La oposición modal indicativo / subjuntivo en la gramática de español como
lengua extranjera
ENRIQUE ALETÁ ALCUBIERRE
Universidad de Zaragoza
1. INTRODUCCIÓN
Parece que
la polémica sobre el papel que ha de tener la gramática en la enseñanza de
lenguas extranjeras se va cerrando poco a poco en torno a posiciones
moderadas. Tras la etapa de reacción contra el método denominado Gramática
y traducción, en la que se llegó a defender el destierro del aula de las
descripciones gramaticales explícitas, asistimos desde hace una decena de años
a una paulatina recuperación de las mismas, dado que contribuyen a facilitar
el progreso del estudiante en la adquisición de la competencia comunicativa en
una lengua extranjera.
Sin
embargo, al menos en lo que se refiere a la enseñanza del español como lengua
extranjera, las secuelas negativas de esta polémica todavía siguen vigentes.
En efecto, los importantísimos avances que se han logrado y la renovación
alcanzada en los aspectos metodológicos y didácticos se echan de menos, en
cambio, en lo referente a las conceptualizaciones gramaticales. La paradoja
resultante es que frecuentemente en métodos muy avanzados metodológicamente se
siguen transmitiendo las viejas reglas de la gramática, que en muchas
ocasiones resultan ineficaces porque al intentar cumplirlas rigurosamente el
estudiante se ve abocado a cometer errores. Ello se debe a que dichas reglas
nunca se han concebido como instrumentos específicos para la enseñanza de E/LE
sino que han sido adaptaciones (en muchas ocasiones, puras simplificaciones)
de las teorías lingüísticas vigentes en cada momento.
No supone
paliativo alguno a esta situación el hecho de que en la actualidad el alumno
extranjero reciba las instrucciones gramaticales de forma más indirecta,
induciéndolas a partir de ejercicios y de actividades (en muchos métodos de
ELE actuales estas explicaciones son mínimas, a diferencia de lo que sucedía
en los manuales tradicionales). En realidad, esto no resuelve nada porque si
un profesor o un método parte de una concepción gramatical ineficaz, esa
concepción es la que va transmitir a sus estudiantes tanto si la reciben de
forma explícita como si la asimilan a partir de actividades.
El
profesor de E/LE es probablemente el docente que se encuentra más falto de
auxilio teórico eficaz para sus clases de gramática, porque cuando acude a los
manuales destinados a la enseñanza de español para buscar la descripción de un
determinado fenómeno lingüístico observa en casi todos
ellos las mismas presencias, las mismas ausencias y, lo que es más grave, las
mismas reglas que traen consigo la producción de errores.
Como
muestra de lo indicado en las líneas anteriores, vamos a ocuparnos de la
oposición modal indicativo / subjuntivo. Dado el espacio disponible, este
trabajo no es sino una primera aproximación a este siempre complicado aspecto
de la gramática española, en el que presentaremos de forma somera los
problemas que plantean las reglas tradicionales y un esbozo de propuesta de
pautas para su enseñanza en la clase de ELE, que esperamos desarrollar de
forma más detallada en futuras contribuciones.
2. LAS REGLAS TRADICIONALES SOBRE LA ALTERNANCIA INDICATIVO / SUBJUNTIVO
Si
examinamos en los manuales los capítulos que tratan sobre la oposición de los
modos verbales indicativo / subjuntivo, hallamos descripciones que pueden
agruparse en dos tipos.
El primero
consiste en presentar un catálogo de estructuras oracionales, más o menos
exhaustivo, en el que se señala el modo que se debe utilizar en cada caso, sin
mostrar ninguna clase de relación entre las construcciones que se mencionan.
Una muestra de esta forma de exposición es la siguiente:
En
oraciones sustantivas, con verbos que expresan deseo, mandato, ruego, consejo...
el verbo de la subordinada aparece en subjuntivo. Con verbos de actividad
mental en forma afirmativa el verbo de la subordinada se usa en indicativo, y
en forma negativa el verbo de la subordinada aparece en subjuntivo. En las
oraciones finales se utiliza siempre subjuntivo...
Semejante
casuística sólo puede provocar el desánimo en el estudiante de ELE, que se
sentirá abrumado ante la cantidad de datos (clases de verbos, clases de
subordinadas, etc.) que parece que ha de memorizar para lograr el dominio de
los modos verbales del español.
El segundo
tipo de descripción de los modos verbales consiste en plantear una regla de
carácter general que parece ser de aplicación para todas las oraciones
subordinadas. Pero como la norma resulta insuficiente o contradictoria cuando
se pone en práctica, se van incorporando otras propuestas, con lo que al final
se obtiene un nuevo catálogo, esta vez no de estructuras sino de reglas entre
las que tampoco se aprecia ninguna relación, lo que no dejará de confundir al
hablante no nativo. Vamos a presentar algunos de estos planteamientos: en
todos ellos comprobaremos que se parte de una afirmación, que se confirma con
unos ejemplos (por supuesto, nunca contradictorios), pero que finalmente
induce a la generación de errores.
A) El
indicativo es el modo de las oraciones independientes (Juan se marcha a las
3) y el subjuntivo es el modo de las oraciones subordinadas (Te pido
que Juan se marche a las 3). Cuando el estudiante se rige por esta pauta,
suele cometer los siguientes errores:
Trabajo
porque lo *necesite para vivir
Creo que *tengan toda la razón
A este inconveniente se suma el hecho de que se introducen conceptos
gramaticales (coordinación, subordinación) que no necesariamente ha de conocer
una persona cuyo único propósito es el de lograr comunicarse en español.
B) El modo
indicativo expresa realidad (María tiene la solución / no tiene la solución)
y el modo subjuntivo expresa irrealidad: acontecimiento hipotético (Quizá
María tenga la solución), acontecimiento deseado (Ojalá María tenga la
solución), acontecimiento no realizado (Haz lo necesario para que María
tenga la solución). A partir de esta caracterización, no resultan
sorprendentes las siguientes producciones:
No hay
nadie en la clase que *habla inglés
Me alegra
mucho que me *das esta noticia
Llegaron a
casa antes de que *se marchó mi padre
C) El modo
indicativo expresa objetividad (Es cierto que Juan me lo pidió) y el
modo subjuntivo expresa subjetividad (Es increíble que Juan me lo pidiera).
A partir de semejante explicación, no resulta extraño que el hablante
extranjero emita enunciados como:
Es realmente peligroso que un crío *juega con los enchufes
Me parece
que *llueva esta tarde
Tanto la
regla B) como la regla C) tienen otro efecto indeseable:
conducen al estudiante a concebir la selección modal
como un fiel reflejo de la realidad (lo que es evidentemente falso) y, por
tanto, tenderá a meditar previamente sobre si un evento es real o irreal,
objetivo o subjetivo en el ámbito extralingüístico para poder determinar qué
modo ha de emplear.
D) La
subordinada en indicativo transmite una información nueva para el oyente (Te
digo que Juan viene esta tarde) y en subjuntivo una información ya
conocida para el oyente (Lamento que me hayas insultado). En
consecuencia, las siguientes oraciones son coherentes con esta argumentación:
Te pido
que *vienes mañana
Ya sé que
*trabajes en la Opel
Como hemos indicado ya, el recurso a nociones de esta clase sólo puede
aumentar la confusión en quienes no hayan cursado materias lingüísticas o,
habiéndolas cursado, las hayan olvidado.
E) En muchos casos es necesario hablar de neutralización modal, pudiendo
alternar indicativo y subjuntivo sin diferencia apreciable de significado.
Esta suele ser la regla que recoge aquellos aspectos de los que no puede dar
cuenta ninguna de las explicaciones anteriores, ni particularmente ni en su
conjunto. No es necesario destacar lo inapropiada que resulta una descripción
con semejante grado de imprecisión ya que no se indica ningún factor,
circunstancia o causa que provoque esa supuesta neutralización. El peligro más
obvio es que el estudiante deje de percibir una diferencia en el uso de los
modos, por muy sutil que esta pueda llegar a ser, en ejemplos como:
No cree
que viniera ayer
No cree
que vino ayer
Yo
disfruto con cualquier libro que me compre
Yo
disfruto con cualquier libro que me compro
3. UNA PROPUESTA DE PLANTEAMIENTO DE LA OPOSICIÓN INDICATIVO / SUBJUNTIVO PARA
LA CLASE DE ELE
Cuando la
gramática tradicional define el subjuntivo como el modo de la subordinación,
se acerca mucho a dar con la clave del fundamento de la oposición. Obviamente,
no es una caracterización acertada porque el modo indicativo es también
compatible con las cláusulas subordinadas (Me ha dicho que viene esta tarde).
Sin embargo, es evidente que un verbo en modo subjuntivo jamás puede
constituir por sí solo un mensaje con valor informativo, como puede
comprobarse en el contraste de las dos oraciones siguientes:
No ha venido el fontanero
*No
haya venido el fontanero
No sería
ajustado a los hechos considerar que la anomalía de la oración en que aparece
el verbo en subjuntivo consiste en que no tiene significado, porque está claro
que ambas construcciones conllevan un contenido que cualquier hablante de
español, a partir del conocimiento de su código, puede percibir ('alguien no
ha realizado una acción') aunque, indudablemente, ningún hablante consideraría
la segunda oración como un mensaje al no apreciar ninguna información precisa.
Y ello se debe a que los llamados tiempos del subjuntivo no tienen una
referencia temporal concreta, no se vinculan a momentos precisos del tiempo
cronológico. Pero cuando el verbo en subjuntivo aparece subordinado a algún
otro elemento lingüístico se convierte automáticamente en parte integrante de
un enunciado con valor informativo pleno:
Quizá no
haya venido el fontanero
Lamento
que no haya venido el fontanero
Por tanto,
el subjuntivo no es el modo de la subordinación sino un modo subordinado, en
el sentido de que necesariamente ha de aparecer junto a otras unidades
lingüísticas para adquirir el estatuto de mensaje adecuado desde una
perspectiva pragmática.
Este
comportamiento no es exclusivo del modo subjuntivo. Otras expresiones
lingüísticas, que tienen significado, no pueden tampoco formar por sí solas
mensajes informativos debido a que en sí mismas no remiten a una referencia
concreta. Imaginemos que alguien nos dice de repente alguna de estas frases:
Al final no
No
Yo tampoco
Mejor no
Está claro
que entenderíamos el significado de lo que nos quiere decir ('negar algo'),
pero no sabríamos a qué se refiere. Por ello, cuando aparecen conectadas a
otra secuencia lingüística adquieren valor informativo (supongamos, por
ejemplo, que fueran las posibles respuestas a la pregunta ¿Vas a ir al cine
esta tarde?).
Esta
característica del subjuntivo determina la diferencia en el uso de los modos
verbales.
El empleo del modo indicativo (que sí contiene una referencia cronológica)
siempre implica que el evento mencionado es real (es decir, 'es cierto que un
evento ha sucedido / sucede / sucederá o bien no ha sucedido / no
sucede / no sucederá'):
(es cierto
que) Alberto fue ayer al cine / va hoy al cine / irá mañana al cine
(es cierto
que) Alberto no fue ayer al cine / no va hoy al cine / no irá mañana al
cine
Por el
contrario, la imprecisión del modo subjuntivo en su contenido referencial
implica que el evento que menciona es irreal (es decir, 'ni se afirma ni se
niega que un evento ha sucedido / sucede / sucederá o bien no ha
sucedido / no sucede / no sucederá'). Por esa razón, una oración en
subjuntivo puede designar tanto acontecimientos realizados como no realizados
y, en muchos casos, existe una ambigüedad que sólo resuelve el conocimiento de
la situación extralingüística. Así puede observarse si contrastamos los
segmentos subrayados en las oraciones siguientes:
Te llamo
para que me cuentes lo que ha pasado
(evento no realizado en el momento de la enunciación).
Lo sé todo. Lo llamé para que me contara lo que había pasado
(evento realizado en el momento de la enunciación).
María no dijo en ningún momento que tú te hubieras enfadado
(evento ambiguo).
Resulta,
por tanto, inapropiada la equiparación que a partir de las reglas expuestas en
el apartado 2 el hablante extranjero tiende a establecer entre las nociones
real / irreal y realizado / no realizado, respectivamente. Semejante confusión
se agrava cuando además asocia las nociones de realizado / no realizado con
los modos indicativo / subjuntivo.
Estas simplificaciones constituyen la causa de la vacilación permanente del
estudiante en la selección de los modos verbales y, en definitiva, de la
producción de errores en su uso.
Habrá que
tener muy presentes estas confusiones que surgen de forma casi inevitable en
los estudiantes de ELE para intentar evitarlas a la hora de diseñar las
actividades correspondientes. Por ejemplo, es conveniente que en dichas
actividades se incluyan casos muy claros en que el indicativo aluda a eventos
no realizados y el subjuntivo a eventos realizados. Como muestra de lo que
indicamos, incluimos los siguientes ejemplos:
Completa las oraciones siguientes a partir de los contextos que se proponen:
Juan te
pedirá el libro. Toma, llévaselo.
- Llévale
el libro a Juan porque (te lo pedirá).
Mi hijo
llegará muy tarde. Iré a buscarlo a la estación.
- Mi hijo
llegará tan tarde que (iré a buscarlo).
Aparqué en
el arcén. El guardia me lo ordenó.
- El
guardia me ordenó que (aparcara).
- El
guardia me hizo señas para que (aparcara).
- Aparqué
en el arcén porque (el guardia me lo ordenó).
Juan:
"Hazte un chequeo. Te lo pido por favor. Me preocupa mucho la mala cara que
tienes".
- Mi
marido me pidió que (me hiciera un chequeo) porque le (preocupaba) que yo
(tuviera) mala cara.
- Fui al médico para que (me hiciera un chequeo) porque
(tenía) tan mala cara que mi marido (me lo pidió).
A partir de lo expuesto hasta aquí, vamos esbozar el siguiente esquema sobre
el empleo de los modos verbales. Nuestra intención es que contribuya a
orientar en la preparación de clases o de actividades a quien se vea en la
necesidad de explicar este fenómeno gramatical.
a. Uso de los modos para reflejar la situación extralingüística a la que se
refiere la oración, en la que podemos hablar de eventos realizados o no
realizados.
En tal caso, se produce la alternancia indicativo / subjuntivo con el objeto
de marcar esta diferencia. Así sucede, por ejemplo, con las subordinadas
modales:
Ordena los libros como te dice tu hermano
Ordena los libros como te diga tu hermano
o con las subordinadas concesivas:
Aunque ahora llueve mucho, tengo que irme
Aunque mañana llueva mucho, tendré que irme
o con las subordinadas relativas:
He encontrado (a) una persona que me ha explicado la situación
He de encontrar (a) una persona que me explique la situación
b. Los modos verbales no reflejan la situación extralingüística. Es necesario
distinguir dos posibilidades en cuanto a la alternancia indicativo /
subjuntivo.
b.1. La alternancia modal no es posible.
Por tanto, la selección de uno u otro modo verbal vendrá determinada por la
relación lógico-lingüística entre los eventos citados por la cláusula regente
y por la cláusula subordinada. En efecto, determinados tipos de cláusulas
subordinadas seleccionan uno de los modos, con independencia de que aludan a
eventos realizados o no. Así ocurre, por ejemplo, con las subordinadas
causales (no negativas), que se construyen siempre con indicativo como
consecuencia de la relación lógico-lingüística entre las cláusulas regente y
subordinada; la afirmación de la realidad del efecto necesariamente implica la
realidad de la causa:
Me marcho antes porque hoy han venido mis padres
Me marcho antes porque mañana vendrán mis padres
También aparece el indicativo en las subordinadas sustantivas que dependen de
verbos de comunicación, ya que afirman la realidad del evento (haya tenido
lugar o no):
Me han dicho que has estado en Londres
Me han dicho que te irás pronto a Londres
Por el contrario, las cláusulas subordinadas finales, por ejemplo, exigen el
modo subjuntivo tanto si el acontecimiento expresado no se ha realizado como
si se ha realizado en la situación extralingüística, debido a la relación
lógico-lingüística que mantienen las cláusulas regente y final; la finalidad
no puede preexisitir lógicamente a la acción que conduce a ella:
Me llevo el coche para que lo revisen
Me llevé el coche para que lo revisaran, y ahora va como la seda
Por motivos semejantes, las subordinadas sustantivas que dependen de verbos de
mandato también se construyen con subjuntivo; la orden no puede preexistir
lógicamente a la acción de 'ordenar':
Te suplico que me dejes solo
Me suplicó que lo dejara solo y me marché
b.2. La alternancia modal es posible.
Esta permite al hablante expresar diversos matices, fundamentalmente de dos
clases:
b.2.1. En determinadas cláusulas subordinadas que, en principio, deberían
construirse con indicativo o bien por mencionar un evento realizado (es decir,
del tipo a.) o bien por factores lógico-lingüísticos (como los indicados en
b.1.), el hablante puede optar (pero sólo eso, puede optar, no es obligatorio)
por utilizar el subjuntivo en el caso de que desee o manifestar su
desconocimiento sobre el desarrollo del evento de la cláusula subordinada o
minimizar su posible influencia sobre el evento expresado por la principal.
Así ocurre con las subordinadas modales:
Tómate las medicinas como te ha dicho el médico
Tómate las medicinas como te haya dicho el médico
o con las subordinadas causales negadas:
Se marchó de repente, pero no porque estaba enfadada sino porque tenía prisa
Se marchó de repente, pero no porque estuviera enfadada sino porque tenía
prisa
o con las subordinadas concesivas:
Aunque ha llegado tarde, podrá terminar el examen a tiempo
Aunque haya llegado tarde, podrá terminar el examen a tiempo
b.2.2. En determinadas cláusulas que, en principio, rigen subjuntivo o bien
por designar eventos no realizados (es decir, del tipo a.) o bien por factores
lógico-lingüísticos (como los citados en b.1.), dada la ambigüedad de este
modo sobre la realización del evento, el hablante puede emplear (una vez más
no es obligatorio) el modo indicativo cuando desee matizar que, desde su
perspectiva, el evento sucede objetivamente. Es el caso, por ejemplo, de las
subordinadas relativas con antecedente indeterminado:
En esa empresa necesitan personas que hablen inglés
En esa empresa necesitan personas que hablan inglés
o de las subordinadas sustantivas que dependen de verbos de comunicación en
construcción negativa:
Nadie me ha dicho que se hubieran separado
Nadie me ha dicho que se habían separado
Obviamente, el planteamiento propuesto no es sino un punto de partida que es
necesario completar y desarrollar, como tenemos intención de hacer en próximas
contribuciones. La complejidad de matices que el uso de ambos modos permite
diferenciar se resiste a una simple explicación esquemática.
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