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Análisis de la lengua y enseñanza del español en Italia
FRANCISCO MATTE BON
Universidad de Salerno, Italia
El
presente trabajo se publicó inicialmente en el volumen coordinado por
Maria Vittoria Calvi y Félix San Vicente La identidad del español y
su didáctica (Viareggio, Baroni, 1998), que recogía las ponencias
presentadas a lo largo de un ciclo de encuentros sobre la enseñanza del
español como lengua extranjera que se celebraron en el Instituto Cervantes
de Milán en el curso 1996/1997.
Este artículo debía recoger las ideas que expusimos en el ámbito de una
jornada sobre La enseñanza de la gramática coordinada por Maria Vittoria
Calvi, que se celebró en Milán el 22 de noviembre de 1997. Sin embargo,
al disponer de un espacio limitado, para aprovecharlo mejor, decidimos
limitarnos a los aspectos más específicos relacionados con la gramática
y la descripción de la lengua en la enseñanza del español en Italia.
Dado el público más amplio al que se dirige esta nueva versión, al final
he añadido algunas observaciones de carácter general sobre las estrategias
de programación que se pueden adoptar, y se adoptan a veces, en un curso
de español pensado para italófonos.
1.
INTRODUCCIÓN
Abordar la
cuestión de la gramática en la enseñanza del español en Italia supone, por una
parte, plantearse cuestiones generales como el papel de la enseñanza de la
gramática cuando se trabaja con un público de una lengua próxima, como el
italiano, qué tipo de gramática enseñar y cómo enseñarla; por otra parte, la
cuestión nos lleva inevitablemente a preguntarnos por las especificidades y
los problemas de la descripción gramatical en torno a la que se organizará
nuestro trabajo, independientemente de la forma de presentación adoptada. En
las páginas que siguen, en un primer momento, concentraremos nuestra atención
esencialmente en el segundo tipo de problemas, y nos limitaremos a expresar
algunas reflexiones de carácter general en lo que respecta al primer grupo.
Esta decisión por nuestra parte está motivada por el hecho de que, cuando se
afronta el tema de la enseñanza del español en Italia, suele hacerse especial
hincapié en las dificultades
que se derivan del parecido entre los dos idiomas. Esto es lo que lleva a la
mayor parte de los autores que se han ocupado de la cuestión a auspiciar el
desarrollo de una didáctica específica del español para italófonos.
Si estudiamos la cuestión más detenidamente, notaremos que en lo que más se
insiste es en las diferencias entre los dos idiomas en dos ámbitos
específicos, el léxico y la gramática, enfocados esencialmente desde la
perspectiva de la descripción de la lengua. Un vistazo a los diferentes
materiales para la enseñanza del español así como a los estudios sobre la
lengua española publicados en Italia lo demuestra claramente. Por otra parte,
en muy raras ocasiones se encuentra alguna observación, siempre de carácter
general y no respaldada por los datos empíricos, sobre el complejo proceso de
adquisición por el que pasa el discente. En la segunda mitad del presente
trabajo propondremos algunas reflexiones generales relacionadas con estas
cuestiones.
2.
LOS PROBLEMAS QUE TIENE QUE AFRONTAR EL ESTUDIANTE ITALIANO DE ESPAÑOL
Decíamos en el
párrafo anterior que cuando se habla de enseñanza del español en Italia en lo
que más se hace hincapié es en las disimetrías léxicas y gramaticales
existentes entre los dos idiomas. Ahora bien, es frecuente que las
descripciones se queden en los aspectos más generales o en los
tradicionalmente reconocidos como problemas: en el ámbito del léxico, suelen
presentarse listas de falsos amigos, pero en pocas ocasiones se encuentran
trabajos que ahonden en los diferentes matices de términos con usos muy
próximos en los dos idiomas; en gramática, se describen las diferencias en los
usos del subjuntivo y del condicional o las construcciones que conllevan
diferencias en el uso de algunas preposiciones, por ejemplo, pero no otras
cuestiones menos evidentes, como las diferencias en los usos de los
demostrativos, el orden de las palabras, la organización del discurso, etc.
Veamos algunos
de los problemas con los que se encuentra el estudiante italiano de español.
2.1. PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL LÉXICO
2.1.1. FALSOS AMIGOS EVIDENTES
Es bien sabido
que el italiano y el español son dos lenguas con un nivel muy alto de
similitud, y que numerosas palabras son idénticas o casi idénticas, pero lo
que expresan en cada una de las dos lenguas puede variar sensiblemente. Las
listas de ejemplos pueden ser interminables. Veamos algunos de los más
universalmente conocidos.
manzana
(esp.) = mela (it.)
melanzana
(it.) =
berenjena (esp.)
salir
(esp.) = uscire (it.)
salire
(it.) = subir (esp.)
subire
(it.) = sufrir / soportar / ser víctima de (esp.)
aceite
(esp.) = olio (it.)
aceto
(it.) = vinagre (esp.)
burro
(esp.) = asino (it.)
burro
(it.) =
mantequilla (esp.)
Este nivel es
el nivel de dificultad más superficial, el que menos problemas plantea en la
enseñanza del español en Italia. Todos hemos oído relatos de situaciones
cómicas surgidas a raíz de estas dificultades. En muchos casos, las listas de
este tipo no son más que meras curiosidades lingüísticas que pueden hacernos
sonreír por los equívocos que pueden generar los términos a los que se
refieren. Sin embargo, para el estudiante que aprende español en Italia estas
palabras con frecuencia constituyen el primer momento de toma de conciencia
del hecho de que se halla ante dos lenguas que se parecen menos de lo que
pudiera pensarse en un primer momento.
2.1.2. FALSOS AMIGOS PARCIALES
Palabras o
expresiones casi idénticas en las dos lenguas, cuya significación y cuyo uso
sólo coincide en algunos casos porque tienen una distribución diferente.
Más allá de los
casos mencionados arriba, evidentes para todo el mundo, existen numerosas
palabras o expresiones casi idénticas en ambas lenguas, que sin embargo no se
utilizan de la misma manera. En algunos casos, los problemas son muy parecidos
a los que acabamos de ver en 2.1.1. Simplemente se trata de escoger entre las
diferentes acepciones de una palabra para buscar su equivalente en la otra
lengua. Esto es lo que sucede con palabras como:
(it.) carta
= (esp.) papel, carta -naipe-, tarjeta -de crédito, de visita, etc.-
(esp.) carta
= (it.) lettera -correspondencia-, carta -naipe-
(it.) mirare
= (esp.) apuntar -a un blanco-, aspirar a
(esp.) mirar
= (it.) guardare
A pesar de las
dificultades iniciales que estas disimetrías pueden plantear, por lo general
no es difícil identificar el equivalente correcto en la otra lengua, porque se
trata de usos bastante bien delimitados. Sin embargo, a diferencia de las
casos mencionados en 2.1.1., que después de una breve etapa inicial de
adquisición del código extranjero dejan de ser un problema, las palabras de
las que nos ocupamos aquí sí plantean problemas de interferencia aun a
personas que se mueven con soltura en ambas lenguas. Así, por ejemplo, no es
infrecuente entre los hispanohablantes que viven en Italia el uso de carta
de crédito o carta de visita en lugar de tarjeta de crédito
y tarjeta de visita.
En otros casos,
los problemas que tiene que resolver el estudiante italiano de español son aún
mayores, porque los diferentes usos no son tan fáciles de reconocer. Así, por
ejemplo, tanto en español como en italiano disponemos del verbo servir
(esp.) / servire (it.). Y si traducimos los usos españoles de este
verbo al italiano, en la mayor parte de los casos podemos echar mano sin
dificultades de su equivalente italiano:
esp. ¿Para
qué sirve este aparato? /
it. A
cosa serve quest'apparecchio?
esp. Esto no
me sirve para nada. /
it.
Questo non mi serve a niente.
esp. Sírvete
un poco más. /
it.
Servitene ancora un po'.
Naturalmente,
esto no significa que el verbo servire italiano represente siempre la
mejor manera de traducir el verbo servir español. En nuestro último
ejemplo, lo normal en italiano hablado sería más bien Prendine ancora un po'.
Pero esto no quita que el uso de servire sea posible. La diferencia, en
este caso, depende más que nada de los hábitos nociofuncionales de los
hablantes de ambos idiomas. Análogamente, al pasar del italiano al español,
notamos que en muchos contextos se puede traducir servire con servir.
Sin embargo, las limitaciones en el uso del verbo servir español son
decididamente mayores. Por una parte, en algunos contextos nociofuncionales el
uso de servir no sólo es muy extraño, sino casi imposible. Así, por
ejemplo, es frecuente que en las tiendas italianas los dependientes se dirijan
a los clientes con la pregunta La stanno servendo? En estas situaciones
el español tiende a rechazar el verbo servir y prefiere atender:
¿Le están atendiendo? Por otra parte, el verbo servire italiano
puede expresar conceptos que su equivalente español no acepta.
Es lo que
sucede con el enunciado Per fare questo dolce servono due uova, tre etti di
farina, un po' di burro, etc.
En la
traducción de este enunciado, el español no puede utilizar servir:
Para hacer esta tarta se necesitan dos huevos, trescientos gramos de harina,
un poco de mantequilla, etc. Simplificando un poco el problema, estas
observaciones pueden resumirse de la siguiente manera:
esp.
servir - it. servire
esp.
necesitar - it. avere bisogno di
it. servire
- esp. servir / necesitar / atender / etc.
Análogamente,
el verbo español denunciar puede traducirse en todos sus usos con
denunciare. No ocurre lo mismo con el verbo denunciare italiano: en
algunos de sus usos la forma denunciar española es totalmente
inadecuada:
it. la
denuncia dei redditi
esp. la
declaración de la renta
it. In
Italia, in teoria ogni volta che si ha un ospite per più di due giorni
andrebbe denunciato in commissariato.
esp. En
Italia, teóricamente cada vez que uno tiene un invitado durante más de dos
días habría que declararlo en la comisaría.
El uso de
denunciar en español en este último ejemplo sería totalmente inadecuado
porque este verbo queda reservado, más bien, para crímenes, injusticias,
abusos, etc., así como para sus autores.
En algunos
casos, la expresión española y la italiana son casi idénticas y tienen un
sentido parecido pero no se corresponden en todo. Es lo que ocurre, por
ejemplo, con la expresión española en aquel entonces y la italiana
in quel mentre. El parecido formal entre las dos expresiones es tan grande
que en una obra como el diccionario de falsas analogías de S. Sañé y G.
Schepisi Falsos amigos al acecho (Bolonia, Zanichelli, 1992), dedicada
a las dificultades del español, y no se puede decir que sean pocas las que
señala, las dos expresiones son tratadas como si fueran equivalentes. Sin
embargo, en la mayor parte de los contextos, en aquel entonces equivale
a in quell'occasione / in quel periodo / in quell'epoca. Por otra
parte, in quel mentre puede expresarse mejor en español con
entretanto / durante ese tiempo / a la misma hora / en ese momento / etc.
Si se comparan estas traducciones que proponemos para las expresiones en
aquel entonces e in quel mentre, ambas parecen significar más o
menos lo mismo, y los matices que las distinguen a una de la otra no son
fáciles de percibir. Ahora bien, si analizamos lo que aporta cada una de ellas
al desarrollo del relato y las estrategias discursivas adoptadas, que con
estas expresiones el enunciador pone de manifiesto, saltan a la vista las
diferencias. Con en aquel entonces el enunciador introduce un
suplemento de información, que se añade al relato que se está desarrollando, y
lo completa. Por el contrario, con in quel mentre el enunciador
interrumpe momentáneamente su relato para pasar a hablar de otro sujeto y/o de
una situación paralela. Es decir, que con este operador el enunciador aparca
su relato para volver atrás y contar algo que se desarrolla en el mismo lapso
de tiempo que aquello de lo que acaba de hablar, introduciendo así en el
relato un paréntesis que constituye un cambio de perspectiva que permitirá
entender / colocar mejor los diferentes datos proporcionados. Generalmente,
después de dicho paréntesis el enunciador reanuda su relato interrumpido y las
dos perspectivas acaban juntándose.
Un ejemplo
interesantísimo de microsistema de oposiciones entre elementos casi idénticos
por su forma en español y en italiano y que, sin embargo, tienen una
distribución diferente y no expresan los mismos matices en las dos lenguas,
está constituido por los grupos diferente(s) - distinto/a(s) - diverso/a(s)
- varios/as - variado/a(s) [esp.] y differente/i - diverso/a/e/i -
vario/a/i/e - svariati/e [it.].
Como en
muchos otros casos, no suele hacerse hincapié en las diferencias entre las dos
lenguas en este ámbito y son frecuentes las interferencias aun entre personas
con un elevado grado de dominio de los dos idiomas.
Por último, hay
casos en los que la diferencia en la distribución de una palabra está
relacionada con la categoría morfológica a la que pertenece en cada una de las
dos lenguas. Es lo que ocurre por ejemplo con el término símil que en
español se utiliza normalmente como sustantivo, frente a simile que en
italiano se utiliza como adjetivo.
En
algunos casos, a las diferencias de categoría morfológica se añaden los
hábitos codificados en cada una de las dos lenguas: frente a las formas
vicino y lontano, que pueden ser adverbios o adjetivos (vicino/a/i/e
- lontano/a/i/e) , el español dispone de adverbios cerca y lejos
distintos de las formas adjetivales cercano/a(s) y lejano/a(s).
Ahora bien, son frecuentes los casos en los que el italiano utiliza el
adjetivo y el español prefiere el adverbio: [it.] è lontana la farmacia?
No, è vicinissima - [esp.] ¿Está lejos la farmacia? No, está cerquísima.
En contextos como éste no es infrecuente que los estudiantes italianos
intenten utilizar los adjetivos lejano y cercano.
Según el tipo
de dificultades, esta clase de disimetría puede llegar a plantear problemas
aun a las personas con un alto nivel de conocimiento de los dos idiomas. Es
significativo, a este respecto, el hecho de que en numerosos trabajos escritos
en español por personas que viven en Italia presenten interferencias de este
tipo.
Desgraciadamente, ni los diccionarios ni los libros de gramática suelen tratar
de manera adecuada la mayor parte de las palabras o expresiones que plantean
dificultades como las que hemos descrito aquí. Sólo en algunos casos, y si ya
se es consciente de que puede haber algún problema, se pueden encontrar
respuestas en los diccionarios bilingües entre líneas.
Sin
embargo, la falta de explicaciones y comentarios explícitos dificulta
enormemente la tarea para el estudiante italiano de español. En este sentido,
sería interesante concebir diccionarios distintos, que tuvieran en cuenta los
problemas que se derivan de la proximidad entre lenguas.
2.1.3. PALABRAS O EXPRESIONES INEXISTENTES EN UNO DE LOS DOS IDIOMAS
El alto grado
de similitud entre el español y el italiano induce a menudo a los usuarios de
estas dos lenguas a utilizar palabras que no existen en la lengua en la que se
están expresando, calcadas de la otra. En este caso también, es significativo
que en trabajos dedicados al estudio contrastivo de estos dos idiomas,
escritos por personas que son sensibles al problema, encontremos palabras cuya
existencia es más que dudosa, como por ejemplo, paradojal en lugar de
paradójico, lexical en lugar de léxico/a, embastir una
frase en lugar de hilvanar (o, eventualmente, embastar),
basilar en lugar de fundamental / elemental / básico, complesivo
en lugar de de conjunto o global, etc.
2.1.4. EXPRESIONES DE UNO DE LOS DOS IDIOMAS QUE PODRÍAN EXISTIR Y QUE SON
PERFECTAMENTE COMPRENSIBLES EN EL OTRO, PERO NO SUELEN UTILIZARSE
Existen
numerosas expresiones que pueden traducirse al pie de la letra de uno de los
dos idiomas al otro, pero que, sin embargo, no se utilizan. Así, por ejemplo,
existen numerosas expresiones que en italiano se construyen con fare,
que teóricamente en español también podrían construirse con hacer, y
que, sin embargo, se construyen con dar:
it. fare un
passo / esp. dar un paso
it. fare un
salto / esp. dar / pegar un salto
it. fare un
giro / esp. dar una vuelta
it. fare
una passeggiata / esp. dar un paseo
it. fare
marcia indietro / esp. dar marcha atrás
it. fare
un bagno / esp. darse un baño / bañarse
it. fare
una doccia / esp. darse una ducha /ducharse
it. fare un
esame / esp. hacer / dar un examen
it. fare
lezione / esp. dar clase
it. fare
una festa / esp.
(hacer) / dar
una fiesta
it. fare
paura / esp. dar miedo
it. fare
schifo / esp. dar asco
Por la misma
línea, hay numerosas expresiones que en italiano se construyen con fare +
infinitivo en las que el español utiliza verbos como dar, poner,
volver:
it. far
venire fame / esp. dar hambre
it. far
venire sonno / esp. dar sueño
it. far
venire sete / esp. dar sed
it. far
venire i brividi / esp. dar escalofríos
it. far
venire la nausea / esp. dar náuseas
it. far
capire / esp. dar a entender
it. far
innervosire / esp. poner nervioso
it. far
ammattire / impazzire / esp. volver loco
it. far
venire in mente / esp. recordar
Llamar la
atención de los alumnos sobre estas cuestiones puede constituir una manera muy
útil de ayudarles a desarrollar estrategias que les permitan resolver
numerosos problemas. Para ello necesitaríamos contar con estudios sistemáticos
de estos fenómenos. Además, debemos plantearnos las maneras de trabajar estos
problemas integrándolos en nuestros sílabus, para evitar que nuestras clases
vuelvan a caer en lo que eran, con frecuencia, hasta hace algunos años, las
clases de lengua coloquial: presentación desordenada de listas de expresiones,
y poco más. Para que esto sea posible, necesitamos contar con una tipología
sistemática de los problemas y un estudio de sus manifestaciones y su
incidencia en las producciones de los alumnos italianos de español que no se
base únicamente en la experiencia y las intuiciones de quienes enseñamos
español en Italia.
2.1.5. DIFERENCIAS EN LOS MECANISMOS DE FORMACIÓN DE LAS PALABRAS
En algunos
casos existen en las dos lenguas mecanismos análogos de formación de las
palabras que inducen al estudiante a producir formas inexistentes en una de
las dos lenguas. Así, por ejemplo, frente al prefijo italiano ri- que
expresa por lo general repetición disponemos en español de un prefijo análogo:
re-. Sin embargo, en español este prefijo es decididamente menos
productivo que en italiano.
En italiano
puede añadirse a cualquier verbo: fare / rifare, dire / ridire,
leggere / rileggere, scrivere / riscrivere, studiare / ristudiare, vedere /
rivedere, parlare / riparlare, chiamare / richiamare, cucire / ricucire,
correggere / ricorreggere, andare / riandare, venire / rivenire, dipingere /
ridipingere, stirare / ristirare, telefonare / ritelefonare, squillare /
risquillare, etc.
En
español es limitadísimo el número de verbos que toleran dicho prefijo:
hacer / rehacer, escribir / reescribir, leer / releer, ver / rever
(este último tiene usos limitados en comparación con su equivalente italiano,
generalmente en infinitivo), etc. En la mayoría de los casos, lo que en
italiano se expresa con este prefijo, en español se expresa con volver a
o con de nuevo: estudiar de nuevo / volver a estudiar,
ir/venir de nuevo / volver a ir/venir, volver a corregir, coser
de nuevo / volver a coser, planchar de nuevo / volver a planchar, sonar/ tocar
de nuevo / volver a sonar/tocar, etc.
Por otra parte,
el hecho de que en algunos casos un prefijo tenga usos análogos en español
induce con frecuencia al estudiante a generalizar la analogía y aprovechar el
mismo mecanismo aun en casos en los que su valor en italiano es distinto y no
puede transferirse al español. Así, frente a cucire / scucire, tenemos
en español coser / descoser, frente a abbottonare / sbottonare,
abrochar / desabrochar, etc. Esto induce a veces a nuestros estudiantes a
crear palabras inexistentes: frente a cuocere / scuocere no tenemos en
español cocer / descocer, sino cocer / recocer; frente a
campana / scampanato, tenemos en español campana / acampanado, etc.
Estos errores se deben a menudo a una falta de reflexión sobre el valor del
prefijo en cuestión en italiano y en español.
Como ya hemos
señalado en otro sitio,
los prefijos i-, in- des- con valor negativo o privativo son
extremadamente productivos en español y muy poco en italiano, lo que con
frecuencia genera dificultades de comprensión para los alumnos italianos de
español. Frente a parejas como hacer / deshacer, envolver / desenvolver,
enrollar / desenrollar, que tienen sus equivalentes italianos en fare /
disfare, incartare / scartare, arrotolare / srotolare, en español son
numerosos los derivados que aprovechan este prefijo y que en italiano no
tienen equivalente: andar / desandar, quedar / desquedar (coloquial),
merecer / desmerecer, cumplir / incumplir, etc. Además, el español utiliza
a veces estos derivados para crear nuevas palabras, lo que en italiano es
totalmente imposible. Así, frente al it. utile / inutile el español
dispone de útil / inútil - inutilizar; frente al it. legale /
illegale, el español cuenta con un verbo más: legal / ilegal -
ilegalizar.
Para evitar
algunos de los problemas que pueden surgir en las producciones de los alumnos
italianos de español debido a las disimetrías de este tipo, puede resultar
conveniente ayudarles a desarrollar el hábito de consultar los diccionarios
toda vez que no estén seguros de la posibilidad de aplicar en español los
mismos mecanismos de creación léxica que en italiano.
2.1.6. PALABRAS DE UNA DE LAS DOS LENGUAS QUE EXPRESAN CONCEPTOS QUE EN LA
OTRA LENGUA SE EXPRESAN CON DOS PALABRAS DISTINTAS
Existen
numerosos casos en los que una palabra de una de las dos lenguas puede
traducirse a la otra con dos palabras con distribución complementaria. Desde
la perspectiva de un estudiante italiano de español, como en los demás casos
presentados arriba, es más frecuente que este problema se plantee al pasar del
italiano al español que al pasar del español al italiano.
Así, los verbos italianos chiedere y domandare —más o menos
intercambiables en el uso— se expresan en español con dos verbos distintos que
no son intercambiables, pedir y preguntar. El verbo italiano
avere, con tener o haber; essere con ser o con
estar; etc. Junto con el grupo de falsos amigos más evidentes al que
nos hemos referido en 2.1.1. las oposiciones de este tipo son las más
estudiadas y suelen estar tratadas en la mayor parte de los libros de
gramática española independientemente del público para el que están pensados.
Nos hallamos aquí ante uno de los casos en los que la frontera entre léxico y
gramática es menos fácil de establecer.
2.2. PROBLEMAS GRAMATICALES
De todas las
disimetrías que existen entre el español y el italiano es éste, probablemente,
el ámbito más estudiado y mejor descrito. Constantemente se insiste en las
diferencias que existen en el uso del subjuntivo
o del condicional entre el español y el italiano, en las diferentes maneras de
expresar lo que en italiano se expresa con c'è / ci sono de las que
dispone el español, o en las dificultades que plantea el uso de las
preposiciones o de las perífrasis verbales, por poner tan sólo algunos
ejemplos escogidos entre los más tópicos. Sin embargo, en este ámbito también,
hay numerosos fenómenos poco observados, e igual que en el caso de los
problemas relacionados con el léxico presentados arriba, se encuentran
numerosas interferencias en los trabajos escritos en español dedicados al
análisis contrastivo de las dos lenguas.
2.2.1. OPERADORES GRAMATICALES CASI IDÉNTICOS DESDE EL PUNTO DE VISTA FORMAL Y
QUE NO TIENEN EL MISMO VALOR NI LOS MISMOS USOS EN LAS DOS LENGUAS
Existen
numerosos operadores que aparentemente se corresponden en las dos lenguas y
que, sin embargo, no tienen el mismo valor o no se construyen de la misma
manera. Es frecuente que dichos elementos planteen problemas aun a las
personas que se dedican al análisis contrastivo del español y el italiano. Es
lo que sucede por ejemplo con como, que en español, a diferencia de lo
que sucede en italiano (por ejemplo, en Come arriva, ti chiamo), no
suele tener usos con valor temporal; con así que, que no suele
utilizarse para presentar la finalidad (a diferencia de lo que sucede con
cosicché en italiano en contextos como Gli ho prestato la macchina
cosicché potesse venere anche lui ); con apenas, que suele
referirse al presente de la enunciación (Apenas se entiende lo que dice /
Apenas nos vemos ) o al momento pasado del que se está hablando (por
ejemplo en (No) nos veíamos apenas ) o estar proyectado en el futuro (Apenas
llegue, te llamo ) o en el futuro con respecto a un momento del pasado (Sabía
que apenas tuviera la solución, me avisaría ), pero no puede utilizarse
para hablar del pasado en sí: l'ho appena visto se expresará en español
con la perífrasis acabar de (acabo de verlo); con en cuanto,
que no tiene valor causal (para eso el español utiliza por cuanto).
2.2.2. ESTRUCTURAS O MICROSISTEMAS DIFERENTES EN LOS QUE NO SUELE HACERSE
HINCAPIÉ
Hay estructuras
y microsistemas parecidos en español y en italiano que presentan interesantes
disimetrías que no suelen estar descritas en los trabajos dedicados a estas
cuestiones. Así, por ejemplo, en la construcción comparativa de igualdad, el
segundo término de la correlación puede introducirse en italiano tanto con
quanto como con come: tanto... quanto... / tanto... come...
En español suele utilizarse como (tanto... como...) pero no
cuanto. En otros casos, las diferencias están bastante bien estudiadas
pero no suelen tratarse de forma lo suficientemente extensa en los manuales
para la enseñanza del español a italófonos. Es lo que sucede con las
oposiciones ante / delante, bajo / debajo, o con las más
complejas también / hasta / además / incluso / siquiera, o tampoco /
ni siquiera.
En el caso de
algunos microsistemas ligeramente más complejos, los alumnos y profesores de
español tienen, a veces, hipótesis inexactas sobre el funcionamiento del
español. Pocos profesores de español se han planteado realmente los problemas
del orden de los pronombres complemento,
las diferencias reales que existen entre que y de después de una
construcción introducida por más o un comparativo,
o las relaciones que existen entre el it. quanto y el esp. lo en
contextos como parla meglio di quanto no pensassi / habla
mejor de lo que pensaba. Algo análogo ocurre con los demostrativos,
ámbito en el que existe una creencia bastante común según la que la forma
este/a/os/as correspondería en italiano a questo/a/i/e, y las
formas ese/a/os/as y aquel/aquella/os/as equivaldrían a
quello/a/i/o.
Sin embargo, si se analizan atentamente los usos de los demostrativos en
español y en italiano se descubre que en numerosas ocasiones el italiano
utiliza questo/a/i/e en contextos en los que el español utiliza
ese/a/os/as:
esp.
Vamos a
dibujar una habitación rectangular. En el medio de la habitación hay una mesa.
Encima de esa mesa hay una lámpara...
it.
Disegniamo ora una stanza rettangolare. In mezzo alla stanza vi è un tavolo.
Sopra a
questo tavolo, una lampada...
Otro problema
similar se plantea con el uso de la primera persona de plural. Hay contextos
en los que en español y en italiano no se interpreta de la misma manera: ante
el enunciado Ieri sera stavamo parlando con Gianni delle differenze tra lo
spagnolo e l'italiano en italiano puede pensarse que el grupo "noi" estaba
compuesto por el hablante y Gianni o bien por el hablante, Gianni y una
tercera persona. En español, ante el equivalente del mismo enunciado, tiende
más bien a prevalecer la segunda hipótesis.
Un ámbito muy
interesante desde la perspectiva de un hablante italófono es el de las maneras
de hablar del futuro. Además de una amplia gama de expresiones como pensar
+ infinitivo, querer + infinitivo, algunos usos del verbo gustar,
y algunos usos de formas como el imperativo, para hablar del futuro el español
dispone de tres recursos más o menos codificados que se manifiestan con una
gran frecuencia: el futuro gramatical, el presente de indicativo, y la
perífrasis ir a + infinitivo. Frente a estas tres posibilidades, el
italiano sólo cuenta con dos: el presente de indicativo y el futuro. En ambas
lenguas los usos están fuertemente codificados. Es especialmente interesante,
pues, el estudio contrastivo de este ámbito en las dos lenguas.
Todas estas
observaciones nos llevan a una conclusión: es urgente un estudio sistemático
de los parecidos y las diferencias entre el italiano y el español en el que
nada se dé por descontado y todo se analice de manera rigurosa teniendo en
cuenta las percepciones de los hablantes y dejando de lado todos los
prejuicios que tenemos sobre estas dos lenguas: sólo así se evitarán las
críticas a los supuestos errores de los traductores, por ejemplo, basadas en
hipótesis erróneas sobre las relaciones entre los dos idiomas y en falsas
equivalencias.
2.3. PROBLEMAS NOCIOFUNCIONALES Y USO DE LA LENGUA
Éste es otro de
los ámbitos en los que muy poco se ha hecho y en el que sería utilísimo poder
contar con estudios sistemáticos detallados. Si se analizan las producciones
de los estudiantes italianos de español partiendo de una descripción del
funcionamiento de los diferentes exponentes nociofuncionales y de sus usos, se
descubren numerosos problemas e interferencias. El italiano utiliza el
operador veramente para señalar a su interlocutor que lo que va a decir
puede no gustarle
o para señalar que está esforzándose por ser sincero. En estos casos el
español no utiliza verdaderamente sino otros recursos como la verdad,
o en realidad.
A diferencia de
lo que sucede con su equivalente italiano en muchos contextos, en español la
expresión en efecto sólo se utiliza antes de decir algo que confirma,
demuestra, corrobora otra idea expresada justo antes. Para expresar desacuerdo
de manera respetuosa el italiano utiliza la forma dici? En español, el
uso de ¿dices? no resulta fácilmente interpretable.
El desacuerdo se expresa más bien con ¿Tú crees? Al despedirse los
italianos utilizan a menudo la forma ci sentiamo, en español se
prefieren las expresiones nos hablamos o nos llamamos.
Pero los
problemas en este ámbito no se refieren exclusivamente al uso de algunas
palabras o expresiones.
Es frecuente que los problemas se sitúen en otros niveles como la organización
del discurso (el italiano, especialmente en los registros formales, parece
estar gobernado por la regla "no digas con una palabra lo que puedes decir con
dos" —operare una ristrutturazione en lugar de ristrutturare,
apportare delle modifiche en lugar de modificare, etc.—, por lo que
con frecuencia las producciones de nuestros alumnos o de quienes escriben en
español en Italia parecen pesadas; el italiano demuestra cierta predilección
por el uso de ciertos adjetivos —differenze programmatiche— en
contextos en los que el español usará la estructura de + sustantivo),
el registro (las diferencias entre los distintos registros parecen ser más
marcadas en italiano que en español), etc.
2.5. PROBLEMAS RELACIONADOS CON LA LÓGICA
Muchas de las
cuestiones a las que hemos aludido en estas páginas parecen depender de
diferencias en el funcionamiento del español y el italiano con respecto a la
lógica. Siguiendo el modelo propuesto por Ignacio Matte Blanco
para el
análisis del funcionamiento de la mente humana, puede decirse que no todas las
lenguas tienen el mismo grado de tolerancia hacia la simetría. El italiano
parece ser una lengua que simetriza las relaciones en una proporción
decididamente mayor.
2.6. PROBLEMAS CULTURALES
Por último, no
podemos concluir este breve elenco de ámbitos en los que la similitud entre el
italiano y el español se hace a veces problemática, sin señalar que también
surgen a veces problemas en relación con la cultura.
Así, por ejemplo, el italiano tolera mejor los cumplidos que el español, e
incluso los acepta con un "grazie" en contextos en los que el español tendería
a rechazarlos o a justificarse. El uso de las formas de tratamiento (tú /
usted) es sensiblemente distinto en español y en italiano.
2.7.
Muchas de las
cuestiones a las que hemos aludido aquí forman parte del acervo de cualquier
profesor con cierta experiencia en la enseñanza del español en Italia. Sin
embargo, debemos notar que la mayor parte de estos problemas no se abordan de
manera sistemática en los manuales destinados a la enseñanza del español a
italófonos, por lo que, aun cuando son conscientes de las dificultades,
profesores y alumnos no saben adónde acudir para encontrar descripciones que
les ayuden a superarlas. Es verdad que a lo largo de los años han ido
apareciendo trabajos que abordan diferentes aspectos de manera contrastiva.
Sin embargo, numerosas cuestiones, como por ejemplo, los usos españoles de la
expresión en cuanto y sus disimetrías con el sistema italiano, a las
que aludíamos arriba; las diferentes maneras de las que dispone el español
para expresar lo que en italiano se expresa con proprio; o las
diferencias que existen en el uso de los demostrativos entre el italiano y el
español,
no han sido objeto de estudios sistemáticos.
Así pues, podemos afirmar que, si bien existe una clara conciencia de las
dificultades que plantea la enseñanza del español en Italia y de la necesidad
de afrontarlas en las clases, no disponemos aun de descripciones sistemáticas
de los problemas y mucho queda por investigar. En este sentido, ya lo hemos
señalado, es significativo el hecho de que aun en los trabajos dedicados al
estudio contrastivo de estos dos idiomas, escritos por personas sensibles a
los problemas más frecuentes, abunden las interferencias y los calcos.
3.
EL ENFOQUE CONTRASTIVO: VENTAJAS E INCONVENIENTES
Decíamos al
principio del presente trabajo que es frecuente que, cuando se habla de
enseñanza del español en Italia, se abogue por el enfoque
contrastivo.
Por lo general, se utiliza esta etiqueta para referirse a un enfoque que haga
especial hincapié en las diferencias que existen entre el español y el
italiano. Se considera que dicho planteamiento puede resolver los problemas
con los que se enfrenta el estudiante italiano de español mejor que cualquier
otro. Además, en numerosas ocasiones nos hemos encontrado con colegas que
afirmaban que, en el fondo, en Italia no es tan útil organizar los cursos
desde una perspectiva que haga más hincapié en la comunicación y en los usos
de la lengua, porque al ser el español una lengua tan parecida al italiano, se
supone que los estudiantes italianos aprenden a expresarse en español sin
mayores dificultades. Se cuenta así con los efectos de la transferencia
positiva.
Sin embargo, si
se analiza detenidamente el proceso que viven, en general, los estudiantes de
español en Italia, se constata que, como bien señala M. V. Calvi,
a medida que va creciendo en ellos la conciencia de que se encuentran ante dos
idiomas que, aun siendo muy similares entre sí, son distintos, y de que el
aprovechamiento sistemático de los parecidos puede generar numerosas
ambigüedades o incomprensiones, va aumentando paralelamente la desconfianza,
por lo que durante un largo período de tiempo los efectos de la transferencia
positiva
tienden, en el caso de muchos estudiantes, a quedar en entredicho —a tal punto
que con frecuencia nos encontramos con alumnos que nos preguntan por el
significado de palabras o frases idénticas en italiano—,
y sólo serán recuperados más adelante en el proceso, cuando el discente ha
alcanzado un nivel más alto de competencia en la lengua meta. Esta hipótesis
es la única que puede dar cuenta de los numerosos casos, que tantas veces nos
parecen incomprensibles a los que enseñamos español en Italia, en los que se
producen errores que teóricamente no tienen explicación, en contextos en los
que las estructuras, las expresiones o la organización del discurso utilizadas
normalmente son idénticas o casi idénticas en ambas lenguas. ¡Cuántas veces
hemos oído o exclamado nosotros mismos "¡Pero si es igual que en italiano!"!
Ante esto me pregunto a veces por qué nunca ningún estudiante nos contesta
"¡Pero yo cómo lo voy a saber!", "Sí, pero el italiano y el español son dos
lenguas distintas y yo no estaba seguro" o "Pero si usted mismo me ha dicho
muchas veces que tenemos que desconfiar y no traducirlo todo al pie de la
letra". Sería interesante llevar a cabo un estudio sobre los efectos de estas
actitudes por nuestra parte: ¿ayudarán realmente al estudiante? ¿no generarán
más interferencias entre las dos lenguas? ¿no producirán en el discente una
sensación de desconcierto por hallarse ante un mundo totalmente arbitrario?
Hasta ahora, en la mayor parte de los casos, las respuestas a estas preguntas
están basadas en prejuicios más que en estudios verdaderos sobre el proceso
por el que pasan los discentes italianos de español. No debemos olvidar que
nuestras intuiciones y seguridades, así como nuestras actitudes en la clase y
frente a los errores del alumno, están enfocadas desde la perspectiva de quien
ya conoce las dos lenguas y sabe las respuestas. En realidad, no contamos ni
siquiera con estudios que nos permitan saber qué entiende exactamente del
español un italiano que nunca ha estudiado español, ni qué entiende del
italiano un español que nunca ha estudiado italiano. Éste podría ser un punto
de partida interesante, que podría proporcionarnos una serie de indicaciones
para la programación de nuestros cursos.
Naturalmente,
el hecho de que la transferencia positiva y las estrategias controladas por el
discente puedan quedar en entredicho no implica mínimamente que deje de haber
transferencia de algún tipo. Salvo en los casos de aquellas raras personas que
monitorizan
todo lo
que dicen, hasta el punto de no conseguir producir casi nada en lengua
extranjera, siempre suelen quedar niveles en los que las lenguas conocidas o
estudiadas desde hace más tiempo tienen repercusiones en el proceso de
adquisición / aprendizaje del español, especialmente cuando se trata de
lenguas próximas.
Pero la
hipótesis del aprendizaje / adquisición que parte de las lenguas conocidas, y
sobre todo de la lengua materna del alumno, plantea otros problemas que no
debemos infravalorar. Es frecuente que se tienda a interpretar los errores
como el fruto de la influencia de la lengua materna o de las lenguas
aprendidas anteriormente.
Sin embargo, como hemos podido observar, los alumnos producen a veces errores
cuya relación con las lenguas conocidas no es nada evidente. Veamos dos
ejemplos.
Es frecuente
que los aprendices italianos de español confundan la primera y la tercera
persona de singular del pretérito indefinido, y utilicen formas como dije,
fui, tuve o hablé al referirse a la tercera persona, o
viceversa, fue o tuvo para la primera persona. Ante esto, cabe
constatar que estas confusiones no tienen una explicación clara si sólo se
piensa en el italiano o en las demás lenguas más estudiadas por los italianos,
como el francés, el inglés o el alemán.
En
realidad, es probable que los errores de este tipo estén motivados por falsas
generalizaciones inconscientes por parte de los alumnos, en las que se
entremezclarían algunas propiedades del sistema español (por ejemplo, el hecho
de que en algunos tiempos verbales las formas de primera persona coincidan
formalmente con las de tercera persona) con aspectos más propios del
funcionamiento del italiano.
Por otra parte,
en un porcentaje alto de casos hemos observado que nuestros estudiantes
producen enunciados como Se ha pasado algo grave. Ante estas
producciones, durante mucho tiempo estuve convencido de que debía tratarse de
interferencias de alguna otra lengua conocida o estudiada por el alumno. Para
comprobarlo, hace meses ya, empecé a preguntar sistemáticamente a los alumnos
que proferían tales enunciados qué idiomas estudiaban o habían estudiado y, en
concreto, si hablaban francés o ruso, idiomas en los que la forma equivalente
se construye con un reflexivo. En numerosas ocasiones la respuesta ha sido
negativa. En esos casos, para intentar entender el problema, he preguntado
explícitamente "¿Por qué dices se ha pasado ?". Algunas personas
no han sabido contestar, pero muchos me han explicado que tenían la sensación
de que en español había muchos verbos reflexivos, probablemente más que en
italiano, y que les parecía que la forma reflexiva en este contexto encajaba
mejor con el sistema español.
Estos dos
ejemplos ilustran de manera muy clara la verdad de esa observación que tantas
veces hemos leído en los trabajos sobre adquisición de lenguas extranjeras,
según la que no todos los errores son debidos a la influencia de la lengua
materna del estudiante; y demuestran que aun en el caso de lenguas tan
próximas como el italiano y el español, además del indudable peso de las
lenguas conocidas por el discente, intervienen otros factores que no debemos
infravalorar: he aquí un ámbito en el que está prácticamente todo por hacer en
la enseñanza del español en Italia. Sería interesante estudiar, además, los
efectos de los comentarios y las descripciones que en lugar de desalentar el
aprovechamiento de la lengua materna lo estimulan, en el intento nada
despreciable de generar el desarrollo de estrategias.
Más allá de las
diferencias que existen entre las dos lenguas y de la observación atenta de
las dificultades con las que se enfrentan nuestros estudiantes, sería
conveniente emprender otro tipo de estudio para establecer cuánto y cómo
aprovechar mejor el parecido entre ambas lenguas. Todo el que ha enseñado
español en Italia sabe que en un tiempo muy corto puede utilizar
exclusivamente el español con sus alumnos, y que al final de un curso de un
primer año de facultad universitaria se puede proponer la lectura de novelas
de escritores contemporáneos, o trabajar con programas grabados de la
televisión, lo que parece resultar más difícil cuando la lengua enseñada es el
alemán o el ruso. Tras un primer momento de dificultad, en general los alumnos
responden bien y aprenden a entender la lengua escrita o hablada en contextos
naturales sin mayores dificultades. Sin embargo, si dicho trabajo no se hace
desde el principio, la capacidad de entender de los alumnos italianos es
análoga a la de hablantes de otras lenguas. Esta consideración nos lleva a una
constatación: si por un lado el italiano y el español se parecen mucho, por lo
que la adquisición de una de estas lenguas por parte de hablantes de la otra
debería verse favorecida, en la realidad esto no sucede todo lo que se pudiera
esperar si no se aprovechan los parecidos y no se acostumbra a los alumnos a
aprender a entender la otra lengua. Si se comparan los niveles de español
alcanzados por los estudiantes de diferentes universidades italianas en
números de horas y en condiciones comparables, se constata que existen enormes
diferencias. Esto significa que la adquisición de una lengua como el español
para hablantes del italiano no es nada automática, y que debemos estudiar las
maneras de aprovechar más y mejor el bagaje lingüístico con el que nos llegan
nuestros estudiantes.
4.
CONCLUSIONES
Por su
proximidad con el italiano, el español puede constituir un terreno
privilegiado de toma de conciencia de hábitos culturales y lingüísticos de los
italianos. Analizando y observando lo que hacen los demás nos conocemos mejor
a nosotros mismos, nuestra lengua y nuestra cultura. En este sentido, la
enseñanza del español en Italia, especialmente en las escuelas y en la
universidad, podría desempeñar un papel formativo de primera importancia. A la
vez, el hecho de trabajar con dos lenguas tan próximas puede llevarnos a notar
y describir matices y mecanismos específicos de cada una de ellas, desde un
observatorio privilegiado, por lo que la aportación del hispanismo italiano a
los estudios y el conocimiento de la lengua española podría y debería ser
muchísimo más consistente de lo que ha sido hasta ahora.
Se habla con
frecuencia de la necesidad de desarrollar una didáctica específica del español
para italófonos. En la mayor parte de los casos se tiende a limitar la
cuestión a un estudio contrastivo sistemático de estas dos lenguas hermanas.
Hemos visto en estas páginas que mucho queda por hacer en este ámbito. Sin
embargo, existen numerosos otros aspectos en los que no se suele hacer tanto
hincapié, como el aprovechamiento de los parecidos entre la lengua materna de
los alumnos y la lengua extranjera, y que podrían resultar igual de
interesantes y enriquecedores. Por razones de espacio no hemos tocado
numerosas otras cuestiones, como el uso de la traducción en la clase de
lengua, la dinámica de la clase, el diseño del sílabus, etc.
Véase I. Matte Blanco, L'inconscio come insiemi infiniti, Turín,
Einaudi, 1981.
Para una
aplicación de estas ideas al análisis de la lengua, véase F. Matte Bon, "Lingua,
analisi della lingua e bilogica" en P. Bria - F. Oneroso (eds.),
L'Inconscio antinomico.
Sviluppi e
prospettive dell'opera di Ignacio Matte Blanco,
Milán, Franco Angeli, 1999.
Véase también
F. Matte Bon, Curso de Lengua Española III. Carrera de Humanidades,
Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 1997.
Para una reflexión sobre la cultura en la enseñanza de una lengua
extranjera, véase Dossier Cultura. En Cable. Revista de didáctica
del español como lengua extranjera. núm. 9, abril de 1992. Se recomienda
especialmente el artículo de Lourdes Miquel y Neus Sans, "El componente
cultural: un ingrediente más de las clases de lengua". Véase además: Lourdes
Miquel, "Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática: algunos ejemplos
aplicados al español", en Frecuencia-L, núm. 5, julio de 1997,
Madrid, Edinumen, 1997.
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