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Los diferentes tipos de "se" en ELE
LIDIA
LOZANO GONZÁLEZ
Universidad de Princeton, Nueva Jersey
Instituto
Cervantes de Nueva York
Lidia Lozano es licenciada en Filología Hispánica y Filología Catalana por la Universidad de Gerona. Estudia el doctorado en Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Master para profesores de español como lengua extranjera en la Universidad de Barcelona (UB). Ha trabajado como profesora de español y francés en Manhattan College y College of Mount Saint Vincent, Nueva York. En la actualidad trabaja como profesora de español en el Instituto Cervantes de Nueva York y en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey. Colabora con el Centro Virtual Cervantes en la elaboración de técnicas docentes de ELE. Ha publicado artículos de gramática aplicada a ELE en la revista Cuadernos Cervantes de la Lengua Española. Ha impartido charlas y talleres de formación a profesores de ELE en la Universidad de Princeton y en el Instituto Cervantes de Nueva York.
RESUMEN:
La variedad y riqueza de estas formas lingüísticas han sido motivo e
inspiración de este trabajo, cuyo objetivo es ofrecer pautas para el docente
en el proceso de exposición y puesta en práctica de los valores del se.
Nos proponemos aportar un metodología de trabajo en el aula que, partiendo de
las necesidades comunicativas de los aprendices, los conduzca al
reconocimiento, distinción y contraste de estas unidades lingüísticas, desde
la perspectiva de la comunicación y la reflexión.
El presente estudio está dirigido a profesores de español y estudiosos de la
lengua. Consideramos conveniente que el docente conozca el funcionamiento de
la gramática para que pueda transmitirlo y generar una práctica comunicativa
en el aula de ELE, subsanar errores y explicarlos, favorecer el razonamiento y
comprender mejor la lengua.
No hay nada más práctico que una buena teoría (...)
No hay nada mejor para la teoría que una buena práctica, o lo que es mejor,
una observación honrada de los datos.
Mario Gómez del Estal Villarino,
Vademécum para la formación de profesores
INTRODUCCIÓN
Gran parte
de los conceptos teóricos que desarrollaremos a continuación estarán
explicados de un modo que puede resultar complejo para el estudiante de
español, especialmente de un nivel elemental o intermedio. Quisiera aclarar
que la intención de este trabajo no es en ningún momento explicar al
estudiante no nativo la gramática de un modo tan complejo, sino aclarar las
dudas sobre los pronombres a los profesores, a través de un proceso de
concienciación gramatical, para que ellos, siguiendo sus criterios
pedagógicos y ateniéndose al nivel de su grupo, transmitan su conocimiento al
estudiante para favorecer su fluidez y su capacidad de comunicación.
En este
trabajo vamos a exponer no sólo los usos sino la comparación entre
ellos para que el estudiante y docente lo vea como un todo y pueda
distinguirlos. Consideramos que el mayor problema no reside en comprender cada
uno de estos verbos sino en saber distinguirlos y, por consiguiente,
aplicarlos correctamente.
También,
este trabajo quiere ser una herramienta más de aprendizaje, pero es necesario
el estudio y práctica para familiarizarse con el uso de estos pronombres y
aprender que algunos simplemente son pronominales y hay que recordarlos a
medida que se van usando. Y ese trabajo pretende facilitar un poco eso.
Vamos a
basar nuestra explicación en conceptos semánticos y sintácticos, pues
consideramos que es la interacción de ambos campos la que conduce a una
explicación exhaustiva del uso de los se.
Nuestra
intención es facilitar la comprensión de estas formas lingüísticas, para que
se puedan explicar y comprender mejor. Sólo van a poder adquirirse si se
practican, pero antes hay que comprender su uso.
Como
afirma Ernesto Martín en Vademécum para la formación de profesores:
Los contenidos deben ser primero reconocidos, y después trabajados (...). El
profesor debe facilitar el reconocimiento de los elementos para (...)
facilitar el aprendizaje.
Este mismo
autor explica, basándose en Matte Bon (1999), los criterios para un análisis
de la lengua en la clase de L2: reconocer la unidad lingüística en los
ejemplos; analizar todos los casos, no sólo los más conocidos; explicar
exhaustivamente los casos, no dar explicaciones generales; contrastar los
elementos.
Y es ese
método el que queremos tratar, pues el tema de las construcciones con se
siempre ha sido complicado para docentes y estudiosos de la lengua, en parte
porque las gramáticas no siempre han aportado clasificaciones exactas y
claras. El objetivo final: la comunicación.
1. SE OBJETO INDIRECTO |
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El
pronombre se en este caso equivale al pronombre de objeto indirecto,
tercera persona singular o plural. El pronombre le / les se transforma
en se cuando OD y OI aparecen juntos, por razones de fonética. Si
comparamos Se lo regala (izquierda) con Se lo regala a sí mismo,
en este último ejemplo, el pronombre se no equivale a 'le' sino al
reflexivo (a sí mismo). Conviene tener clara la idea de que no siempre que
veamos un pronombre se será objeto indirecto. Depende de factores
sintácticos, semánticos y pragmáticos que deben tenerse siempre en cuenta y
que iremos precisando a lo largo del presente estudio.
El
pronombre de objeto indirecto necesita del pronombre de objeto directo lo /
la / los / las para que pueda realizarse. No podemos decir simplemente:
Se regala el collar, con el significado de
Le regala el collar. Esta característica
(necesidad de pronombre de objeto directo detrás) lo distingue de otros
valores del
se, como el se pasivo, el se impersonal, el se
intransitivador, que trataremos más adelante.
Puede
duplicarse el clítico:
-
Se lo di a María:
en cuyo caso el objeto indirecto tendrá valor catafórico
-
A María se lo di:
objeto indirecto con valor anafórico.
El clítico
se presenta pospuesto al verbo (dáselo) cuando éste está en infinitivo,
gerundio o imperativo, y el verbo se acentuará siempre, porque será una
palabra esdrújula o sobresdrújula: Regalárselo, regalándoselo, regálaselo.
2. SE REFLEXIVO |
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En una
acción reflexiva, el sujeto (nosotros) y el pronombre (nos)
tienen el mismo referente. El pronombre reflexivo indica una acción que recae
directa o indirectamente sobre el mismo sujeto. El sujeto y el objeto tienen
el mismo referente, por lo cual el número y persona del sujeto y del objeto
directo o indirecto coinciden.
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En inglés,
el equivalente es: Myself, yourself, himself, ourselves, yourselves,
themselves.
Cuando
queremos marcar que la acción recae sobre el mismo sujeto, y no sobre otra
persona, empleamos la expresión: mí mismo, ti mismo... Esta construcción
con la preposición, la forma pronominal tónica y el intensivo mismo
reafirma el contenido reflexivo del pronombre:
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Ese
intensivo también es llamado pronombre de intensidad o paradójico y en
latín era ipsum o –met..
DUCHAR
1.
tr.
Dar una
ducha. U. t. c. prnl.
2.
tr.
mojar ( humedecer).
U. t. en sent. fig.
http://buscon.rae.es/diccionario/drae.htm
Siguiendo
la terminología de Carlos Peregrín Otero en su artículo Pronombres
reflexivos y recíprocos, el pronombre reflexivo es una expresión anafórica
ligada a un antecedente, o elemento ligador. Así, en:
María se ducha, María es el
antecedente y se es la anáfora, ligada al antecedente, y sin ella no
tiene ningún significado.
3. SE RECÍPROCO |
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El se
recíproco sólo se presenta en primera, segunda y tercera persona plural,
puesto que, como la palabra indica, una acción recíproca necesita más de un
sujeto. Así, también difiere del pronombre objeto indirecto y del reflexivo.
Nótese que una acción no será recíproca si se trata de un complemento
circunstancial (con nosotros, para vosotros, hacia ellos...), de régimen
(de nosotros...) u otro tipo complemento que no sea directo o indirecto.
En algunos
casos el uso de construcciones recíprocas es necesario para romper con la
ambigüedad de las oraciones:
a)
Se animan
b)
Se animan el uno al otro
Estos
ejemplos ilustran cómo sin la construcción recíproca se podría interpretar a)
como reflexivo. Otras veces, esta construcción no es necesaria pero refuerza y
enfatiza ese valor de reciprocidad:
Las puertas casi se tocaban
la una a la otra
(ejemplo
de Carlos Peregrín)
La
duplicación del pronombre es obligatoria en este tipo de construcciones. Sin
embargo, también existen otras construcciones recíprocas que no pueden ir
duplicadas por el pronombre recíproco (nos, os, se), porque estos
pronombres sólo pueden ejercer la función de objeto directo o indirecto.
Así:
Confían el
uno en el otro
(construcción recíproca)
*Se
confían el uno en el otro
No se
admite el pronombre se porque en confiar en [alguien] ese
'alguien' no desempeña la acción de objeto directo o indirecto, sino de
régimen verbal.
Por
último, cuando tengamos la duplicación del pronombre, por ejemplo: Se
ayudaron los unos a los otros. Es posible suprimir 'los unos a los otros'
(sólo se pierde el énfasis o la ruptura de la ambigüedad) pero no es posible
suprimir 'se'.
Comprobamos que en el diccionario de la Real Academia Española de nuevo
aparecen las iniciales u. t. c. pr. ('úsase también como pronominal') para
referirse a la posibilidad del verbo de aparecer con valor pronominal.
PEGAR
(Del lat. picare)
1.
tr.
Adherir una cosa con otra.
2.
tr.
Unir o juntar una cosa con otra, atándola, cosiéndola o encadenándola con
ella.
Pegar un botón.
3.
tr.
Arrimar o aplicar una cosa a otra, de modo que entre las dos no quede espacio
alguno.
4.
tr.
Dicho de una persona: Comunicar a otra algo por el contacto, por el trato,
etc., y especialmente vicios o enfermedades contagiosas. U. t. c. prnl.
El número
de acepciones continúa en el texto original, pero no las anotamos aquí pues su
estudio no es objetivo del presente trabajo. Vemos
cómo
también aparecen las iniciales u. t. c. prnl., para expresar que es un
verbo al que se le puede adjuntar un pronombre. No se especifica qué tipo de
pronombre es, pero sí que se requiere uno en ciertos casos.
4. SE COMPONENTE DE VERBO PRONOMINAL |
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El verbo
necesita ese pronombre, no tiene una función en la oración pero no se puede
prescindir de él. El verbo es indivisible del pronombre (de ahí que lo
llamemos verbo pronominal), y este pronombre no tiene una función en la
oración. Puede parecer reflexivo a simple vista, pero conviene llamar la
atención al estudiante sobre las diferencias semánticas (y sintácticas) entre
un verbo reflexivo y un verbo pronominal desprovisto de carácter reflexivo.
Por ejemplo, ducharse expresa que el sujeto realiza una acción de forma
voluntaria que recae sobre él. Esa idea no existe en un verbo como quejarse,
no podemos decir: Juan se queja a sí mismo.
Por ello, hay una diferencia evidente y deben ser tratados como pronombres
distintos.
Compárese
con:
Se ducha
(a sí mismo, puede desaparecer se, y la acción es hacia otra persona)
Se pegan
(el uno al otro, puede desaparecer se y la acción es hacia otras
personas)
Se habla
(la gente en general, puede desaparecer se y el sujeto es específico)
Se abre
(por el viento, necesita sujeto detrás, puede desaparecer se y ser
transitiva)
Se
construye
(alguien en concreto lo hace, puede desaparecer se y entonces ser
activa)
En todos
los casos el verbo puede aparecer sin pronombre sin por ello modificar el
significado. En cambio, con el se componente de verbo pronominal se dan
dos posibles situaciones:
1. Que el
verbo sólo exista en su versión pronominal: quejarse
2. Que el
verbo tenga una versión no pronominal con un significado distinto:
Acordar, acordarse
Como
afirma Gómez Torrego en su obra Valores del se, en estos casos la
entrada en el diccionario debería incluir el verbo con el pronombre, pues, o
bien no existe la versión sin se, o bien corresponde a un significado
distinto.
Estas
características distinguen al se componente de verbo pronominal de los
demás se que hemos estudiado hasta ahora en este trabajo. Y de los siguientes
tipos de se que veremos a continuación
5. SE INTRANSITIVADOR CON SUJETO VOLUNTARIO |
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Parece un
se reflexivo, pero no es así, pues presenta importantes diferencias:
1.a. El
se reflexivo se vincula a una acción que el sujeto realiza sobre sí mismo,
una acción que el sujeto lleva a cabo y que recae sobre él. Por ejemplo, me
ducho
1.b. El
se intransitivador se vincula a una acción que el sujeto no realiza sobre
sí mismo (y por ello no admite la construcción
"a
sí mismo")
Por ejemplo: Se mueve con rapidez
2.a. El
se reflexivo puede aparecer con objeto directo (Me
peino el pelo)
2.b. El
se intransitivador no permite la aparición del objeto directo (Nos
arriesgamos y ganamos).
Otros
ejemplos de se intransitivador con sujeto voluntario: Trasladarse,
mudarse, enfrentarse, sentarse, levantarse, acostarse...
6. SE INTRANSITIVADOR CON SUJETO NO VOLUNTARIO
También
llamado intensificador de voz media. |
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Muy
similar a 5, pero el sujeto no realiza la acción, sino que recibe o
experimenta las consecuencias.
Has aprobado
el examen, y me alegro por ello
Provoca la
supresión del objeto directo, de modo que el verbo pasa a ser intransitivo.
Alegro al chico con un regalo
Me alegro
Pierden la
construcción transitiva con objeto directo. A menudo, relacionado con verbos
cuyo agente es un fenómeno de la naturaleza
La ventana se abrió
de modo
que el sujeto (la ventana en este ejemplo) no tiene un carácter de
agente, y estas construcciones se tienen por ello puntos en común con las
pasivas.
Sin
embargo, vemos que hay diferencias. Al comparar
La ventana se abrió (por el viento)
La ventana se abrió (para que entrara el
viento)
vemos como
en este último hay un agente, el hecho es voluntario. El se es pasivo,
no intransitivador, y tiene un agente intencionado.
Un caso
interesante es el de los verbos que tienen el prefijo en- y que
significan una transformación ocasionada por un fenómeno ajeno al propio
sujeto. Muchos verbos con ese prefijo y esas características admitirán el
se intransitivador. Por ejemplo:
El pan se
endureció porque estuvo mucho tiempo fuera de la bolsa
Se trata
de un se intransitivador con sujeto no voluntario. También es así con otros
verbos como: enfriar, enturbiar... (equivalentes al inglés: to get
+ adjetivo).
Compárese
con: Las normas de inmigración se endurecieron desde
los ataques. Se pasivo, hay un agente, una persona que está
en política y lleva a cabo ese cambio en las normas. No cambiaron por sí
solas, sino que alguien se tomó su tiempo en rescribirlas. El cambio no es el
resultado de un fenómeno natural, sino de una acción intencionada y realizada
por una persona.
Veamos una
vez más un ejemplo de cómo el diccionario de la RAE explica que un verbo es
pronominal, en este caso escogemos un verbo al que se le puede adjuntar el se
intransitivador: hundir.
HUNDIR
(Del lat. fundere).
1.
tr.
Sumir, meter en lo hondo. U. t. c. prnl.
2.
tr.
Deformar una superficie. U. t. c. prnl.
Hundirse un asiento.
3.
tr.
Abrumar, oprimir, abatir.
7. SE EMOTIVO
También
llamado dativo de interés o enfático. |
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Es una
marca que delimita la acción, expresando que se lleva a cabo por completo, que
se consume en su totalidad. En inglés puede traducirse por drink up.
Muchos
estudiosos de la lengua afirman que este pronombre es prescindible. Sin
embargo, me gustaría aclarar que existe en la lengua por una razón, de lo
contrario su presencia no tendría sentido. Es cierto que en algunos casos el
verbo puede aparecer con o sin pronombre emotivo. Pero en muchos otros casos
ese verbo requiere el pronombre, así como en otros es imposible su aparición.
Así,
Dejar de fumarse no es posible, pero
Fumé todo el paquete, ¿Lo
comiste todo?, aunque puede resultar gramatical, no suena tan bien
como Me fumé todo el paquete,
¿Te lo comiste todo?
Este
pronombre no desempeña una función gramatical en la oración. Aplicado a
verbos, normalmente relacionados con el consumo, o verbos que indican un
proceso que muestra la consumición de un objeto, como beber, fumar, comer,
tragar, gastar, jugar (dinero), leer, escuchar...para intensificar el
significado del verbo, en construcciones transitivas o intransitivas. También
con verbos que denotan una acción que puede consumirse. Por ejemplo: leer (Me
lo leí de un tirón), estudiar (¿Te lo has
estudiado todo?)... Por ejemplo, no sería posible adjuntar ese
pronombre con verbos como ser, respirar, hablar... pues no tienen un
complemento que el sujeto pueda consumir.
Cuando la
construcción es intransitiva no se admite el se enfático, puesto que no
aporta ninguna modificación semántica sobre el objeto, y no explica que es
consumido en su totalidad. Por ejemplo:
Comió mucho porque tenía un hambre atroz /
*Se comió mucho porque tenía un hambre atroz
¿Tú fumas?
/
*¿Tú te fumas?
Compárese
con:
Me fumo un
paquete en pocas horas
Mi mejor amiga se bebe un vaso de zumo entero de golpe
Se
entiende que bebe alcohol, entonces, en este caso incluso se produce una
modificación semántica porque el contenido del verbo se restringe a un campo
limitado. El pronombre no se usa cuando nos referimos a la acción en su valor
general.
Concluimos, pues, que el pronombre emotivo necesita un verbo de consumo,
requiere un complemento directo y se refiere a la consumición de la totalidad
del objeto. También varía según la persona. La práctica es la que familiariza
al aprendiz con el uso de este pronombre, la teoría le ayuda a comprenderlo,
identificarlo y usarlo con propiedad.
Es
evidente que la acción que expresan los verbos con el pronombre emotivo no es
reflexiva ni recíproca, por el propio significado del verbo (no puedes beberte
a ti mismo, ni pueden dos personas fumarse una a la otra. Si se acepta ese
significado con un sentido metafórico, que no es el más común, ese pronombre
pasa a ser interpretado como recíproco). Es también evidente que se no
puede ser un objeto indirecto: no puedes beberle a alguien una botella, no
puedes fumarle a alguien un cigarrillo. Compárese:
Se la bebió [la botella]
Se la
abrió [la botella, a su hermana]
Es
aconsejable seguir estos argumentos en la clase, de modo que no sólo se
expongan todos los casos sino que se vayan comparando paulatinamente, para
diferenciarlos claramente y dejar claras, siguiendo siempre una reflexión
marcada por la lógica, las características particulares y propias de cada
pronombre.
Te tomaste un café
Se bebió
un vaso de vino
Se
relaciona con predicados perfectivos, en los cuales el objeto directo
experimenta una
consumición
(por ejemplo: me bebí todo el vino). Se realiza la acción completa,
queda realizada y culminada la acción de beber, tomar...Como dice Fernández
Ramírez en su obra Gramática Española:
La masa o
el objeto significado por el complemento directo es ingerido de una manera
total o completa por el sujeto.
Como
afirma Fernández Ramírez en la Gramática Española: cuando hay complemento
directo pero representa la sustancia no se usa el se emotivo. Y establece
la relación con el francés: Bebo vino: Je bois du vin
(fr). El francés emplea el partitivo en estos casos.
Veamos
como resulta agramatical: Me tomé café.
Porque no expresamos una acción centrada en la culminación de un proceso, sino
una acción generalizada: tomé café en un bar, quizás un taza, quizá dos, o
solo media. No admite el se. Otros ejemplos: *Comió
todo / Se lo comió todo,
Dejar de fumar / *Dejar de
fumarse
Compárese:
a.
¿Comes carne? / b.
¿Te has comido la carne?
En a) nos
referimos a una pregunta sobre los hábitos alimenticios de la persona. En b
nos referimos a un plato específico de carne que esa persona tenía delante.
Así es
como el diccionario de la RAE muestra la posibilidad del verbo de ser
pronominal:
FUMAR
(Del lat.
fumare,
humear, arrojar humo).
1.
intr.
Echar o despedir humo.
2.
intr.
Aspirar y despedir el humo del tabaco, opio, anís, etc. U. t. c. tr.
3.
tr. Bol.
tomar el pelo.
4.
prnl. Coloq.
Gastar, consumir indebidamente algo.
Se fumó la paga del mes y anda sin un cuarto.
Es
interesante la acepción número 4. El verbo fumar, con pronombre
emotivo, puede significar consumir. (Prnl. Coloq: pronominal coloquial).
Como lo
demás pronombres, ocupa una posición enclítica cuando el verbo es infinitivo,
gerundio o imperativo.
8. SE ACCIDENTAL |
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Siempre
emplearemos el pronombre se (no cambia según la persona). Vemos,
entonces, cómo
de los tipos de se que hemos explicado hasta ahora, el se accidental,
pasivo, intransitivador e impersonal no cambian, a diferencia del se
reflexivo y recíproco.
El se
accidental demuestra que la acción llevada a cabo no es intencionada, es
accidental (compárese con el se intransitivador, donde la acción estaba
relacionada con un fenómeno
de la naturaleza, no un sujeto humano). El pronombre indirecto, detrás del
se, muestra quién es el afectado por la acción verbal.
Este
pronombre indirecto puede referirse al:
a)
Poseedor del objeto (Se me cae el libro –el
libro es mío, o lo tengo yo-),
b) Agente
involuntario de la acción (Se le olvida la tarea
–él es el que no recuerda la tarea-)
c) Persona
que recibe las consecuencias de la acción (Se me cae
el café encima)
Es
prescindible, puesto que la oración sigue teniendo sentido completo. Sin
embargo, se pierde la información apuntada en a) y en b). También, se puede
duplicar (A mí se me cae el
libro).
A veces el
mismo verbo admite una versión no pronominal:
1.
Pierdo la computadora
2.
Rompo el jarrón
3.
Derramo el café
Sin
embargo, la versión no pronominal no posee necesariamente ese valor de
accidente, de acción no intencionada. En algunos casos es más evidente que en
otros. Por ejemplo, en 1, parece que la acción de perder es más accidental que
en 2 (romper) o 3 (derramar). En cualquier caso, sin pronombre no se enfatiza
la no intención de que sucediera esa acción. En otros casos, simplemente ese
verbo no se admite sin pronombre. Por ejemplo:
Se me cae el libro /
* Caigo el libro
Tendríamos
que recurrir a otro pronombre para marcar que esa acción es intencionada:
Tiro el
libro, dejo caer el libro...
Con el
se accidental el sujeto no tiene la intención de realizar la acción, sino
que sucede accidentalmente, y el sujeto recibe las consecuencias. Si
quisiéramos expresar que el sujeto es agente intencionado, recurriríamos a las
expresiones arriba: Tiro las llaves,
Derramo el café...
Comparemos
ahora el se accidental y el se intransitivador con sujeto no
voluntario. ¿Qué es lo que los diferencia? El se intransitivador
siempre tiene un verbo transitivo que pasa a ser intransitivo en su versión
pronominal. Además, el se intransitivador, puede acompaña un verbo que
es un fenómeno no provocado por un sujeto específico, sino un fenómeno natural
(viento, lluvia...) . Así:
Se me rompe el jarrón
(yo lo
tiré y lo rompí sin querer)
Se hunde el barco
(nadie lo
hundió, la tormenta provocó eso)
Por
último, en la construcción con el se accidental siempre se admite el
pronombre de objeto indirecto anteriormente mencionado (me, te, le...)
entre el se y el verbo.
9. SE ASPECTUAL |
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Se trata
de verbos cuya construcción mediante el pronombre aporta un matiz aspectual.
Por ejemplo:
Dormir
hace referencia al acto de descansar.
Dormirse
se refiere al instante en el que cierras los ojos y dejas de ser consciente.
En inglés la traducción arroja luz a esta distinción:
Dormir,
dormirse: To sleep, To fall asleep.
Otros
ejemplos:
Morir,
morirse: To die, To fall dead; ir, irse:
to go, to leave
Va,
duerme, muere
marcan un
proceso.
Se va, se
duerme, se muere
marcan un
instante acabado, una acción perfectiva.
10. SE PASIVO |
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Estos
ejemplos ilustran el valor similar de la pasiva refleja (con se)
y la pasiva perifrástica (ser + participio).
En la
pasiva refleja se requiere un sujeto paciente, el verbo siempre está conjugado
en tercera persona singular o plural y en general no se admite complemento
agente (aunque puede aparecer y se considera correcto). El énfasis está en la
acción y el objeto (sujeto paciente) sobre el que recae esa acción, no en el
sujeto que la lleva a cabo. Tiene cierto tinte de impersonalidad (y por ello a
menudo resulta difícil distinguirlo del pronombre se con valor
impersonal, que veremos más adelante), porque normalmente no aparece con el
sujeto. Aunque es posible adjuntar el complemento preposicional [por + nombre]
para referirse al sujeto, pero no es muy común.
El verbo
debe ser transitivo, de lo contrario no podría exigir un objeto directo en la
activa, transformado en sujeto paciente en la pasiva. Sólo aparece en la forma
se. No tiene paradigma verbal, pues se trata de un componente
oracional.
La
posición del sujeto depende de si éste supone una información nueva, remática
(en cuyo caso ocupará una posición preverbal) o conocida, temática (y,
entonces, ocupará una posición posverbal).
La
diferencia
entre la pasiva perifrástica y la pasiva refleja radica en el hecho de
que la primera puede tener como intención dejar claro quién lleva a cabo la
acción (información que se pierde en el segundo caso, donde la información que
interesa transmitir es la acción) y también en el registro de lengua: la
primera pertenece a un registro más culto.
El sujeto,
en las construcciones pasivas con se, queda escondido. La intención del
emisor no es tanto marcar quién realiza la acción. También afirma este autor
que el uso de la pasiva está más extendido que el de la pasiva refleja, hasta
el punto de que está contribuyendo a la desaparición de ésta construcción.
Otra
diferencia entre pasiva refleja y pasiva con se es, como afirma este autor,
que la acción de la pasiva refleja es normalmente intencionada. Y no tiene por
qué ser así en las pasivas con se:
En los
exámenes se vieron los nombres de los participantes
Se oyeron
unos gritos en la calle
Frente a:
Los nombres de los participantes fueron vistos
Unos gritos fueron oídos en la calle
(?)
La marca
de interrogación significa que, pese a que la oración no parece del todo
agramatical, resulta extraña al hablante y no suena bien.
La pasiva
refleja suele necesitar de un verbo agentivo, un verbo que muestra una acción
intencionada por parte del sujeto. De lo contrario, no es posible esta
construcción, o suena extraña, y se prefiere la pasiva con se.
Unos ruidos fueron oídos /
Se oyeron unos ruidos.
La
construcción de pasiva con se necesita, como decíamos antes, de un verbo
transitivo. Pero también admite un verbo intransitivo con uso transitivo. Por
ejemplo:
Se
vive la vida
El sujeto
(el sujeto gramatical)
aparece, por lo general, pospuesto al verbo.
También,
con una pasiva con se y no con la
perifrástica
se consigue que el texto fluya mejor, sea de más fácil lectura, más accesible,
más simple, la construcción con pasiva
perifrástica
aporta rigidez al texto.
Como bien
afirma Elena de Miguel en su artículo sobre el aspecto en la Gramática
Descriptiva, los verbos estativos, es decir, los que no se pueden
interpretar como una acción que se puede volver a realizar, no admiten la
pasiva perifrástica (tener, poseer, estar, ser...)
11. SE IMPERSONAL |
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El se
impersonal no tiene un sintagma nominal en concordancia con el verbo, pues
no tiene sujeto expreso. Sólo aparece esta forma, se. Se recurre a la
construcción impersonal cuando no se desea nombrar al sujeto, o cuando sólo
interesa remarcar la importancia de la acción verbal. El se en este
caso no es un pronombre, no tiene una función nominal. Como afirma Gómez
Torrego, es una partícula encubridora de actor.
La
pragmática, disciplina que estudia el significado a partir del contexto, da
cuenta del porqué del uso de construcciones impersonales en ciertos casos. Por
ejemplo, cuando no queremos implicarnos en decir quién ha sido el autor de
algo, porque no queremos salir perjudicados, o no queremos que se sepa.
Existen
otras formas de crear un enunciado impersonal. Por ejemplo:
1. Tercera
persona del plural:
En esta
pastelería venden unas tartas de chocolate buenísimas
2.
Pronombre indefinido uno:
Uno no
sabe nunca lo que el mañana le va a deparar
3.
Pronombre personal tú (elidido o no):
En esta
ciudad, si (tú) luchas duro consigues lo que te propones
4.
Pronombre personal nosotros (el hablante se incluye)
En esta
empresa nos matamos a trabajar y ganamos un sueldo mínimo
5.
Pronombre personal vosotros (el hablante se excluye)
En este
banco, trabajáis muchísimo y os olvidáis de vuestra vida personal
6. Pasiva
La
catedral fue construida en 1850
Se
impersonal. Diferencias respecto al se pasivo:
- Siempre
indefinido y humano
- Puede ir
sin objeto directo
- Puede
aparecer con verbos intransitivos
- Siempre
en singular
- Se
pierde la conexión que se pasivo tiene con el objeto directo.
- El
sujeto, que no aparece, es de carácter universal. El sujeto de la pasiva es de
carácter general, pero es alguien específico, que simplemente no queremos
mostrar. Compárese: En Barcelona se come muy
bien
- El
complemento agente (por + sustantivo) no puede aparecer en la impersonal, pero
sí en la pasiva (aunque no es muy común).
CONCLUSIONES
Hemos
aprendido que hay once tipos de
valores para el
se. Son átonos. Unos tienen función de objeto directo o indirecto
dentro de la oración, otros no. Algunos pueden ser duplicados (reflexivo,
recíproco, indirecto). Los que no tienen función (se pasivo, se impersonal, se
accidental, se intransitivador, se pronominal, se emotivo, se aspectual) son
marcas dentro de la oración que muestran alguna característica (como la marca
de impersonalidad, la marca de pasividad, la transformación del verbo de
transitivo en intransitivo...). También hemos visto que en algunos casos la
línea divisoria entre dos tipos de pronombres es muy fina, pues existen
simlitudes entre ellos, lo cual lleva a confusiones entre docentes y
estudiantes. Es el caso, por ejemplo del se pasivo e impersonal. Pero hemos
visto cómo se pueden distinguir y también reconocer que en algunas ocasiones
dos interpretaciones son posibles. Hemos comprobado cómo los factores
sintácticos, semánticos y pragmáticos juegan un papel importante en la
clasificación y comprensión de estas unidades lingüísticas. Por ejemplo, en
algunos casos es un factor sintáctico (concordancia verbo / sujeto pospuesto)
el que determina que una construcción es pasiva y no impersonal. O, por
ejemplo, es un factor de índole pragmática el que lleva al hablante a usar una
expresión impersonal, para generalizar y evitar nombrar al sujeto.
Hemos
podido comprobar que es necesario un estudio detallado de cada caso para
llegar a comprenderlos todos y ver el cuadro completo, y que ese estudio debe
ser minucioso, con muchos ejemplos y explicaciones gráficas, y que contrastar
casos ayuda a diferenciarlos.
Los
diccionarios en general no especifican qué tipo de pronombre emplea tal verbo,
puesto que a menudo un verbo puede aceptar más de un pronombre. Simplemente
especifican que puede usarse como pronominal. Es conveniente conocer el
significado de las abreviaturas para interpretar el uso de los verbos y
aplicarlos correctamente. También sería conveniente que los diccionarios
presentaran entradas diferentes para los verbos pronominales que no tienen
versión no pronominal o cuya versión pronominal posee un contenido semántico
distinto.
Un método
que consideramos adecuado para explicar estos valores del se en el aula es el
de la comparación, el contraste de las formas, pues arroja luz a la
interpretación de los pronombres. La definición de cada pronombre no suele
ofrecer dificultad, pero la distinción entre ellos sí. Definirlos y
compararlos es una manera de llegar a comprenderlos mejor.
Es
necesario ofrecer no sólo la definición, sin otras pauta que pueden ayudar a
docente y aprendiz a identificar el pronombre y usarlo correctamente. Por
ejemplo, el hecho de que el impersonal siempre se presenta en singular, o que
el recíproco sólo admite el plural, o que el reflexivo puede admitir la
expresión 'a sí mismo'... Cuantas más características se ofrezcan, más clara y
evidente será para todos la descripción de cada tipo de pronombre.
El
aprender este tema ayuda también a preparar al docente y aprendiz para futuras
investigaciones, amplia su conocimiento y lo hace más preparado, abierto,
conocedor.
Bajo todas
las explicaciones de los pronombres se esconde una lógica de la lengua. Y ese
es un factor que el docente debe tener siempre en mente: no se trata de
explicar la gramática como algo severo que tiene que ser así, sino como un
conjunto de reglas lógicas. Y explicarlas como un juego de reglas, un juego
que puede resultar muy divertido, pues se trata de descubrir por qué hablamos
de la forma que hablamos.
BIBLIOGRAFÍA
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http://www.cvc.cervantes.es
http://www.allinfoabout.com
http://www.escuelai.com
http://www.ompersonal.com
http://www.learnspanish.com
Sitio en
la Red con la información sobre la conferencia que impartí sobre este tema en
el Instituto Cervantes de Nueva York:
http://www.cervantes.org/Navegacion_NY.asp?CodCentro=27&CodIdioma=2&CodMenu1=3
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