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Los adverbios de modalidad. Los adverbios de duda: quizá(s), tal vez,
acaso, a lo mejor
Mª PILAR
MARCHANTE CHUECA
Universidad de Zaragoza
pilastroes@yahoo.es
1. INTRODUCCIÓN
El
presente artículo trata de los considerados adverbios de duda quizá(s), tal
vez, acaso y a lo mejor, aplicados a la enseñanza del español como
segunda lengua, unidades que, tanto a los estudiantes como a los profesores
que las estudian, suscitan siempre incertidumbre, indecisión, suspicacia,
reparo, cuestión, titubeo, perplejidad, recelo..., sustantivos que definen la
cuestión que hoy en día existe en relación con las unidades tal vez,
quizá(s), acaso y el modo verbal que han de utilizar donde la
oposición indicativo / subjuntivo está presente. Una de estas controversias la
encontramos en la página 87 del Archivo del Foro didáctico creado por el
centro virtual del Instituto Cervantes:
http://cvc.cervantes.es/foros/default.asp
En 2003 se
generó un debate con respecto al uso del indicativo o del subjuntivo en el
adverbio acaso
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=47460
A esta
pregunta se le sumaron diferentes respuestas con las que los distintos autores
no estaban de acuerdo, polémica surgida por la opinión de una de las autoras
que afirmó lo siguiente: "Cuando el verbo va delante de acaso, siempre
va en indicativo; cuando el verbo está detrás, puede ir en indicativo o en
subjuntivo dependiendo del grado de la duda"
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=47528
Una
segunda respuesta que encontramos en
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=47818
fue dada
por mí en el que traté de demostrar que la regla dada no era del todo válida
ya que acaso muestra diferentes usos que van más allá de la posición
antepuesta y pospuesta del verbo para saber si un estudiante de español debe
poner indicativo o subjuntivo. Comenté, de hecho, que en el Diccionario de
uso del español de María Moliner se afirma que acaso en frases
interrogativas equivale a ¿Es que...? y sirve para introducir una
pregunta que es más bien la expresión de una duda, de modo que en este tipo de
oraciones dicho adverbio debe utilizar el modo indicativo.
Las
siguientes respuestas continuaron con la discusión sobre las reglas
gramaticales que se pueden consultar en
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=48043
y
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=48188
Terminó
ésta con la respuesta dada en foro por Concha Moreno que afirma que lo
interesante de los adverbios como acaso es que manifiestan el modus
de la oración en la que se insertan. Así, acaso refleja la actitud del
hablante frente al dictum: dubitativa, aseverativa, etc. Desde el
momento en que incluimos la perspectiva del hablante, la presencia del
indicativo o del subjuntivo dependerá de su intención más o menos dubitativa.
Ese grado se marca en este caso con la aparición de un modo u otro dando como
resumen las siguientes reglas: acaso + verbo en indicativo / subjuntivo, verbo
en indicativo + acaso, oraciones interrogativas donde aparece acaso +
indicativo. Véase en
http://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=50581
De las
explicaciones atribuidas a la pregunta sobre si acaso ha de ir con
indicativo o subjuntivo, surgen dos nuevos conceptos o perspectivas en
relación con la categoría adverbio: la actitud del hablante que viene
explicada a través del modus y del dictum.
Es la
modalidad, la que aporta una distinción gramatical entre modus y
dictum que resulta importante e imprescindible para que un profesor de
español pueda comprender la extraordinaria complejidad que comporta este tipo
de adverbios, puesto que esta oposición es el núcleo de toda explicación. Sin
embargo, es indudable que muchos que se dedican a la enseñanza del español se
pregunten a qué se refieren los lingüistas con dichos términos a pesar de la
explicación dada por Concha Moreno en el Foro Didáctico del Instituto
Cervantes. Pues bien, el dictum es el contenido representativo de la
oración frente al modus que se realiza gramaticalmente mediante la
modalidad o actitud del hablante ante el contenido representativo:
aseverativo, interrogativo, dubitativo, exhortativo, exclamativo,
desiderativo, y mediante la poralidad
1,
esto es, tal y como afirma O. Kovacci explica que en la oración el dictum
es lo común al significado, el constituyente mientras que el modus es
considerado como el exponente de figuras tonales, modos verbales, etc.
Cabe
mencionar que en la concepción tradicional que se tenía del adverbio, ningún
gramático, hasta hace unos años, pensó en que dicha categoría podía ir
acompañada de unos actos de habla y de rasgos suprasegmentales como, hoy en
día, se le atribuyen y que resultan relevantes en su concepción, es decir, que
antes se le atribuían propiedades gramaticales, sintácticas, pero no se dieron
cuenta de que el adverbio posee también propiedades fónicas y pragmáticas,
propiedades que el profesor de español podría o debería empezar a tener en
cuenta en clase de ELE confiriéndoles así una perspectiva bien distinta que,
en ciertas ocasiones, no encontramos ni en los manuales de español ni en
nuestras propias clases.
Tradicionalmente, se entendía como modalidad todo lo que estaba relacionado
con el modo o modos del verbo. Ahora bien, la modalidad va mucho más allá
según palabras de Girón Alconchel
2
que afirma lo siguiente: "El modo verbal es el núcleo gramatical de la
categoría de la modalidad. Pero ésta es una categoría lingüística más amplia.
Podemos definir la modalidad, en un sentido amplio, como un modo de validez
del enunciado, motivado psíquicamente y expresado con medios lingüísticos (es
decir, gramaticales o no gramaticales)" (Zavadil, 1979: 76).
Hay en
esta noción de modalidad una palabra clave para entender la nueva proyección
de modalidad diferente, esto es, psíquicamente. Así pues, si la
modalidad expresa la actitud del hablante, es lógico que a dicha categoría se
le atribuyan elementos básicos como la realidad, la eventualidad y la
afectividad de modo que estos elementos forman parte del pensamiento, pero
también lo son del contenido lingüístico, es decir, si los componentes del
pensamiento son intelecto, voluntad y sentimientos, éstos estarán presentes
siempre en el hablante y en su actitud, pero también en el oyente que puede
concebir la actitud de otra persona de distinta forma respecto de lo que
entiende el emisor.
Debido a
esta modalidad proyectada por el hablante, nos encontramos en español casos
donde los adverbios de duda quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor
son capaces de expresar consejos, sugerencias, temor, esperanza. Obsérvense
los siguientes ejemplos:
- Quizá
deberías ponerte el vestido azul. Te queda mejor (sugerencia o consejo)
- Si no
gano suficiente dinero, a lo mejor no puedo pagar el piso (temor)
- Si gano
mucho dinero, a lo mejor puedo pagar el piso que quiero (esperanza)
Si bien,
como se afirma en la cita de Girón Alconchel, la modalidad es motivada
psíquicamente con medios lingüísticos no gramaticales como los mencionados en
los ejemplos precedentes. Ahora bien, conviene destacar que en el caso de
quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor con el modo indicativo
encontramos un medio lingüístico gramatical con el que cuentan en el lenguaje
coloquial muchos hablantes nativos y que no resulta aceptado aunque sí
bastante usado en el español actual, es decir, el uso de estos adverbios con
el futuro simple o también llamado, por otras gramáticas, futuro imperfecto.
Un ejemplo como tal vez vendrá mañana viene siendo utilizado por la
entrada de lenguas tales como el catalán, el francés o el italiano, de modo
que, no es una verdadera construcción de la lengua española y éste resulta ser
uno de los aspectos no tratados en la enseñanza del español, al igual que los
ejemplos citados que demuestran que las unidades que nos ocupan van más allá
del valor de posibilidad.
2. LOS ADVERBIOS DE DUDA: RESUPUESTOS TEÓRICOS
Bien es
sabido que los adverbios de duda tales como quizá(s), tal vez, acaso y
a lo mejor se incluyen dentro de la clasificación de los considerados
adverbios de modalidad epistémicos, es decir, el eje de la posibilidad-seguridad
3.Sin
embargo, este tipo de unidades debería ser incluido en el eje deóntico, esto
es, el eje de los sentimientos. Si tenemos en cuenta uno de los significados
que María Moliner atribuye a la locución a lo mejor, observamos que
dicha locución es capaz no solamente de mostrar duda sino también de expresar
temor o esperanza. Este uso viene expresado en la mayoría de las ocasiones a
través de la entonación en la expresión oral, esto es, mediante el uso de
rasgos suprasegmentales, valores que vienen representados en la expresión
escrita a través de los signos de puntuación y que muestran tales
sentimientos:
- ¡A lo
mejor apruebo el examen! ¡Era tan fácil! (esperanza)
- A lo
mejor suspendo el examen...¡Era tan difícil! (temor)
2.1. ÍNDICES DE MODALIDAD
Ofelia
Kovacci afirma que este tipo de adverbios han de ser entendidos como índices
de modalidad, esto es, como índices de actitud, esto es, modalidades
declarativas y dubitativas que presentan modos verbales diferentes. Se refiere
al modo indicativo y modo subjuntivo expresando así duda,
posibilidad y probabilidad que reclaman quizá(s), tal vez,
acaso, a lo mejor. Afirma Kovacci que existe una gradación de la expresión
dubitativa entre la inclinación del hablante hacia la afirmación de la verdad
del dictum y su inclinación hacia la negación de dicha verdad, de modo
que esto explica porque este tipo de adverbios usa en el primer caso el
indicativo mientras que para la negación usan el subjuntivo. Esta es una de
las posibles interpretaciones que permiten explicar la oposición indicativo /
subjuntivo con la que los adverbios tal vez y quizá(s) juegan
habitualmente en español, frente la locución a lo mejor y que nunca
rige subjuntivo. En cuanto a acaso se podría decir que es sinónimo de
quizá(s) y tal vez según los diccionarios pero habría que
analizarlo muy bien porque es más probable su uso en indicativo que en
subjuntivo, sin embargo, también atribuye la negación de una verdad:
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De estos
ejemplos se deduce que en indicativo todos los ejemplos son válidos y que no
suponen ningún problema, frente al subjuntivo en donde dos de los casos no son
aceptables. En definitiva, adverbios como quizá(s), tal vez, acaso y
a lo mejor, cumplen, dice Kovacci
5,
la función lexémica de índices de actitud del hablante, esto es, el
significado concreto o específico que el hablante quiera transmitir usando uno
de estos cuatros adverbios, pues, sin quererlo, es muy posible que
automáticamente use uno de ellos debido al significado que lleva implícito.
2.2. OPERADORES PRAGMÁTICOS
Una
segunda interpretación que parece interesante resaltar es la realizada por Ana
María Barrenechea que habla de operadores pragmáticos y dice que dentro
de ellos se encuentran subclases que se denominan "de actitud oracional" y que
se corresponden con los indicadores de actitud del hablante con respecto al
contenido del discurso. En las gramáticas suelen estar denominados de
distintas formas: adverbios oracionales o de oración,
proposicionales o de preposición, adverbios predicativos,
adverbios modales o de modalidad. Dentro de estos indicadores de
actitud oracional, Barrenechea distingue distintas clases y los adverbios
quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor son incluidos en el grupo de
la gradación en el discurso aseverativo y dentro del mismo son admitidos en la
subclase de la suspensión motivada de la aserción que es, en realidad, una
posibilidad que la lengua ofrece al hablante para poder indicar su poca
seguridad o para rehusar la responsabilidad de un juicio ya dado. También se
puede expresar la afirmación de más a menos probable o también puede reforzar
la absoluta certeza. En definitiva, con estos adverbios se expresa la duda y
la inseguridad mediante la actitud del hablante.
2.3. DISJUNTOS, ADJUNTOS Y CONJUNTOS
Otra
clasificación que cabe ser mencionada y que es la que más discierne de las
mencionadas anteriormente es la realizada en 1969 por Greenbaum, entendiendo
tres tipos de adverbios de modalidad: disjuntos, adjuntos y
conjuntos. Según esta clasificación los adverbios quizá(s), tal vez,
acaso y a lo mejor, pertenecen a los disjuntos. Éstos a su
vez se dividen entre los que son de estilo y los que son de actitud. Los
primeros tratan la manera de decir la opinión y la valoración de la opinión
del hablante mientras que los segundos valoran la actitud del hablante y se
contextualizan en un marco afectivo. Ahora bien, los adverbios que nos ocupan
poseen características de ambas interpretaciones pues están capacitados para
dar una opinión o una valoración:
- A lo
mejor no llega en punto... Como es tan impuntual... Ya sabes.
- ¿Acaso
no lo sabes?... Me parece extraño pues la semana pasada te lo sabías todo al
dedillo.
Con estos
dos casos se demuestra que dichos adverbios pueden ser disjuntos de estilo
pues el hablante está valorando al interlocutor como en el segundo caso o bien
valora a una tercera persona que no está presente y se lo dice a quien le
escucha. Pero también pueden ser disjuntos de actitud pues también
pueden valorar la actitud del hablante en casos en los que el interlocutor
puede interpretar lo que dice el hablante e incluso interpretarlo de forma
diferente:
- Pues, no
sé... Es un poco extraño que la clase no haya empezado todavía...
* Tal
vez no haya podido venir el profesor... ja, ja, ja.
- ¡Quizá
esté enfermo!
* Pero,
¿qué dices? ¡No ves que me estoy riendo!
- Pues,
no. Pensaba que era verdad...
* Pues no.
Lo he visto en el autobús esta mañana.... ¡Pareces tonta!
- A lo
mejor el tonto eres tú...
Estos
adverbios se ajustan a las características de los adverbios modales
actitudinales y como tales poseen las siguientes propiedades y características
que son propias de ellos y que ayudan a comprender mejor su funcionalidad:
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La
propiedad cuarta no es útil para la locución adverbial a lo mejor pues
va siempre en indicativo y su comportamiento es completamente diferente de los
otros tres adverbios.
Otro de
los presupuestos que se ha de tener en cuenta y que no se incluyen en las
propiedades mencionadas en relación con este tipo de adverbios es que los
hablantes de español son capaces de utilizar dichas unidades como respuesta,
de manera que no aparezca explícitamente el verbo, aunque se sobreentienda.
Así, quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor pueden presentarse
desde una perspectiva bien distinta de la que se suele realizar en las clases
de ELE. Obsérvense los siguientes ejemplos en los que el modo verbal ya no
resulta el problema fundamental en este tipo de construcciones independientes:
- ¿Crees
que ganaremos el partido mañana?
- Tal
vez / quizá / a lo mejor
Esta
destacada economía del lenguaje es un índice de actitud del hablante que, de
alguna forma, facilita el recurso lingüístico al estudiante de español siempre
que se encuentre con uno de sus grandes problemas con los que se enfrenta en
su aprendizaje del español: usar indicativo o subjuntivo.
Además del
uso de estos adverbios como respuesta que muestran la elisión del verbo, cabe
señalar otra estructura con la que cuenta no solo el hablante nativo sino
también el alumno y en la que aparecen categorías como sustantivos, adjetivos,
adverbios bien separados bien combinados, en concordancia y sin necesidad de
utilizar el verbo. Obsérvense los siguientes ejemplos en donde, de nuevo, la
actitud del hablante juega un papel muy destacado:
- Es mejor una demora impuesta por la prudencia que una dificultad ("acaso
irreparable") en pleno vuelo
- Otra niña (también rubia, tal vez cuatro años, asimismo con muñeca)
se había acercado
- Tal vez algo parecido a un ascenso en la Sociedad Anónima
3. PROPUESTA DIDÁCTICA EN CLASE DE ELE: QUIZÁ(S), TAL VEZ, ACASO, A LO
MEJOR
3.1. ASPECTOS GENERALES
La
propuesta didáctica trata de aproximarse en la medida de lo posible a un
enfoque pragmático-comunicativo que presenta no solo reglas gramaticales sino
también unas propiedades semánticas y rasgos suprasegmentales. La entonación
que aportan en español adverbios como quizá(s), tal vez, acaso y a
lo mejor es muy interesante para que a este tipo de alumnos se les pueda
explicar los diferentes tonemas que usamos los españoles y qué es lo que
significan realmente, pues son elementos que, en definitiva, forman parte de
la comunicación de los hablantes nativos, tal que se generan una serie de
códigos que un interlocutor que los desconoce es muy posible que no llegue a
entender lo que el emisor está queriendo comunicar exactamente.
La unidad
didáctica se distribuye en dos partes. La primera trata de presentar una parte
teórica, aplicando tanto las tradicionales explicaciones gramaticales básicas
como las propiedades semánticas y suprasegmentales. La segunda parte se centra
en aplicar dichas explicaciones mediante actividades que comprenderán las
cuatro destrezas de toda lengua: oír, hablar, escribir y leer. Siendo un
enfoque puramente pragmático, dichas actividades se aplicarán a contextos,
pues es la única forma de entender estos actos de habla. La comunicación está
integrada por una serie de modos de comportamiento vinculados a los distintos
usos y enfoques de los adverbios quizá(s), tal vez, acaso y a lo
mejor. En este caso aparecen incluso elementos proxémicos y kinésicos,
esto es, comunicación no verbal que hace distinto el lenguaje, de modo que un
extranjero debería aprender dichos códigos para comunicarse adecuadamente.
Estos comportamientos que integran la comunicación no verbal son, además de la
entonación, las palabras, el gesto y la mímica, la mirada, el espacio
interindividual, las reglas sociales de utilización del lenguaje según el
tema, el lugar, el interlocutor y la relación con el interlocutor.
En
definitiva, lo que tratamos con esta propuesta y enfoque es, por una parte,
desarrollar el input o aducto para que el nivel de conocimientos
del estudiante posea estructuras lingüísticas ligeramente superiores a las de
su competencia
actual. Y, de otra parte, un tipo de implicación
pragmática
entendida, didácticamente, como implicatura, esto es, una información que el
emisor hace de un mensaje en el que hace manifiesto a su interlocutor
implícitamente.
3.2. ACTIVIDADES
Una
actividad que se podría llevar a cabo dentro del aula con un grupo de alumnos
de un nivel superior e, incluso, avanzado, acerca de dichos adverbios con sus
correspondientes gestos o mímica y sus rasgos suprasegmentales sería la
siguiente:
a) La
primera parte de la actividad consiste en dividir a los alumnos en dos grandes
grupos.
Al primer
grupo se le da una pequeña actividad y al otro grupo otra distinta de modo que
ninguno de los dos grupos debe saber lo que tiene que hacer el otro. A ambos
se les distribuyen las instrucciones que el profesor considere necesarias para
realizar esta primera parte de la actividad que consiste en que uno de los
grupos tendrá asignada la labor de crear frases o contextos con los adverbios
quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor, aplicando según las
explicaciones dadas anteriormente por el profesor sobre las distintas
entonaciones que pueden admitir. El trabajo lo realizarán entre todos pero al
final cada uno de los componentes del grupo deberá tener un contexto o frase
con un tipo de entonación bien irónica bien de suspensión.... que signifique
algo para la siguiente parte de la actividad. El mismo proceso tendrán que
realizar los estudiantes que componen el otro grupo que se ocuparán de
interpretar de forma conjunta los distintos rasgos gestuales.
b) Una vez
terminado este proceso el profesor explicará a los alumnos el porqué de esta
elaboración pues consiste en que cada uno de los alumnos trabaje de forma
individualizada su interpretación. Antes de eso tiene que salir a la pizarra y
escribir su contexto o frase si se trata de elementos tonales y realizar el
gesto que ha elegido. El equipo contrario tiene que tratar de comprender y
explicar que es lo que significa cada uno de los ejemplos mostrados. Si no son
capaces de conseguirlo la persona involucrada junto con sus compañeros de
grupo tiene que explicar cual es la interpretación correcta una vez
supervisada por el profesor.
c) Tras
este primer acercamiento a los elementos no verbales que dichos adverbios de
modalidad pueden presentar en el español coloquial, los alumnos continuarán
con la misma dinámica. En este caso el docente intentará que tales
explicaciones las apliquen a contextos reales con los que se pueden encontrar
en la vida diaria española. Así, éste indicará a los alumnos que deben elegir
una pareja y formar grupos de dos. Después deben trabajar juntos para crear un
contexto real en donde se vean obligados a usar los adverbios quizá(s), tal
vez, acaso y a lo mejor, aplicándoles, nuevamente, rasgos tonales y
gestos. Creados los diálogos los autores tendrán que prepararlo para
interpretarlo. El resto de la clase observa atentamente con el objeto de
tratar de averiguar lo que están diciendo exactamente.
3.3. HACIA UNA PROPUESTA COMUNICATIVA
Así pues
esta actividad tendría como base la interacción pues ésta se sustenta,
fundamentalmente, en la forma dialogada con un carácter, meramente, oral que,
en este caso, se centra en los adverbios de modalidad epistémica dentro del
eje de la posibilidad a la imposibilidad.
No
obstante, estas actividades basadas en la comunicación no verbal no se pueden
aplicar no sin antes haber explicado la comunicación verbal ya que ambas se
complementan de modo que la una sin la otra no tendrían sentido para poder
presentar una unidad didáctica completa de enfoque comunicativo. En los
manuales de español para extranjeros enfocados de este modo son muy diferentes
y, en algunos casos, resultan incompletos cuando se trata de este tipo de
adverbios sobre todo con quizá(s) y tal vez. Prácticamente todos ellos
comienzan con explicaciones de tipo gramatical y de como estos adverbios
afectan al modo verbal y lo que pueden significar o expresar. Sin embargo
estas explicaciones, según nuestro punto de vista, deberían completarse
mediante los elementos no verbales como ya he explicado anteriormente, pero
sobretodo en la comunicación verbal dichas construcciones deberían llevar
incorporadas las actitudes del hablante que hacen que cambien por completo el
significado, sus interpretaciones. Por otra parte, es de una extraordinaria
relevancia ciertas explicaciones que se pueden incorporar a las que
tradicionalmente se han dado y que se basan en los propios significados que de
estos cuatro adverbios podemos encontrar en los diccionarios, de forma que,
estos datos léxicos cambiarían muchas de las reglas que, en la actualidad,
seguimos enfrentando en la enseñanza del español. Veamos, pues, una
comparación de los usos que tres grandes diccionarios recogen de los cuatro
adverbios de duda que estamos analizando.
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Así pues,
y teniendo en cuenta todo lo mencionado en el presente artículo en relación
con estos adverbios, presentamos una unidad didáctica de español para
extranjeros con un acercamiento hacia un enfoque comunicativo en el que
aparecerán, en primer lugar, reglas gramaticales correspondientes a las
unidades que hemos analizado. En segundo lugar, presentaremos algunas
actividades relacionadas con dichas explicaciones para que los alumnos puedan
practicarlas y estar así, en contacto, con este tipo de construcciones. Ésta
sería, pues, la propuesta para estos cuatros adverbios que muchos de los
manuales tradicionales los incluyen dentro de las denominadas oraciones
independientes. En principio esta unidad está destinada a hablantes de español
con un nivel en el que el estudiante sea capaz de hacer frente al uso de las
reglas gramaticales sobre la oposición indicativo / subjuntivo y, de otra
parte, que sea capaz de interpretar tanto los índices de actitud del hablante
como los correspondientes significados que los rasgos suprasegmentales aportan
a estos cuatros adverbios.
1.
¿Para qué cree usted que los españoles usamos estos adverbios en español? ¿Qué
pueden expresar exactamente en español? ¿Cree usted que significan y expresan?
¿Cuáles son los modos verbales que admiten cada uno de ellos? Para facilitarle
sus hipótesis vamos a ayudarle para este planteamiento principal mediante los
siguientes ejemplos:
-
Quizás viene / venga cuando termine la película...
- A lo
mejor viene / *venga cuando termine la película...
-Tal
vez viene / venga cuando termine la película...
- Acaso
viene / venga cuando termine la película...
2.
A continuación el profesor deberá explicarle cada uno de los distintos
significados, interpretaciones de estos verbos y porque en algunos casos se
usa el indicativo y en otras el subjuntivo.
-
Pueden
expresar generalmente: duda, hipótesis, probabilidad,
posibilidad...
- Pueden
llevar indicativo o subjuntivo dependiendo de lo que el hablante quiera
expresar o trasmitir al interlocutor, es decir, según el índice de actitud
elegido por el emisor:
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Estas
reglas pueden ser vinculadas con el cuadro mencionado en este apartado del
artículo, que recogen algunos diccionarios, los distintos usos y casos de
estos adverbios que ayudan, en cierta forma, a confirmar ejemplos en los que
el subjuntivo puede ir, perfectamente, delante del adverbio. Tomemos el
segundo uso de acaso recogido en el diccionario de Manuel Seco, que
afirma que dicha unidad sigue a la conjunción si en
la expresión de una condición hipotética: A veces, por si acaso. En
este caso, la actitud del hablante hace que en este tipo de construcción
aparezca tanto el modo indicativo como el subjuntivo:
- Vamos a dejar el tema por si acaso que nunca se sabe. Las paredes
oyen
- Dejemos el tema por si acaso que nunca se sabe. Las paredes oyen
Con estos
ejemplos queda demostrado que la regla básica conocida y usada en la enseñanza
del español para hacerle comprender a un estudiante el uso del indicativo y
subjuntivo con estos adverbios no siempre funciona. Así, estos casos deberían
ser llevados al aula por el profesor de español siempre y cuando el nivel de
competencia de sus alumnos sea C1 (dominio operativo y eficaz) o bien C2
(maestría).
3.
Según estas explicaciones, ¿crees que solo se pueden expresar duda o
probabilidad con estos adverbios o crees que pueden tener significados
distintos? Para saberlo tendrá que realizar una actividad en la que debe
formar un grupo de dos a cuatro personas. Este trabajo consiste en que el
profesor deberá proporcionarle diccionarios monolingües donde deberá buscar
los distintos significados de cada uno de los cuatro adverbios y anotarlos en
una hoja. Una vez terminada esta primera fase, usted deberá localizar aquellos
significados que no conozca y que le resulten nuevos. Entre todos los
compañeros deberán comentar esos significados, en qué contextos se podrían
usar y ejemplificarlos mediante una situación real en clase
9.
En el caso en el que no fueran capaces de plantear los distintos contextos, el
profesor deberá proporcionarles algunos de ellos para poner en práctica dichos
significados
10.
Una vez escritos los contextos imaginados por cada grupo, éstos deberán
entregarlos al profesor para su posterior corrección tanto gramatical,
expresiva... Y tendrán que situar dicho contexto dentro del aula ante sus
correspondientes compañeros para entender los nuevos significados que estos
cuatro adverbios conservan en español.
4.
Otra actividad comunicativa que se planteará es la de jugar con las
interpretaciones que hablante e interlocutor que pueden encontrarse en español
con contextos en los que aparecen dichos adverbios. Primero tendrán que
escribir una situación en la que existe una cierta confianza entre ambos
elementos comunicativos del lenguaje y después una segunda situación en la que
no existe dicha comprensión o conocimiento de uno y otro. Así usted práctica
la expresión escrita. Después el profesor intercambiará dichos contextos entre
los compañeros para poder ver si son capaces de entender lo que un hablante le
quiere transmitir
11.
5.
Una vez terminada la actividad el profesor repartirá una hoja con las
distintas manifestaciones de estos verbos que nada tienen que ver con la duda
y dará diferentes ejemplos:
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A estas
reglas dadas por el docente se le ha de sumar el cuadro comparativo incluido
en líneas precedentes de los usos y significados de los tres diccionarios,
recordemos el DRAE, el de María Moliner y el del español actual de Manuel
Seco, cuadro que utilizarán los alumnos con el fin de profundizar en estos
adverbios como unidades léxicas. Analizarán en grupo cada uno de los usos y
construcciones gramaticales recogidas en dichos diccionarios y, finalmente,
pondrán en práctica toda la información escribiendo una historia o un diálogo
entre los componentes de cada grupo. De este modo la adquisición de estos
adverbios de duda queda manifiesta a través de la expresión escrita.
Posteriormente, leerán en voz alta sus composiciones escritas y, entre todos,
comentarán cuál es la que más les ha gustado.
6.
Otra de las actividades que proponemos trata de una serie de reglas que no
presentan la oposición indicativo / subjuntivo y que podemos encontrar en el
español actual:
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considera
que los alumnos no tienen el suficiente nivel para desarrollar esta actividad
presentará este cuadro con sus reglas y sus ejemplos. Si, por el contrario,
los alumnos demuestran tener el nivel adecuado para la actividad que
proponemos a continuación, entonces el profesor guardará para el final de la
misma dichas reglas. Así pues, la actividad tiene como objetivo la comprensión
lectora sobre un cuento de Mario Benedetti que lleva por título "Acaso
irreparable", un cuento que consta de cuatro páginas y que se encuentra en la
siguiente dirección:
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/memorias/entrale_autor/cuentos/benedetti.htm
Los
alumnos a través de la lectura de este cuento deberán localizar todos los
casos en que aparecen los adverbios de duda quizá(s), tal vez, acaso y
a lo mejor. Siete son los ejemplos:
- No ignoraba, por supuesto, la clásica argumentación: siempre es mejor una
demora impuesta por la prudencia que una dificultad ("acaso irreparable")
en pleno vuelo.
- Quizá lo llevarían a aquel cabarete cuyo strip-tease tanto había
impresionado, dos años atrás, al flaco Pereyra.
- ¿Acaso usted no cree que se trata de una falla mecánica?"
- Otra niña (también rubia, tal vez cuatro años, asimismo con
muñeca) se había acercado.
- Rivera tuvo la sensación de que había logrado un avance, tal vez algo
parecido a un ascenso en la Sociedad Anónima.
- Quizá era eso lo que siempre había buscado en su vida,
- Quién te dice, a lo mejor nos vemos.
A partir
de estos ejemplos los alumnos deberán crear las reglas gramaticales
pertinentes, bien de forma individual bien por grupos, según lo estime el
profesor. Éste irá supervisando el trabajo que se pondrá en común en el aula.
Para finalizar, el docente les dará el cuadro con las reglas y los ejemplos.
7.
La última actividad que sugerimos para llevar a cabo la práctica de quizá(s),
tal vez, acaso y a lo mejor se centra en la práctica de la
comprensión auditiva y de la expresión oral. Ambas se centran en la cantante
Paulina Rubio. La primera actividad presenta un texto con curiosidades sobre
esta cantante mejicana que plantea dos objetivos. El primero es para que los
estudiantes conozcan a la cantante que van a escuchar en la segunda parte de
la actividad. El segundo objetivo de esta información sirve para poner en
práctica los adverbios de duda a través de la expresión oral. Así pues, la
actividad consiste en darles a los estudiantes estas curiosidades como una
información desestructurada y falsa que ellos deberán componer. ¿Cómo? Pues
bien, el docente repartirá en grupos la información desorganizada e incompleta
de manera que los grupos de alumnos pregunten los datos que le faltan para
componerla. Así, los compañeros las respuestas que solamente podrán dar a las
preguntas serán quizá(s), tal vez, y a lo mejor. Cuando el grupo
de oponentes quiera saber más información, éstos preguntarán con acaso
y, por ende, los otros estudiantes deberán responder igualmente con el mismo
adverbio. Si al final no consiguen completar toda la información sobre las
curiosidades sobre esta cantante, el profesor se la entregará:
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La segunda
actividad pone de manifiesto, en primer lugar, la comprensión auditiva pues
presentamos una canción de Paulina Rubio titulada Tal vez, quizá que
tiene como objeto comprobar su intake o apropiación de datos sobre las
unidades estudiadas. La explotación didáctica de la canción ha sido omitida ya
que es el propio profesor de español quien ha de adaptarla al correspondiente
nivel de competencia de sus estudiantes. Por ello, la única sugerencia a la
que hacemos referencia es al análisis que se podría hacer una vez escuchada y
completada la canción que consiste en que los alumnos identifiquen en las
frases que contienen tal vez y quizá las palabras que se
utilizan tales como sustantivos, verbos, etc.
TAL VEZ, QUIZÁ
Tal vez
porque nuestros encuentros
se dan tan contados quizá porque todo
los besos de ti son robados
Tal vez te quisiera comer y saciarme de ti
pues no se hasta cuándo te vuelva a tener
Tal vez porque no decidiste quedarte conmigo
quizá tengo que resignarme a escaparme contigo
no sé si la próxima vez me aprisiono de ti
y te fundes en mí y no te vas de mí
Pues voy a procurar que mis caricias
se deslicen hasta el fondo de tu alma,
que todo la humedad de cada beso que nos damos
sea un suspiro que nos lleve al infinito
Tal vez nuestra estrella te llegue a convencer
que amores como éste no se deben de perder
Tal vez o quizás... quizás o tal vez, ah, ah, ah...
Tal vez porque no decidiste quedarte conmigo
Quizá tengo que resignarme a escaparme contigo
no sé si la próxima vez me aprisiono de ti
y te fundes en mí y no te vas de mí
Pues voy a procurar que mis caricias
se deslicen hasta el fondo de tu alma, ah, ah, ah...
Que toda la humedad de cada beso que nos damos
sea un suspiro que nos lleve al infinito
Tal vez nuestra estrella te llegue a convencer
que amores como éste no se deben de perder
Tal vez o quizás... quizás o tal vez, ah, ah, ah...
En suma,
con este trabajo queremos dejar constancia de la extraordinaria complejidad
que este tipo de adverbios posee en el español actual. Por ello, creemos que
los casos que se presentan de quizá(s), tal vez, acaso y a lo mejor
en la enseñanza de ELE son limitados. Es más, en el caso del adverbio acaso
debemos comentar que es muy poco conocido y poco explotado en el mundo de ELE.
De ahí que, probablemente, surgiera la polémica sobre esta unidad en el Foro
Didáctico del Español en la web del Instituto Cervantes.
BIBLIOGRAFÍA
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lingüísticos y dialectológicos. Temas hispánicos, Buenos Aires.
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Instituto
Cervantes
http://cvc.cervantes.es/obref/diccio_ele/indice.htm#i
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VENIER, F.
(1986), Gli avverbi modali, Lingua e stile, XXI/4, 459-483.
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Los adverbios de modalidad epistémica son aquellos que expresan la actitud del
hablante y que determinan hechos de las creencias, es decir, son actitudes de
opinión.
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Además se incluirán las distintas entonaciones y gestos en el caso de que no
se consiguiera dicha comunicación para que el alumno extranjero trate de
comprender las distintas situaciones a las que seguramente llegará a
enfrentarse ante un grupo de nativos que se entiendan entre sí debido a un
código lingüístico bien adquirido por ser materno frente a un extranjero que
no está preparado para afrontar dichos códigos al venir de otra cultura
diferente con otros códigos diferentes.
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