano hay una sorda (lobo / lupo, agua / acqua, cabra / capra, etc.) o sobre el hecho de que muchas de las <f> iniciales del italiano corresponden a <h> en español (fata / hada, farina / harina, ferro / hierro, filo / hilo, etc.)

 

[43] Lamentablemente aún no ha podido desarrollarse una verdadera escuela de lingüística española en Italia. Los trabajos serios publicados en este ámbito son pocos, y el resultado de esfuerzos y estudios individuales.

 


 

 

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