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El acento en español
LUIS PÉREZ
TOBARRA
Universidad Lingüística de Moscú
Instituto
Cervantes de Moscú
Luis Pérez Tobarra es profesor de español para extranjeros desde hace
más de veinte años. Estudió ingeniería en la Universidad Politécnica de
Madrid y Ciencias de la Educación en la UNED. En Estados Unidos, en la
Universidad Católica de América, Washington D.C., hizo el Master y Doctorado
en Literatura Española.
Ha trabajado como profesor de español en la Universidad Católica de América y
en varias universidades de Moscú. Actualmente trabaja como profesor
colaborador en el Instituto Cervantes de Moscú, en la Universidad Lingüística
de Moscú y en la Academia de Economía Nacional de Rusia, en Moscú.
RESUMEN:
El siguiente trabajo es un intento de sistematización
del modelo de acentuación del español, tanto a nivel hablado como escrito, con
el objetivo de facilitar a los estudiantes su comprensión y aprendizaje. Para
ello proponemos dividir las palabras en formas no verbales, por un lado, y
formas verbales y plurales, por otro. Este último grupo es el más rico y a él
pertenecen las terminaciones en vocal, n o s, lo que explica que
estas consonantes se agrupen con las vocales. Para las formas no verbales, sin
embargo, no es necesario hacer diferencia entre unas consonantes y otras; las
palabras que acaban en consonante (también n o s) son, casi
siempre, agudas; mientras que las terminadas en vocal son llanas (la mayoría
de las excepciones son formas verbales). Al final, se ofrece también una serie
de ejercicios como modelos para trabajar la acentuación.
INTRODUCCIÓN
Se define
el acento como: "Elemento articulatorio mediante el cual se destaca una
sílaba en el seno de la palabra", Lázaro Carreter (1998). Si destacamos la
cantidad, alargando la sílaba acentuada; tendríamos acentos: largo,
normal y breve (acento de cantidad). Si destacamos el
tono, elevando el tono de la voz (mayor tensión de las cuerdas vocales);
tendríamos acentos: agudo, grave y circunflejo, (acento
tónico, musical, cromático o melódico). Y si destacamos la intensidad:
mayor intensidad, mayor esfuerzo espiratorio; tendremos acentos: fuerte,
medio y débil (acento de intensidad, dinámico, espiratorio,
articulatorio o de sonoridad).
En español
la cantidad apenas varía y el tono es siempre agudo. Por eso el diccionario de
la RAE define acento como: "Relieve que en la pronunciación se da a una sílaba
de la palabra, distinguiéndola de las demás por una mayor intensidad o por un
tono más alto". Este es el acento prosódico, que podríamos llamar también,
acento oral o hablado.
Pero hay
una segunda acepción de acento en el diccionario que nos interesa: "Tilde,
rayita oblicua que baja de derecha a izquierda del que escribe o lee. Se usa
para indicar en determinados casos la mayor fuerza espiratoria de la sílaba
cuya vocal la lleva (cámara, símbolo, útil, allá, salió) y también para
distinguir una palabra o forma de otra escrita con iguales letras (sólo,
adverbio, frente a solo, adjetivo), o con ambos fines a la vez (tomó frente a
tomo; él, pronombre personal, frente a el, artículo)". Se trata del acento
ortográfico (y diacrítico) que podemos llamar, acento escrito.
Como
profesores de español, nos interesa que nuestros alumnos hablen bien, que
aprendan a pronunciar correctamente desde el principio, por lo que el acento
prosódico debe estar presente desde el primer momento en el currículo; pero
también queremos que aprendan a escribir con precisión, por eso debemos
enseñarles además el acento escrito. Ambos no se oponen ya que la tilde no es
un acento diferente sino que es simplemente la representación en el papel de
un acento único. Pero las reglas que lo rigen, a veces, se presentan de una
forma un poco compleja y no muy lógica.
En este
trabajo pretendemos hacer una reflexión sobre el acento para buscar la forma
de presentarlo a los estudiantes de la manera más sencilla y lógica posible,
tanto en su aspecto oral como en el escrito, para que no tengan que aceptarlo
como algo impuesto y arbitrario.
En una
segunda parte presentamos una serie de ejercicios de práctica esperando que
puedan servir de modelo o ayuda para diseñar los que nos convengan en cada
caso.
1. LA SÍLABA
En primer
ligar, los alumnos deben saber distinguir y agrupar las sílabas. Una sílaba es
un grupo fónico que se pronuncia en un solo golpe de voz. En el núcleo de la
sílaba debe haber siempre una vocal (o varias, en el caso de los diptongos y
triptongos), que puede ir acompañada de una o varias consonantes (situadas
delante o detrás). El límite entre las sílabas se marca con una disminución de
la perceptibilidad de los sonidos (generalmente en las consonantes).
2. NORMAS DE AGRUPACIÓN SILÁBICA
2. 1. CONSONANTES
Como hemos
dicho el núcleo de la sílaba lo forman las vocales, pero ¿cómo se agrupan las
consonantes? Al comienzo de la palabra solo pueden unirse con la vocal que
sigue pero si se encuentran entre vocales hay que seguir las siguientes reglas
generales:
- Cuando una
consonante va entre dos vocales se une a la segunda: a-la, o-so.
- Si se trata
de dos consonantes entre dos vocales, la primera se une a la anterior y la
segunda a la que sigue: ár-bol, can-to; excepto cuando se trata de una
de las siguientes combinaciones inseparables: bl, cl [kl], fl,
gl, pl, br, cr [kr], dr, fr, gr,
pr, tr: no-ble, o-fre-cer, co-bra, a-pren-der...
Naturalmente, tampoco pueden separarse nunca las consonantes dobles que
representan un solo sonido: ch, ll, rr.
- Si son tres
consonantes seguidas, las dos primeras se agrupan con la vocal anterior y la
tercera con la que sigue: cons-tan-te, pers-pec-ti-va, salvo que las
dos últimas sean inseparables y entonces se unirán a la vocal que las sigue
mientras que la otra consonante se une a la primera: con-tra-er, cum-bre.
- Cuatro
consonantes entre vocales se agrupan dos con la primera vocal y las otras dos
con la siguiente: ins-cri-to, abs-tracto.
En la
escritura también hay que respetar las normas de división silábica y no se
pueden romper las sílabas; por eso, si al final de un renglón no nos cabe una
palabra, podemos cortarla, poner un guión y seguir en el renglón siguiente,
pero solamente se puede hacer la división entre sílabas. Además, tampoco se
debe dejar una vocal sola al principio o al final del renglón aunque ella sola
constituya una sílaba.
La h
en castellano no tiene ningún sonido y no afecta para nada a la formación de
las sílabas (ni de los diptongos o triptongos).
2. 2. VOCALES
Cuando una
vocal cerrada o débil (i, u) se une con cualquier otra vocal que esté a su
lado (delante o detrás) se pronuncian en una sola sílaba, en un solo golpe de
voz llamado diptongo.
Podemos decirles que las vocales débiles necesitan protección y por eso se
unen a cualquiera que se ponga a su lado. En cambio las fuertes (a, e, o) y
también las débiles cuando se hacen fuertes (í, ú) jamás se unen entre sí.
Si se unen
tres vocales, dos cerradas con una abierta o fuerte (a, e, o) en medio,
también se pronuncian en una sola sílaba, en un solo golpe de voz que llamamos
triptongo.
3. EL ACENTO
La acentuación
es una parte de la prosodia (junto a la entonación) que consiste, como hemos
dicho, en resaltar una sílaba (que llamamos sílaba tónica) por
encima de las demás (sílabas átonas) dentro de la misma palabra
fónica. El hablante hace un mayor esfuerzo espiratorio (mayor intensidad) al
pronunciar la sílaba tónica y el oyente percibe esa sílaba con cierta
preeminencia.
En algunos
idiomas como el catalán o el portugués, esa diferencia entre vocales átonas y
tónicas es significativa y hace que haya que estudiarlas por separado. En
español, la diferencia no es suficiente como para distinguir por sí mismas
unas vocales de otras según el acento. Por eso no tiene sentido hablar de
vocales tónicas aisladamente. Su valor fonológico lo adquieren cuando las
comparamos con las demás vocales dentro de la palabra. Lo importante es la
relación entre la vocal (o sílaba) tónica y las átonas dentro de la palabra.
Esta combinación de sílabas átonas con la tónica se llama patrón acentual
o acentema (por ejemplo: átona-tónica-átona). El acento tiene
carácter distintivo y da lugar a diferencias morfológicas. En tomo y
tomó tenemos un solo fonema vocálico /o/, sin embargo, representan
significados distintos. La diferencia no está en los fonemas, que son
idénticos en ambos casos, sino en el acento; las dos palabras siguen patrones
acentuales diferentes.
Cada
palabra fónica tiene un acento en alguna de sus sílabas, pero la
palabra fónica no coincide siempre con la palabra escrita ya que en la cadena
hablada encontramos, a veces, palabras que no tienen ninguna sílaba tónica (palabras
átonas)
y que se agrupan, al pronunciarlas, con las palabras que la rodean, formando
una unidad fónica (segmento de la cadena hablada entre pausas) que llamamos
palabra fónica. Así, son palabras fónicas: casa, su casa, para su casa...
Si consideramos las palabras aisladamente podemos decir que cada palabra tiene
un acento aunque en realidad sabemos que las palabras átonas nunca se
acentúan. Cuando corresponda enseñar a los estudiantes estas palabras conviene
recordarles que se trata de palabras átonas para que aprendan a pronunciarlas
sin acento.
En español
la posición de la sílaba acentuada no es fija, como ocurre en otros idiomas
(por ejemplo en francés es siempre la última sílaba y en checo la primera),
sino que es libre y puede darse en cualquiera de las tres últimas sílabas.
Según que el acento caiga en la última, penúltima o antepenúltima sílaba
llamamos a las palabras: agudas, llanas o esdrújulas, respectivamente.
Posiciones anteriores del acento se dan sólo en verbos con varios pronombres
enclíticos (dígaselo), por lo que no tiene sentido hablar de palabras
sobreesdrújulas. En español existen, por tanto, solamente tres patrones
acentuales, los que corresponden a las palabras: agudas, llanas o esdrújulas.
El número de sílabas que precedan a la sílaba tónica no es relevante, ni nos
importa cuántas sílabas tiene la palabra, sino el lugar que ocupa la sílaba
tónica. Obviamente, si queremos estudiar la diferencia de significado entre
palabras basada sólo en el acento las palabras tendrán el mismo número de
sílabas y no solo eso, sino que además habrán de ser las mismas sílabas y en
el mismo orden, por ejemplo: cantará, cantara, cántara.
Esta
libertad en la posición del acento español es relativa pues sigue unas normas
bastante homogéneas, conservando, en general, la posición que tenía en latín.
Cuando el acento cae en una sílaba que no es la usual, en la lengua escrita lo
marcamos mediante un signo (´), llamado tilde o acento ortográfico,
colocado sobre la vocal núcleo de la sílaba tónica. De este modo, un texto
bien acentuado se puede leer correctamente aunque no se conozcan todas las
palabras. La única limitación del acento español es quizás su incapacidad de
indicar qué palabras son átonas. En los demás casos sabremos siempre qué
sílaba es la fuerte. No es que la tilde nos diga cómo deben pronunciarse las
palabras sino al contrario, su pronunciación no sigue la norma del castellano
y por eso las marcamos con una tilde.
Esto es
particularmente útil para los extranjeros, pero también puede servirnos a los
nativos si nos encontramos con una palabra nueva. Si, por ejemplo, nos
encontramos perdidos por la sierra de Cazorla y tenemos que llegar a "JODAR"
pero no sabemos si lleva o no tilde, es muy probable que tengamos problemas en
hacernos entender. Si no sabemos cómo se pronuncia una palabra es imposible
que sepamos poner la tilde porque no sabemos cuál es la sílaba tónica. Y a la
inversa, si el texto está bien acentuado, no tendremos ningún problema al
pronunciarlo, pues sabremos exactamente cuál es la sílaba tónica con solo
seguir las reglas de acentuación.
Pero este
es un caso extremo y poco frecuente. Lo normal es escribir palabras conocidas
y por eso muchos nativos piensan, a la hora de escribir, que poner acentos es
solamente una pérdida de tiempo puesto que sabemos cómo se pronuncian las
palabras. La polémica entre los partidarios del acento gráfico y sus
detractores es bastante fuerte, y aunque hay que reconocer que la historia de
la tilde española es un poco accidentada,
hoy día la norma culta es escribir con tildes según las reglas de la Academia,
aunque hay campos como el de internet o de los mensajes SMS donde las tildes
tienen grandes problemas.
Mientras
que en otros idiomas el acento (o los acentos) marca diferentes formas de
pronunciar una misma vocal escrita, el acento español, como hemos dicho,
señala solamente la posición de la sílaba tónica. Con la tilde española lo que
hacemos es proyectar la marca auditiva que tienen todas las palabras (la
sílaba fuerte) en una marca visible en el papel (la tilde). Con esto se puede
decir que se complica la escritura del español pero también es cierto que
puede servir para reforzar la imagen (ya no solo sonora sino también gráfica)
que el alumno tiene de las palabras. Para los estudiantes de español lo más
importante es saber pronunciar correctamente las palabras (el acento
prosódico). Pero el acento gráfico les ayuda a recordar la pronunciación
correcta de las palabras nuevas cuando las ven escritas. Otro asunto es el
escribirlas ellos correctamente. Esto solo pueden hacerlo si primero saben
cómo se pronuncian y además conocen las reglas de acentuación. Por un lado
podemos decir que les ayuda a leer y recordar cómo se pronuncian las palabras
y por otro que la escritura se hace un poco más complicada. Todo dependerá de
que las reglas de acentuación gráfica sean lo suficientemente sencillas y
lógicas para compensar esta dificultad añadida.
Intentaremos ahora razonar la lógica que ha llevado a las actuales normas de
acentuación. Hemos dicho que la única finalidad de la tilde española es la de
marcar la posición de la sílaba tónica. Una forma de hacerlo sería hacer como
en los diccionarios y marcar el acento en cada palabra. Pero esto nos llevaría
demasiado tiempo. El principio que rige las normas de acentuación en español
es el de la "economía": poner las menos tildes posibles pero de forma que no
haya confusión, que sepamos siempre cuál es la sílaba tónica. Para ahorrarnos
acentos, lo primero en que nos fijamos es en que el español es una lengua
llana (grave), es decir, que el acento cae generalmente en la penúltima
sílaba. Podríamos entonces convenir en no poner tilde a las palabras llanas y
sí a las demás, con lo cual nos habríamos ahorrado una gran parte de los
acentos. Pero todavía podemos afinar un poco más y ahorrarnos más tildes. Es
simplemente una cuestión de "economía", de hacer el mínimo esfuerzo. Resulta
que las palabras que acaban en consonante -como por ejemplo los nombres de los
verbos- no son llanas, sino agudas (la fuerte es la última sílaba).
Entonces, modificamos la regla y decimos que cuando las palabras acaban en
consonante ponemos la tilde solo cuando no son agudas, puesto que lo normal es
que lo sean.
La n
y la s, sin embargo, no las agrupamos con las consonantes sino con
las vocales ya que la mayoría de las palabras que acaban en n o en s
son también llanas. Basta con pensar en los plurales o en tantas formas
verbales que acaban en n o en s. Además, al considerar la n
y la s como vocales a efectos de acentuación, resulta que todas las
formas verbales pertenecen al mismo grupo pues todas terminan en vocal,
en n o en s (salvo el imperativo en vosotros). Por lo tanto, con
los verbos no hace falta pensar en qué termina la palabra, sino solamente
fijarse en si es llana o no.
4. LAS REGLAS DE ACENTUACIÓN EN ESPAÑOL
Para poner
correctamente los acentos gráficos, lo primero que debemos fijarnos es en la
última letra de la palabra y aplicar las siguientes reglas:
- Si la
palabra termina en vocal o en vocal + n o s lo normal es
que sea llana y no lleva acento. Pero si no es normal, si no es llana, hay que
ponerle acento siempre.
- Si la
palabra no termina en vocal ni en n ni en s, lo normal es
que sea aguda y no lleva acento, pero si no es normal, si no es aguda, hay que
ponerle acento siempre.
Estas
reglas de acentuación se pueden reducir a una simple norma: solo llevan
acento ortográfico las palabras que no son normales. Entendiendo por
normal un simple asunto de estadística, de mayoría numérica: las palabras
españolas que acaban en vocal, n o s, son en su mayoría
llanas, mientras que las que acaban en otra consonante son mayoritariamente
agudas.
Existen también
palabras que no son ni llanas ni agudas sino esdrújulas, la sílaba
fuerte es la antepenúltima (o anterior a la antepenúltima para los verbos con
varios pronombres enclíticos), pero estas palabras no son frecuentes en
español y por tanto entran siempre en el grupo de las no normales y se
acentúan todas.
4.1. CASOS PARTICULARES
- Si le
corresponde llevar tilde a una sílaba con diptongo o triptongo
hay que ponerla siempre sobre la vocal abierta o fuerte (a, e, o), o sobre la
segunda, si las dos son cerradas o débiles (i, u). Lo normal, como hemos
dicho, es que una vocal fuerte y otra débil formen diptongo (o triptongo) y el
acento vaya en la abierta, pero si el acento cae en la vocal cerrada (débil)
ésta se hace fuerte y se pronuncian como dos sílabas separadas, no forman
diptongo. Esto no es lo normal y hay que marcarlo con una tilde sobre la vocal
cerrada (i, u, que es sobre la que cae el acento en este caso), pues de no
hacerlo formarían un diptongo: sa-bí-a, ba-úl, ra-íz. Esta combinación
de vocales en sílabas distintas se llama hiato.
En estos casos no importa si son palabras agudas o llanas, lo importante es
que no es una combinación normal de vocales (como sería el diptongo) y por
tanto debemos marcarlo con una tilde.
- A las
palabras de una sola sílaba no les ponemos acentos pues no tiene
sentido pensar en cuál es la fuerte.
- Hay algunas
palabras a las que les ponemos una tilde diacrítica para diferenciarlas
de otras que se escriben igual, pero ese ya no es un acento prosódico. Muchas
de ellas son monosílabos: el/él, mi/mí, tu/tú, si/sí, de/dé, se/sé, te/té,
mas/más, aun/aún. También los demostrativos éste, ésta,
ése, ésa, aquél y aquélla, y sus plurales, pueden
escribirse con tilde cuando funcionan como pronombres (esto, eso
y aquello no llevan tilde nunca, ya que no existen los adjetivos
correspondientes), así como el adverbio sólo, pero es mejor ponerles
acento solo cuando haya riesgo de ambigüedad. Todas las palabras
interrogativas y exclamativas: cómo, cuál, quién, qué, dónde, cuándo,
cuánto, cuán... se escriben siempre con acento aunque no existan
signos de interrogación o admiración (pero solo si se refieren a ellas. Así
en: ¿Me llamas cuando llegues?, cuando no lleva tilde).
- Para las
palabras compuestas se aplican las normas generales y se pone tilde sólo
en la última palabra -si le corresponde llevarla: contrapié, tiovivo,
asimismo... Pero si las palabras se unen mediante guión (conservando la
primera invariante la terminación masculina singular), cada vocablo conserva
su tilde si ya la tenía previamente: físico-químico, anglo-soviético...
- También
se aplican las normas generales a las formas verbales a las que se añaden uno
o varios pronombres poniéndose tilde cuando resulta una palabra esdrújula o
sobreesdrújula,: vámonos, dáselo, cómpramelo...
- En los
adverbios de modo formados mediante la adición del sufijo -mente se
mantiene la tilde del adjetivo que lo origina si éste ya la tenía:
ágil-mente, rápida-mente... pero, alegremente, tristemente;
ya que tienen en realidad dos acentos y la expresión escrita debe
corresponderse con la oral.
5. LA N Y LA S
¿Por qué
la n y la s son diferentes? En realidad no lo son. Si excluimos
las formas verbales y los plurales podemos afirmar que la mayoría de las
palabras que acaban en consonante (en cualquier consonante) son agudas. Pero
la s se utiliza para formar el plural, que en castellano no cambia,
casi nunca, la posición del acento (salvo algunas excepciones como carácter
o régimen, en que se desplaza una sílaba a la derecha: caracteres,
regímenes). Al añadir una s a las palabras que acaban en vocal,
en su mayoría llanas y por lo tanto sin tilde, se obtiene otra palabra llana y
no resulta lógico tener que marcarla con una tilde aunque acabe en consonante:
casa - casas. Además, como ya hemos dicho, la n y la s,
forman parte de las terminaciones de las declinaciones verbales por lo que el
número de formas totales que acaban en n y s crece enormemente.
Estas formas verbales son en su mayoría llanas y no es lógico, económicamente
hablando, considerarlas como consonantes y tener que ponerles acentos
gráficos.
Si
buscamos en un diccionario todas las palabras que terminan en n veremos
que son casi todas agudas (unas 5000 palabras en el D.R.A.E.) Sin embargo, el
número de formas verbales que terminan en n es mucho mayor. Contando
solo las formas simples (menos el imperativo, que no tiene formas propias que
acaben en n o s, ni el imperfecto de indicativo y el condicional
que llevan tilde en todas las personas por el hiato)
tenemos 5 casos que terminan en n (la 3ª persona del plural de cada
tiempo). De ellos solo 1 es aguda (amarán) y 4 son llanas (aman,
amaron, amen, amaran). Es decir que incluyendo la n en el grupo de
las vocales nos ahorramos 3 acentos (más otros 3 si contamos los tiempos
compuestos) por cada verbo. Teniendo en cuenta que en español hay más de
10.000 verbos, podemos concluir que es lógica la inclusión de la n con
las vocales, a pesar de que la inmensa mayoría de las palabras (no verbos) que
terminan en n sean agudas y tengamos que ponerles acentos.
En cuanto
a la s, en las formas simples de los verbos (menos el imperativo,
imperfecto de indicativo y condicional) hay 14 casos que terminan en s.
De ellos solo 4 son agudas (amáis, améis, amarás, amaréis), 9 son
llanas (amas, amamos, amamos, amasteis, amaremos, ames, amemos, amaras,
amarais) y 1 es esdrújula (amáramos). Es decir, que nos ahorramos 5
tildes por cada verbo (sin contar los tiempos compuestos) y ya hemos dicho que
hay más de 10.000 verbos en español.
En
resumen, al considerar la n y la s como vocales nos estamos
ahorrando el tener que poner muchísimas tildes. Con este razonamiento y el de
unificar todas las formas verbales en el mismo grupo, que hemos mencionado
anteriormente, podemos justificar la conveniencia de agrupar la n y la
s con las vocales.
A la hora
de enseñar acentuación a nuestros estudiantes conviene distinguir entre los
plurales y formas verbales y el resto de las palabras. Cuando no se trata de
verbos ni de plurales podemos asegurar que la inmensa mayoría de las palabras
que acaban en consonante son agudas. El acento prosódico cae en la última
sílaba y se escriben sin tilde salvo las acabadas en n o s que
sí lo llevan. Son muy pocas las palabras llanas (no verbos) que acaban en n
(la mayoría terminan en -men: examen, volumen, crimen, resumen, etc., o
en -gen: imagen, origen, margen, además de orden, joven y otras
pocas) y éstas, al contrario, no llevan acento gráfico. Sus plurales sí que
llevan tilde pues al añadir una sílaba sin cambiar la posición del acento se
convierten en esdrújulas: exámenes, jóvenes, etc. Por el contrario, las
palabras que acaban en vocal son en su mayoría llanas y se escriben sin tilde.
Son muy pocas las palabras agudas (no verbos) que terminan en vocal.
La
acentuación de las formas verbales conviene estudiarla aparte, según vayan
apareciendo en el programa. Ya hemos dicho que todas pertenecen al mismo grupo
por lo que lo único que hay que hacer para saber si deben llevar o no tilde es
comprobar si son llanas y si no lo son, ponerles tilde siempre. Pero, ante
todo, lo que conviene que les quede muy claro desde el principio es la
posición de la vocal tónica. Haciendo un resumen muy rápido podemos decir que
en presente de indicativo y de subjuntivo todas las formas son llanas excepto
vosotros que, debido al diptongo, es aguda y por tanto lleva tilde. En
el pretérito indefinido el acento cae siempre en la vocal temática por lo que
yo y él son agudas (con tilde) y las demás llanas. En el
pretérito imperfecto de subjuntivo y de indicativo de los verbos en -ar
el acento cae también siempre en la vocal temática resultando todas las formas
llanas menos nosotros que es esdrújula. Para el condicional y el
pretérito imperfecto de indicativo de los verbos en -er e -ir el
acento cae siempre en la i de la terminación por lo que se produce
hiato y se acentúan todas.
Si desde
un principio nuestros estudiantes aprenden a acentuar bien todas las formas
verbales tendrán resuelta una buena parte de los acentos en español ya que
solo los verbos generan muchas más palabras que entradas tiene el diccionario.
6.
ALLANAMIENTO DEL CASTELLANO
Hemos quedado
en que en castellano la mayoría de las palabras son llanas y acaban en vocal
aunque hay algunas que acaban en consonante y éstas son en su mayoría agudas.
Pero estas palabras que acaban en consonante, generalmente proceden de
palabras latinas que han perdido la vocal final. Eran palabras llanas (apenas
había palabras agudas en latín) que, al perder la vocal final conservando la
posición del acento, se convirtieron en agudas.
En un intento
de simplificación de la norma de acentuación en español podríamos hacer una
suposición un tanto atrevida e imaginar que las consonantes al final de la
palabra (salvo la n y la s, por los verbos) añaden a ésta una
sílaba.
Sabemos que no es así realmente, aunque sí es cierto que la consonante final
de una palabra se agrupa generalmente con la vocal que le sigue en el grupo
fónico (si la hay) formando con ella otra sílaba, pero es algo que nos
simplificaría enormemente la clasificación de las palabras porque entonces sí
que podríamos decir que el español es un idioma esencialmente llano, del mismo
modo que decimos que el francés es agudo (aunque muchas palabras del francés
terminan en e pero ésta no se cuenta como sílaba).
Si contamos las
consonantes finales como una sílaba extra resulta que la inmensa mayoría de
las palabras en castellano son llanas y, naturalmente, no les ponemos acento.
Pero a todas las demás, a todas las que no son llanas sí que les ponemos
acento. Ya no sería necesario hacer la división en palabras que acaban en
vocal o en consonante, sino solamente en llanas y no llanas. Claro que
tendríamos que seguir fijándonos en la última letra de la palabra para saber
si le añadimos una sílaba, pero de todas formas resulta una idea altamente
atractiva.
Si la
palabra que termina en consonante es aguda, por ejemplo sa-be-r,
al añadirle una sílaba se hace llana y naturalmente, no lleva acento. Si por
el contrario es llana, como dé-bi-l, se convierte en esdrújula y
claro que hay que ponerle acento.
La n
y la s de las formas verbales no las contaríamos como consonantes pues
entonces tendríamos muchísimas palabras llanas que se nos convertirían en
esdrújulas.
EJERCICIOS
A
continuación presentamos una serie de ejercicios de práctica del acento en
español. En general están organizados en orden creciente de nivel empezando
desde los más bajos pero pueden adaptarse a las necesidades concretas de cada
alumno.
En primer
lugar, los alumnos deben aprender a formar las sílabas, a agrupar las
consonantes con las vocales y a reconocer diptongos, triptongo e hiatos.
Después, tienen que aprender a clasificar las palabras según la posición de la
sílaba tónica, es decir, a reconocer los distintos patrones acentuales (o
acentemas) y finalmente, a colocar las tildes correctamente.
1. EJERCICIOS DE AGRUPACIÓN SILÁBICA
1.1. CONSONANTES
1.1.1.
DIVISIÓN DE CONSONANTES. Les entregamos a los alumnos las siguientes listas de
palabras con consonantes situadas entre vocales (al comienzo de la palabra no
representan ningún problema pues solo se pueden unir a la vocal que sigue)
para que las dividan en sílabas, primero individualmente y después lo comparen
con un compañero. Les recordamos que ll, rr y ch se
representan con dos letras pero son un solo sonido:
A.
cama, mesa, pito, colores, niño, silo, pero, calle, perro, techo
B1.
parte, carne, cesta, Carlos, cante, tengo, lanza, blanco, basta, pensar,
andar, bomba
B2.
amable, ciclo, aflorar, regla, copla, cubrir, ocre, madre, cifra, ogro,
aprender, litro
C1.
abstener, constante, conspirar, consciente, inspector, transformar,
perspectiva, substituir
C2.
emblema, ancla, conflicto, inglés, ejemplo, hombre, concreto, almendro,
enfriar, sangre, compra, nuestro
D.
construir, transcribir, transplante, transgresor, subscribir, abstracto
Les
dictamos muy claramente cada palabra para que puedan hacer el ejercicio y
después les pedimos que reflexionen sobre la formación de sílabas con una,
dos, tres o cuatro consonantes (no hay sílabas con cinco consonantes seguidas)
e intenten deducir (en pequeños grupos) las reglas de agrupación silábica para
cada caso (cada lista). Después, apoyándonos en sus deducciones, se las
resumimos de la forma más breve y clara posible y se las escribimos en la
pizarra, pidiéndoles que se auto-corrijan:
A. Una
consonante entre dos vocales se une a la segunda
B1.
Dos consonantes entre dos vocales se agrupa una con cada vocal.
C1. Tres
consonantes seguidas, las dos primeras se agrupan con la vocal anterior y la
tercera con la que sigue.
D. Cuatro
consonantes entre vocales se agrupan dos con la primera vocal y las otras dos
con la siguiente.
B2-C2 Las
siguientes combinaciones de consonantes son inseparables y deben tratarse como
si fueran una sola: bl, cl [kl], fl, gl, pl,
br, cr [kr], dr, fr, gr, pr, tr.
La
agrupación de las consonantes no suele crear problemas pero es algo que deben
aprender desde el primer momento, especialmente las combinaciones de
consonantes inseparables (listas B2 y C2). También conviene recordarles que
delante de otra consonante la c tiene siempre sonido /k/.
1.2. VOCALES
1.2.1.
DIPTONGOS, TRIPTONGOS E HIATOS. Para practicar la unión de vocales les damos
cuatro listas de palabras para que hagan la división silábica. Les recordamos
que la y al final de palabra tiene sonido vocálico y que la h no
tiene ningún sonido y no afecta a la formación de las sílabas.
A. hay,
ley, hoy, cuidar, sabia, nadie, sitio, ciudad, aula, euro, guapa, huevo,
cuidar, cuota
B.
actuáis, Paraguay, acentuéis, buey, copiáis, ensuciéis
C.
caos, fea, veo, aéreo, boa, poeta
D. ahí,
leído, oía, tenía, ríen, río, laúd, reúne, actúa, evalúes, búho
En la
primera lista damos un ejemplo de cada diptongo excepto ou que no se da
casi nunca. En la segunda incluimos los cuatro triptongos más frecuentes en
español (se dan en la 2ª persona del plural del presente de indicativo y
subjuntivo de los verbos terminador en -iar, -uar): uai (uay), uei (uey),
iai, iei. La tercera y la cuarta son hiatos, primero entre vocales
abiertas y después entre abierta y cerrada cuando el acento cae sobre la vocal
cerrada.
Les
pronunciamos cada sílaba claramente para que las puedan escribir separando las
sílabas. Después, en grupos pequeños, comparan sus resultados e intentan
averiguar cuándo las vocales se unen en una sola sílaba y cuándo no. Les
pedimos que se fijen en qué tienen en común los grupos de vocales de cada
lista (en A siempre hay una i o una u, en B siempre una i
o una u con otra vocal en medio, en C no hay ni i ni u,
en D hay una i o una u pero acentuadas) y que intenten
formularlo en forma de reglas. Finalmente redactamos la definición de
diptongo, triptongo e hiato y les pedimos que se auto-corrijan: A. Todas son
diptongos. B. Todas son triptongos. C. y D. Todas son hiatos.
De momento
no nos importa que sepan poner las tildes, sino solamente dividir en sílabas
las palabras. Si fuera un grupo más avanzado les podríamos preguntar por qué
creen que todas las palabras de la lista D se escriben con tilde. (No se
cumple la norma que sería formar diptongo).
2. EL ACENTO
2.1. PATRONES DE ACENTUACIÓN
En los
siguientes ejercicios se pretende que los estudiantes se acostumbren a
reconocer el sistema de acentuación del español, las diferentes combinaciones
que se pueden formar con la sílaba tónica y las átonas de cada palabra. Para
hacerlo más visual podemos usar regletas de colores o monedas (una para cada
sílaba átona y otra diferente para la tónica).
En este trabajo representaremos con un círculo blanco cada sílaba átona y con
uno más grande la tónica.
Cada palabra vendrá representada por una serie de círculos (dos por lo menos
ya que no tiene sentido hablar de secuencia de sílabas si son monosílabas) uno
de los cuales será
más grande.
Estas combinaciones de símbolos se llaman patrones acentuales o acentemas y
sirven para reunir en un solo esquema todas las palabras que siguen el mismo
patrón, el mismo modelo de acentuación. Lo que nos importa es la posición de
la sílaba tónica respecto al final de la palabra por tanto las sílabas que
preceden a la tónica no tienen mayor relevancia y las representamos con unos
puntos suspensivos (...). Así, las palabras: mesa, remesa y
sobremesa estarán representadas por el mismo acentema:
...Oo
2.1.1.
LECTURA RÍTMICA. Consiste en leer pausadamente un pequeño texto, en voz alta y
todos al unísono pero marcando con un pequeño golpecito sobre la mesa cada vez
que digamos una sílaba tónica. Se puede utilizar un texto del manual y
dejarles unos minutos para que subrayen la sílaba fuerte en cada palabra antes
de la lectura y después, ellos mismos se van corrigiendo durante la lectura.
2.1.2.
PASA LA PELOTA. A fin de que se acostumbren a los patrones de acentuación en
español les explicamos que se pueden resumir en tres casos según que la sílaba
tónica sea:

Un alumno dice
una palabra y le pasa la pelota a otro que deberá decir otra palabra que tenga
el mismo patrón acentual. Si alguien se equivoca conviene que sean sus
compañeros los que lo corrijan pero si no es así deberá hacerlo el profesor.
2.1.3. En
el siguiente ejercicio introducimos, además, la clasificación según la
terminación de las palabras. Les entregamos unas listas de palabras y se
las leemos muy claramente. Después de que hayan marcado la sílaba que oyen con
más fuerza, les pedimos que intenten encontrar lo que tienen en común las
palabras de cada lista.
A1.
mesa, libro, silla, eran, pelo, ojo, cara, escriben, lunes, camisetas...
A2.
sillón, sofá, café, canción, marrón, jamás, viviré, descansé, allí, tendrás...
B1.
pensar, hablar, escribir, comedor, pared, reloj, señor, usted, calor, favor...
B2.
fácil, débil, útil, césped, ángel, caníbal, túnel, dócil, fósil, cónsul...
C.
rápido, tímido, cómico, física, clásico, ejército, átomos, régimen, éxito,
típico
Les
decimos que se fijen en la posición de la sílaba tónica y que dibujen el
patrón acentual que sigue cada grupo de palabras. No importa cuantas sílabas
hay delante de la tónica sino detrás.
Les
pedimos también que se fijen en la última letra de cada palabra y que piensen
en las características de cada lista de palabras comparando unas listas con
otras. Después, que contrasten sus deducciones con las de otros compañeros.
Deberán llegar a las siguientes conclusiones:
A1 y A2:
todas terminan en vocal, n o s.
B1 y B2:
todas terminan en consonante, no n ni s.
A1-B2 son
llanas y A2-B1 agudas: tienen el mismo acentema
A1 y B1:
ninguna lleva tilde
A2, B2 y
C: todas llevan tilde
2.1.4. EL
INTRUSO. Si queremos, podemos introducir en cada lista una palabra que no
tenga el mismo patrón y pedirle a los alumnos que descubran al intruso antes
de seguir con el ejercicio.
2.2. REGLAS DE ACENTUACIÓN
2.2.1.
REGLAS. (Continuación de 2.1.3.) Después de discutir sus deducciones les damos
un modelo para cada grupo de palabras y les pedimos que intenten formular
ellos mismos, en pequeños grupos, las reglas de acentuación en español:

Se discuten las
opiniones de cada grupo y se redactan las reglas de acentuación de la forma
más clara posible procurando que entiendan la idea de marcar siempre la sílaba
fuerte en cada palabra pero con las menos tildes posibles y que una tilde
supone siempre una excepción, una infracción a la norma.
A1. Las
palabras que terminan en vocal, n o s son normalmente
llanas y no llevan tilde.
B1. Las
palabras que no terminan en vocal, n o s son normalmente
agudas y no llevan tilde.
A2-B2-C. Las
palabras que no cumplen las reglas anteriores llevan tilde siempre.
La mayoría de
las palabras que terminan en n o s son plurales o formas
verbales llanas y sin tilde, pero si no son plurales ni formas verbales lo
normal es que sean agudas aunque llevan tilde por no seguir la norma A1.
Es
importante que quede claro que no son las reglas de acentuación gráfica las
que nos dicen cómo se deben pronunciar las palabras sino a la inversa. Son las
normas de pronunciación fonética las que nos dicen cómo deben escribirse las
palabras poniendo una tilde cuando no se cumpla la norma.
Les
podemos decir que, una vez que se acostumbren a la norma fonética de
pronunciación del español, pueden dejarse guiar por su intuición auditiva para
decidir si una palabra es normal o no, y poner tilde solo a las que su oído
registre como no normales.
2.2.2.
VERBOS. Las formas verbales constituyen la categoría más importante de todas
las palabras por lo que conviene que aprendan a acentuarlas muy bien desde el
principio. Todas pertenecen al mismo grupo (terminan en vocal, n
o s) por eso lo único que hay que hacer para saber si deben llevar o no
tilde es comprobar si son llanas y si no lo son ponerles tilde siempre.
Como
repaso de la acentuación de las formas verbales y para concienciarse del
predominio de las palabras llanas, especialmente en las acabadas en n o
s, les entregamos las siguientes listas de palabras para que las
estudien y expliquen las tildes.
A.
amarán, aman, amaron, amen, amaran, amaban
B.
amáis, améis, amarás, amaréis, amas, amamos, amamos (indefinido),
amasteis, amaremos, ames, amemos, amaras, amarais, amabas, amabais, amábamos,
amáramos
C. amarías,
amaríamos, amaríais, amarían
Corrección: Llevan tilde todas las formas que no son llanas más las de hiato.
A. De
todas las formas simples que acaban en n solo 1 es aguda (el futuro) y
5 son llanas.
B. De
todas las formas simples que acaban en s solo 4 son agudas (3 por el
diptongo), 11 son llanas y 2 esdrújulas.
C. Todas
las formas del condicional llevan acento por el hiato.
2.2.3. En el
siguiente ejercicio de práctica de consolidación, las palabras están
agrupadas según la terminación pero ahora mezcladas agudas y llanas. No
importa que sean palabras que no conozcan si se las pronunciamos claramente,
marcando bien la sílaba fuerte. Por ejemplo:
A. (palabras
agudas y llanas terminadas en vocal, en n o en s)
cobre, rubí,
tilo, tablón, silo, cesión, cable, anís, caldo, alelí
B. (palabras
agudas y llanas que no terminan en vocal, en n o en s)
pastor, valor,
cárcel, humedad, fósil, erial, pueril, dócil, robot, alférez.
Esta vez no les
entregamos las listas de palabras sino que se las leemos muy claramente, las
escriben y les pedimos, en primer lugar, que las agrupen según su acentema y
después que les pongan tilde a las que crean que no siguen la norma de
pronunciación española. Al terminar comparan sus resultados con otro compañero
explicando la razón de las tildes que han puesto según las reglas de 2.2.1.
2.2.4.
HOMÓGRAFOS (menos en la tilde). Igual que en el ejercicio anterior les
dictamos una serie de palabras para que las escriban poniendo la tilde si es
necesario, pero en esta lista incluimos palabras que se distinguen solo en la
posición del acento. Aunque se escriban igual (salvo en el acento), cada una
tiene un patrón de acentuación diferente que tienen que identificar (unas son
agudas, otras llanas y otras esdrújulas).
Palabras que se
distinguen solo en el acento:
beso, besó,
piso, pisó, título, titulo, tituló, capítulo, capitulo, capituló.
Con este grupo
queremos resaltar las diferencias de significado que suponen colocar el acento
en un lugar o en otro, y que el no hacerlo bien puede ocasionar verdaderos
problemas en la comunicación. También repasamos la acentuación de las
esdrújulas.
En este y en
los dos ejercicios siguientes
es importante asegurarse de que han elegido la opción correcta. Para no perder
tiempo se les puede dar la lista de palabras para que se auto-corrijan.
2.2.5. HIATOS.
Otra variante del ejercicio anterior sería comparar palabras con diptongo
y con hiato:
tenia,
tenía, sabia, sabía, media, medía, hacia, hacía, regia, regía
De nuevo se
enfrentan con palabras de significados diferentes a pesar de que se escriben
igual, pero ahora lo importante no es el patrón acentual, que puede no variar
(en este ejemplo todas las palabras son llanas) sino la rotura del diptongo.
Las palabras con i tónica tienen una sílaba más que sus recíprocas en
las que la i es átona.
2.2.6. BINGO.
Con las palabras que se distinguen solo en el acento se puede organizar un
pequeño juego de discriminación fónica. Los alumnos escriben en cada hueco del
bingo una de las variantes de cada grupo de palabras "homógrafas". El profesor
va leyendo la lista en un orden diferente y gana el primero que complete su
cartón. Para comprobar que han marcan bien las respuestas lo mejor es
entregarle la lista que se ha leído para que se auto-corrijan.
2.2.7. También
podemos utilizar la pizarra. Uno a uno los alumnos salen al encerado,
les leemos una serie de palabras y ellos las escriben en la columna que
corresponde a su acentema (que previamente hemos dibujado) y después deciden
si debe llevar tilde o no. Si alguno se equivoca conviene corregirlo en el
momento pero intentando que lo hagan sus propios compañeros. Cuando hayan
terminado todos les podemos pedir que expliquen por qué, en cada columna (acentema),
unas palabras llevan tilde y otras no.
Utilizar
palabras desconocidas es solamente para que sientan la importancia que tiene
una buena acentuación y se trata de un simple ejercicio de fonética. Si es
posible, sería conveniente aprovechar la necesidad de introducir un
vocabulario nuevo en una lección para hacer las listas de palabras. Por
ejemplo, se podrían usar nombres de países o de ciudades, de las partes del
cuerpo, de prendas de vestir, etc.
Todos estos
ejercicios están pensados para niveles bajos (especialmente hasta 2.1.) como
introducción o sistematización del acento pero se pueden adaptar para niveles
más altos si es necesario.
En niveles
bajos, no les pedimos que escriban las palabras, sino solamente que indiquen
su secuencia silábica. Esto, aparte de reducir la dificultad del ejercicio,
sirve para centrar la atención de los alumnos. No importa la palabra, lo que
importa es reconocer la secuencia de las sílabas átonas y la tónica (según la
terminación) y saber clasificarla como normal, sin acento gráfico, o anormal y
por lo tanto acentuada gráficamente.
2.2.8.
COMPETICIÓN. Como ejercicio lúdico de práctica de acentuación se puede hacer
una competición en grupos de 4 alumnos divididos en dos parejas. Primero les
dejamos un tiempo para que cada pareja confeccione una lista de 10 palabras
utilizando el diccionario y las escriban correctamente subrayando claramente
la sílaba fuerte. Después le leen estas palabras (marcando bien la
acentuación) a la otra pareja que intentará escribirlas correctamente. Al
terminar, hace lo mismo la segunda pareja y finalmente se cuenta el número de
aciertos que ha tenido cada una. Cada pareja intentará buscar palabras
difíciles que la otra pareja no conozca, pero comprobarán que esto no tiene
mayor relevancia si se pronuncian bien y conocemos las reglas de acentuación.
2.2.9.
CANCIÓN SIN TILDES. Una actividad de repaso y consolidación puede ser darles
el texto de una canción sin los acentos gráficos. En primer lugar les pedimos
que lean el texto y pongan los acentos a las palabras que conozcan marcando
aquellas que no conocen. Luego escuchan la canción y se fijan especialmente en
las palabras desconocidas y marcan la sílaba tónica subrayándola. Finalmente
deciden si hay que ponerles tilde. En una segunda audición repasan sus
respuestas fijándose también en las palabras que ya conocían. Después de hacer
el trabajo individualmente pueden comparar los resultados con su compañero y
discutir las posibles discrepancias que surjan. La corrección se puede hacer
en el grupo-clase o, si no tenemos tiempo, les entregamos la solución para que
lo corrijan ellos mismos.
Se puede
hacer esta actividad en diferentes niveles y elegir canciones de mayor o menor
complejidad pero, en cualquier caso, lo que es importante es que todos los
sonidos sean claramente comprensibles. En esta actividad el único vacío de
información es la ausencia de acentos, pero para niveles más avanzados podemos
introducir también huecos en la proporción que queramos. Si por ejemplo
quitamos solo las palabras que llevan tilde lo que haremos es focalizar la
atención en esas palabras.
2.2.10.
TEXTO SIN TILDES. Otra forma de comprobar que dominan las reglas de
acentuación es mandarles un texto sin tildes para que se las pongan en casa.
Para suplir la falta de apoyo auditivo les podemos marcar en negritas todas
las sílabas tónicas. En niveles avanzados esto no será necesario.
2.2.11.
ERRORES. Por último, una actividad muy práctica es el ir anotando todas las
palabras que los alumnos vayan acentuando mal a lo largo de varias clases y un
día presentárselas todas juntas para que las corrijan. Las podemos mezclar con
otras que estén bien acentuadas para desenfocar la atención y no decirles
hasta el final que se trata de sus propios errores.
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